viernes, 30 de noviembre de 2012

*x*

yo le mencioné
"no seas humano

se de otra manera:
un embudo 
que no sirve,
no sé"

eramos 
demasiados
una masa
de piernas
cabezas y
genitales
todos pensando
por doquier.

la más cruel
inquisición
fue
la instancia
de libertad

nos hacía malo.

Bernabé De Vinsenci

jueves, 29 de noviembre de 2012


escalando
fuera de todo
campestre nocivo 
llegaré a formar
el cadáver 

insensatas
sonaron
las voces humanas
por encima 
del libertinaje

ayer
el caño
era lengua 
de todos
un sorbete
para desaparecidos

Bernabé De Vinsenci

xx



sin grieta y rubro
 con una cara ovalada
y los ojos debajo 
de la melena enrulada 
cruzando los brazos 
olía el sofismo del reloj 
Pola estaba indefinida,
porque el espacio lo estaba.
el cuerpo de Pola quiso re-

territorializar, fue el impulso por
la búsqueda de sentido.
Se re-significa a partir de una ausencia.
O de un cuerpo-presencia-eventual,
como somos todos.
la ausencia se materializa en la
metamorfosis del espacio,
luego éste devenido, gran curiosidad, ya no la reconoce.

el lenguaje derramaba
infortunios con epitafios 
"el alma no se ve" 
sobre una puerta 
para el aislamiento
noches de ventanas en insomnios
y de sábanas destapándose

atormentada en  el lecho
huérfana la veían
sus glóbulos
en otros cuerpos
y el tiempo se persuadía
en partituras
con pentatónicas
de mortandad

así progresaron las deformaciones cotidianas
que ocasiona la satírica convivencia 
cuando transcurría en el transe inevitable, 
desparejo y oscuro, 
del invierno eterno
del alba suspendida        
  en la arena del tiempo.

Bernabé De Vinsenci / Agostina Quagliardi 
Actualmente el lenguaje pasó a ser la incomunicación.

Bernabé De Vinsenci
es perverso 
transgredir
con el prejuicio
más sucio-
dijimos
y ensuciamos
la senda.
a la orbe
le faltaban 
abanicos 

y una cacerola
para meditar.

aún seguimos
entreviéndonos
en la sal
amarga
ella se expresaba
y yo la silenciaba
"y aclaro"
su pausa
debido a mis indiferencias
se producían por la
sórdida y tensa manía
de confundirme
en su pelvis
como almohada

otro tema resucitaba
para movilizar su boca
y ella enfurecía
y decía
¿y para que querés saber
en donde queda el centro
a está hora?-

la calle
gustaba a pimienta

ningún transeúnte pasó
obligadamente
caminamos
y
caminamos
hasta el hartazgo

cuando me desperté
amanecimos

yo durmiendo en su pelvis
y ella corriéndome.

Bernabé De Vinsenci

miércoles, 28 de noviembre de 2012

df

dialogaba en tregua
huérfano al habla
agitando los dientes
y desdeñando las palabras

en está manía 
aprendimos a perdernos
uno 

y el otro
siempre
en simbiosis
disminuyendo
el ritm
o cardíaco
aumentando
las imperativas
sába
nas 

Bernabé De Vinsenci
ímpetu 
la cama tendida 
en el cable
confundida por sus gajos 

masa
de consciencia

si un gajo no resiste 
al pavimento de mala forma 

caerá
hundida en el olvido
pisada por bípedos
tan indiferentes

¿En lo paradój
ico el objeto se nos parece?
¿o toda existencia tiene en común el abismo?

Bernabé De Vinsenci

la existencia
es agria
un lenguaje
sin palabra


a punto de encontrarme 
deshilachando una piel
a deshora, sin avisos 
irritado por la chicharra

la ausencia
trae a toda hora
necesidades de
recrear
y más vale que
eventualmente
algún qu
e otro
fantasma
se nos presente.


Bernabé De Vinsenci.

martes, 27 de noviembre de 2012

no justifica preverse
en la mesa 

provocas palabras
te apropias del lenguaje
y barnizas al roble de mortandad 

lo cierto es que cada invitado entró
y nunca más salió
¿Qué has
hecho?





