EL ESPACIO PERDIDO SIRVE PARA HABITARLO
¡Oh cuanta tempestad sufría está esfera semidesnuda!
Aunque siguiera manteniéndose digna de movimiento.
¡Oh cuanta muchedumbre se ahogaba en esta esfera con su propia sangre! Aunque algunos siguieran
manchándose.
La especie había contratado al infierno sobre la tierra y
ante el dolor se presentaban tétricos y
esperanzados. ¡Racionalidad determinista de senderos en vanidad! Que se esconde
por debajo de nuestras pieles frías.
En uno de los llamados pueblos #Sacrítaras vivía en una
tapera ¡ La cual deshabitada existía el verdor hasta en las piedras! Un sujeto
llamado Acrideres entusiasta de la sabiduría que tenía como única espada su
deteriorado dedo. Este sofista creía visualizar todo con cierta claridad ¡Que
hasta a los sabios vestidos de mendigos se les burlaba! Se situaba en un
pequeño trono que hablaba y exclamaba diciéndole todas las tardes ¡Suplicas
para que saliera de arriba! Pero la
gracias de creerse sabio ¡Comenzaba a partir de que vivía para revolcarse con
pequeñas embusteras con senos dichosos! Hasta el más desdichado de Sacrítaras
se reía a sus espaldas.
En los numerosos pueblos Sacrítaras se proliferaban engendros
como Acrideres ¡Eran las extremidades del encierro mental! Por la noche tenían la
costumbre de expulsar de su boca una sustancia viscosa ¡El producto de su
impureza!
Crotares era la capital,
alrededor de esta se encontraban todos los pueblos ¡Esputrefactos del tiempo!
De la tierra fruto no surgía,
Era un vientre de malestar
Era una superficie simplemente para caminar, para dar
pasos de agonía.
Arriba el celeste no se esperaba, escasas, alas gritaban.
El sol no se asomaba, la tierra cumplía su función ¡Arder!
¡Oh cuanta tempestad sufría esta esfera sin consuelo! De una
visión distanciada mostraba envoltura rojiza, así lo había dicho un mensajero
astral.
¡Oh cuantos seres se lamentaban ser parte de la especie
humana y cuantas especies se lamentaban compartir la misma naturaleza!
# Sacrítaras: Pueblos habitados por individuos
enflaquecidos encerrados en un mundo mental.
Bernabé De
Vinsenci