Bernabé De Vinsenci

y soltó mi mano
sin previos discursos
parecía un espectáculo
inmune al lenguaje

 de a ratos
decimos dar andanzas
en la anónima callejuela
acechando sombras
a la vieja farola
sin divisar que la noche
se nos superponía



el silencio
 abundaba
y amagábamos
en irnos
al timón
para hacer tiranía
a las aventuras

en cenizas
 la noche nos alcanzó
y lentamente
nos entibiamos
en el inicio del día

el tumor de la tarde
puso gomas de melancolía

Bernabé De Vinsenci






LA SUERTE ESTÁ DERRAMADA



No soportaba más, irremediablemente sus abdominales se encontraban  fatigosos y actuaban de tal manera hasta que en el primer movimiento insignificante, el síntoma doloroso reaparecía. Y nada se sabía de él. La inhalación, unos segundos y el furtivo dolor latente y en aumento. Extendiéndose desde las tetillas al sexo. Mocovich, señor terco y flaco,  siempre se consideró el ser indeseado para cualquier mujerzuela, no era el hombre estereotipado para gustar y entrar en los juegos de seducción. <Al fin, el miedo es la contingencia misma, he permanecido recreando muros por mucho tiempo. Y hoy, desconozco a los autores, ellos han devorado más que mis años. Tener cuarenta y siete no es poca cosa para la consciencia que se cuestiona de a ratos>Así pensaba y arrepentido del mismo acto, observó  sus pies. Se veían nublosos y chuecos, tapados en una tela y protegidos por una suela. Las nubes en su parsimonia innata de movilidad se entreveían por formas. Y desde abajo, multitudes observaban creyendo que el cielo con el celeste degastado hablaba a través de líneas inorgánicas. <Aquí estoy-Rió y unas lágrima se le derramó-En medio de lo absurdo conviviendo con ello y escapando, todo transcurriendo al mismo tiempo. La señora de la vereda de enfrente no cree otra cosa de mí que estoy a punto de asaltarla> Y la anciana aceleró los pasos, unos tras otros mecánicamente, y la sombra de sus espaldas no hacía más que escapar de Mocovich < ¿Qué mierda cree usted? > Exaltó el tono hacía su interlocutora prejuiciosa. La mujer de unos setenta años echó una mirada en donde él estaba y prosiguió con su huida. Esta huida cotidiana, de todos huyendo de todos. Si hay algo que caracteriza a las ciudades, no dejan de ser los autobuses, cada uno de estos avasalla y ayuda a acelerar el paso de los ciudadanos. Cuando un peatón cruza la calle, éste estima que el autobús viene a veinte metros, y al traspasar la senda, una hosca y cuadrada forma se implanta a una milésima de distancia. En esta espontaneidad de acto, la persona, victima, transciende en una toma de decisión que abarca su abolición como existente. Sin ir más lejos, las tendencias últimas han sido de optar por el suicidio. Por esta misma razón en los adoquines, enormes manchas de rojo quedan impregnadas ensuciándose.
< ¿Pero de que vale pensar? No es la primera condición consecuente de la nausea. En los golpes de estado de cada país, esta práctica se apacigua e igualmente desaparecen personas. Por supuesto, la nausea, agota toda voluntad, nos degrada mantenernos en pie.  Que nefastos, y que seductores son los ánimos de vivir. Hoy piso en lo plano para no caerme y mañana el borde para ver si mi debilidad permite suicidarme>
Mocovich, camino unas cuadras, su cabeza gacha, fija al suelo. Aún sentía que muchos lo miraban y daba cuenta de eso por la  perturbación.  Los nervios de los ojos le pesaban y no podía dar una mirada fija ante un objeto.
Hemos hecho, nosotros, los seres sociales, un túnel que se alimenta de micro-túneles. Cada sujeto es uno, y se comporta  enceguecido. Y no basta, esta deplorable afirmación. Hicimos inmune  a esta secta social, y nada quizá pueda revertirlo. En la fantasmagoría que cada cuidad contiene, los portazos, el ruido de un automóvil, se deciden hablar por cada individuo, deshumanizan para luego materializar. <El hombre es omnipotente, señor>Decía Mocovich a un seguridad <Él puede cometer el bien y el mal, pero se ha vuelto incrédulo, actúa de mala manera. ¿Y sabe qué? Lo hace con él mismo, el hombre es lobo del hombre> ¿Se encuentra bien usted? <Por supuesto, mi querido amigo, más que eso>
¿Qué generación existe hoy? Existe la que se encuentra en deterioro común. Y no hemos de liberarnos en comunión, lo contrario, cada día morimos en la comunión absurda, sometidos a la presión. Y ella nace del sistema irracional  que ejercemos como engranaje para parecernos en nada a seres humanos. Nuca lo seremos, éste camino vigente apunta autónomamente, y nadie lo hace apuntar, nadie de nosotros. El vacío se llena en la toma, y no cuando él nos toma.
Hastiado de recorrer  las calles,  anchas y angostas Mocovich rumbeó a su casa, allí cocinaría un arroz hervido y se acostaría temprano, pensando en la nada. <Sí lo años se van en los rieles y creemos, no habernos concretados  esperando que mañana será, aún no hemos comprendido absolutamente nada, aún estamos en el vacío>Mocovich cerró sus ojos y el sueño lo saco del malestar.  

Bernabé De Vinsenci

lunes, 26 de noviembre de 2012


Entran en trance los ojos, y lo hacen de un modo perverso. En cada cerco de las pupilas pragmáticamente está la perversidad.Cada uno cree que haber enmudecido, dejó el discurso al lado de la vía y ante ello  esperan acercar distancia ¡Y no! Jamás el silencio es la mera comunicación. Quizás si, pero entrañablemente, gotas y gotas entran sobre en el acto del silencio y una bola reaccionaria de piedra crece, y crece en los adentros. Existe una necesidad en ellos, él tocar su piel leche, y ella ser penetrada con lentitud, pero la imposibilidad irrisoriamente ejercida, quita ánimos.  El hombre se levanta prende un cigarro y desvía la mirada sobre ella, que está en la cama. Tapada, con los pelos enredados y con el olor que a él lo excita. Varias veces se lo dijo: El olor que genera mi baba en tu piel, me enloquece, me dan ganas de entrar en vos, traspasarte con las caricias-
Él permaneció por más de veinte minutos en la silla fumando, ella se hacía la que dormía, y aún más sufría el abandono rebelde. 
El ciclo insiste en nosotros, es una carretera inevitable. También hay una certeza de abandonar ese camino multitudinario, y quedarse satisfecho en un costado, viendo pasar y pasar a los demás en el esponjoso y ordinario juego. Mañana habrá una posibilidad de que abran otra carretera y unos poco irán. Allí iremos tú y yo, cautelosos para que ninguna legión se nos venga -Ella respondió- Claro, mi amor.
 Ambos se fueron a dormir. 

Bernabé De Vinsenci 

Vamos de a tranco 
sigilosos al viento
inoportunos de sangre.

Siempre los hechos
de existir demandan
al ser risueño
el lecho en lepra
el camino angosto
y la puerta oxidada
nunca serán
el postigo suicida.

Plaza ardiendo
astros hablando.

Uno
perdiéndose
en el mundo
encuentra

La sombra
de su cuerpo
transgrede la
importancia
del respirar.








Bernabé De Vinsenci

domingo, 25 de noviembre de 2012

La sociedad en ocasiones se manifiesta en comunión. Cree en esto como un beneficio gritado.
La mayoría de las veces, y a diario viven individualizados intencionando una relación desarmonizada. Cada integrante del seno al devenir en el atardecer, no hace más que remitir a los ajenos, bautizándolos con adjetivos grotescos. 
¿De qué valen los esporádicos llamados de lucha? 
Al parecer se visibiliza en el campo social una dialéctica que desintegra
acometedores y victimas. Ambos, no dejan de ser un eslabón social, la parte del todo. Éste todo, apoderado de las partes, que es armonizado, cuando las partes deben hacer, y no decir para comportarse de otra manera con lo recientemente que han dicho.

Bernabé De Vinsenci

 Las quimeras están en todas partes, en los rincones, en un poro, embutidas en un par de medias o, secas al costado del riel, en penumbra por un sauce viejo o sumergidas como un papel en el charco de la lluvia que nos impidió el día. En ciertas circunstancias de observación, autoría de abandono en las masas, se puede verlas crecer, y sin tardar los estornudos, regresar a su estado esencial, es un ínterin impactado e inmediato, de pocos aunque este destinado para varios. Está mañana una se suicido desde la torre mayúscula, y otra que era alzada en brazos de una hormiga, murió ahogada en el momento que dos antenas le taparon los orificios respiratorios. El tiempo en estructura matemática se burlaba, marcaba en el reloj, en cada milésima la “Fábula” proclamando los inicios de horas. En cada ¡Tic-Tac! las quimeras por arte de magia desaparecían, o quizás se extraviaban en los arbustos, encajadas entre las imposibles ramitas. Si las quimeras seguían encubriéndose en la desaparición, las escalinatas de realización que el hombre retiene en su cordura para ejercer en la entrañable realidad, romperían su cristalización. Surgiendo de este modo  una piedra. Y las piedras son reaccionarias, un futuro hablando por un joven que busca su pecho entre la orfandad, y el delirio existencial.


Bernabé De Vinsenci 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Hombre débil
que lidia con 
su vida
por no suicidarse.

Bernabé De Vinsenci
Las ganas 
de ser 
vagabundo

para espiar 
esta sociedad.

Por cierto aceleradamente cayó el insecto del bajo precipicio, el piso lo dejaría inmóvil, extendido en la llanura sin auxilios para nuevamente renacer. Marta señaló que nunca antes había visto algo así con tantas descripciones en un segundo. -Quizás será que las damas tienen más afinamiento en ver un aleteó o escuchar la insospechada voz-Pensó su esposo detrás de ella apretando sus hombros. Una vez en el suelo la viscosidad se derramó, exaltando las expectativas de quienes observaban. 
El humo aterrizó, la puerta decayó y varias hormigas fueron aplastadas ."¡Mira mamá!" dijo el pequeño, y una avispa zumbaba cerca de sus oídos, en circunferencia inalineadas. Por un momento se detuvo, mientras todos sus parentescos lo miraban, sacó un moco y con su dedo lo deslizó en la pared. La madre, hija de Marta, corrió hacía él y sin remordimientos le dio dos bofetadas. Dalmiro, con cinco años comenzó a sollozar. Cuando todos se fueron, él quedó sólo, no 
tan sólo, la soledad es un modo de compañía, sin embargo. alguien más se encontraba allí. 
Dalmiro, ingenuamente subió a la mesa del comedor y tomó dos pastillas, las cuales su abuela debía ingerir, pese a su perdida de memoria frecuentemente.
¡Dalmiro! ¿Dónde estás? Llegamos -decía su madre cerca de las 20:50Hs. Nadie respondió, la avispa aún seguía molestando el silencio. Siendo las 21:05 Hs, Dalmiro fue encontrado muerto por intoxicación. Una mariposa lo rondaba, venía e iba proliferando vacíos en el aire. Esas alas tenían los mismos colores que el insecto y los ojos negruzcos. Mira, hija-dijo Marta- esa mariposa es el insecto ¿Te acordas? después de dos años lo puedo saber...Pensar que nosotros no morimos por ser débiles.

Bernabé De Vinsenci

jueves, 22 de noviembre de 2012

¿Qué acentúa la hora tardía mal ensoñada?- Pensé en la plaza
¿El más cercano de los hombres rodando cerca y no aproximar ninguna palabra hacía él?-Escribí en la palma de mi mano

¿Para quién es el poema de Alejandra sobre la puerta?- Anoté en una mesa
Mil voces en un cuarto, y terminantemente un dama unánime de sombra. Tantas veces con las sábanas en los ojos y una máquina maldita de escribir. Al atardecer encontré: "hola ser del más allá" en una hoja escrita con tinta roja, e inmediatamente sacó el papel de mis indices y dijo:"No leas esto" Se acomodo el pelo y dio un vistazo afuera.
¡No fumes tanto! Encolerizada soplaba el humo de mi cigarro ¡Me aterra que lo hagas, tan excesivamente! y sus ojos decaían al abismo de mi muerte.

Bernabé De Vinsenci
Un peludo cuarentón 
de resecos bigotes y pupilas
cercadas en frivolidad
dijo: birlador y sucio obrero-
dejando escapar su mal aliento:

no debe existir más que en la periferia-
y sus manos frotó en la panza de huevo.
Ayer afirmaba: equidad en democracia para todos-
y sesgaba los pómulos sobre la bandera
de su nación.
El sol de la franja cayó
y el mar de los laterales
asfixió su patriotismo. 







Bernabé De Vinsenci
No es menester
abundar en el matorral
de plagas y cardos
con savia de cianuro 
esconderse y no

distinguirse
en el momento
que el ponien
te
sentencia.
Después
de la enorme maleza
doscientos caminos
duermen en tierra
pozos
y desviaciones.
El que brinca sólo
con su melena
toca la faz del cielo
el que brinca al
igual que otros
desaparece
y el que no lo hace
jamás debería haber existido.

Los caminos llaman
invitan con su agua
de vino para embriagar

fugitivas ojeras.


Texto                                  Foto
Bernabé De Vinsenci        Agostina Quagliardi

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Dar vueltas el mundo,
hacerlo
una porción de existencia
sesgar su verde
en el liso de la faz
y maullar
sin bigotes domésticos
al cazador
de dientes rotos
para ver
si las muelas
en poca cantidad
perduran.

Bernabé De Vinsenci

TIEMPO DE SER.


Un insomnio que desdobla al orificio poblado de vellos y retiene al sujeto en sobredosis de espacios penumbrosos. De esta símil manera se situaba Croshet, mojado por hormigas que iban y venían sobre su cuerpo lechoso. Si las camas sirven de uso para equilibrar los cuerpos, a este hombre le sucedía todo lo contrario.
La noche se apagó con el matiz opaco, savia de freno para la inocuidad humana, y el aire optaba  cuerpos a quienes refrescar y enfriar las gotas de humedad. Croshet manifestó en ciertos días que devendría en demencia si algún divino no reaparecía, estaba cansado de sus nombramientos. Y a partir de esa infectada espera, los cabellos  crecieron y la barba se  derramo hasta el pecho. Varias moscas hospedaban por encima de su falta de aseo. Aún, a él eso no le era severo, todo lo anormal presentado ante sus ojos, surgía como nueva cosa de la cotidianidad. Hasta las malas miradas de la sociedad.- Es raro, ¿No? últimamente no  me agrada nadie-Enrarecidamente Croshet, le contaba a su hermana. Tan confundo el maniático , no estaba. Recientemente todos hemos aprendido a querernos menos, intrusión acechada por el individualismo. -Me miras raro Nidia ¿Qué te pasa? Te molesta que sea otro, y no el paciente de siempre. Su hermana atónita no respondió, frotó su muslo y dijo: Me voy. Ninguna despedida lo hostigaba, él era cuerpo, sin dudas, pero una consciencia en mortandad.- Uno se acostumbra a la niebla, es así, no hay forma de esquivarla-De veras amigo. Debes ir a un psiquiatra. No estás bien-Con cierto asombro le recomendó su amigo Justhan. Un amigo, de esos que aparecen en el bar y mueren ahí.
-No existe vuelta atrás-Decía Croshet para su adentros- Estamos acá, y es lo que se debe afrontar. Sí volvemos terminamos por suicidarnos-. Para caminar no era bueno y peor cuando hablaba. Croshet, era uno de esos individuos que la sociedad no reconoce. Las enormes cejas y los pequeños pelos que sobresalían de su nariz, espantaban a más de una mujer.-Hola, hermosa ¿Cómo estás? Dijo con una voz ronca. La mujer lo reconoció inmediatamente, lo miró detallándole el rostro y le dijo: Es la primera vez que un hombre me dice hermosa. Muchos no aceptan nuestra sexualidad. Croshet, bajo la mirada y rumbeo para su casa. Una botella de vino le hablaría de lo duro que es vivir.

Bernabé De Vinsenci

lunes, 19 de noviembre de 2012

Bípedo rutinario, en verdad, puedo deshilachar la originalidad del artesano, la rutina laboral. Entrar y salir con tus trenzas, ahorcarme y darme vida, ser propietario sin papeles, un viejo ilegal dándote ordenanzas que desconoces o, a escondidas vomitas en el inodoro del rebelde. Mi masa, no tiene volumen deseado, un puesto justo sobre el tiempo y lo sé, sin saberlo, que mis facciones me engañan, envejecen. Pero yo haré de la imposibilidad, el desengaño de lo posible. Bípedo te pertenezco, ambos somos fieles a la muerte. ¿Acaso nacer, no es también morir?

Bernabé De Vinsenci

Toda existencia nos hace cucaracha.

Se van los transeúntes  a la hora imprecisa derramando su vapor de nostalgia. Al menos cada sensación no sucede más que por intervención de uno mismo, queda afuera la afirmación “Aquel objeto regenera en mí cierta sistematización emocional” Todo sucede opuestamente, los objetos son quienes sufren nuestras desgracias, más de quinientas veces son acusados, culpables de todo vacío constituido por una energía magnética de carácter raro. <Los pasos a la ligera, en esta esquina, me han destituido de mí. Me conozco en lo desconocido. Puedo nombrarme como un desconocido, siendo parte de una gran masa acelerada> Adsson frotó con los índices la frente de su rostro y seguidamente barnizo la palma de la mano con sudor. Seguidamente el agua transparente se comprimía en la piel aterrorizada por la alta temperatura. Esta se hace más notable en la urbe, los grandes pasos de la humedad cristalizan el estado de ánimo en una especie de túnel. En un túnel sin reencuentros y platicas, sin huellas y armonías, en él existe un solo puntapié y cada vez que se aproxima a la luz en lo infinito, una vasta desesperación jacta al cuerpo por encima del suicidio. Las venas se ensanchan ilusoriamente y la sangre sale al exterior, ahogando al hombre en su propio glóbulo hermético y enfermizo.  <Pues, claro, ni un dialogo o un intercambio de saludo ¿Para qué? Dime ¿Para qué? Si todo pensamiento se materializa y una pronta descarga deviene configurando  el entorno. Y no temo materializar  las difuntas sensaciones que me aíslan a estar en  plena desazón, por lo contrario, el entono, este conjunto nuevo de cualidades podría hacerse más insoportable al anterior y es entonces, que terminaría suicidándome.  Porque todos somos suicidas andantes, muertos por dentro, y persuadimos a los demás adjuntando con nuestra carne la dicha. El ojo ajeno cree que estar en pie,  es  el  sentido permanente. Y lo ve en la medida que verifica nuestras acciones como símbolo de ejecución para alcanzar obstáculos> El hombre calvo poseía un gran capital, en primer lugar un mecanismo nauseabundo y en segundo plano seis letras. Lo recientemente dicho se debe a la descompostura  producida por el único hecho de ejercer diferentes pensamientos, de sentir y precisar imágenes al vacío y lo otro a la condición de ser nombrado por una elección impropia, paternal. Adsson cada vez que era mencionado  por su nombre,  no sentía más que un llamado  extraño y observaba para sus costados tratando de encontrarse ante la perplejidad. Había dejado de ir a  varios lugares y sentenciaba no volver más, por el nimia razón  de que le dijeran “Adsson” < ¡Basta!> Dijo en la última oportunidad para sus adentros y el sistema nervioso le colapso  < ¡Mi nombre es una elección arcaica,  un sometimiento de cuando, aún, no era consciencia  que digiere toda demanda exterior!>
Por lo pronto, todo hombre es sometido en su quehacer, en la nación y en otros recintos que a veces no visibiliza. Todo hombre es un sometido que hace su elección en el marco del sometimiento, y en cada ocasión busca salirse, escapar en una dimensión ya con límites, fantasmagórica de normas. Nadie sabe y tiene control, el tiempo es lo insuficiente, la angustia del no poder realizarse a gusto. Uno se desarrolla en un espacio restringido y tendrá que abarcarlo todo, hasta sucumbir en una burbuja eterna.
Suele ocurrir con empirismo que, frecuentar y salir a la calle se vuele una oledera  de genitales. Lo mismo puede decirse cuando se topa enfrente a un espejo. Uno en las relaciones no hace más que remitirse, todo elemento o cosa que nos refleje invade el bienestar, y la imposibilidad de no hacerlo se frustra. Causa  a que somos una pura plenitud encontrada en la relación y en el espejo.  El infierno está aquí mismo, el infierno me habla de mis desgracias, el calvario son los otros y la muerte el estar sujeto. Adsson inevitablemente convivía, nunca negó no realizar esta maldita encomienda otorgada por los seres humanos. Los muebles de su apartamento se personificaban y tomaban vida, respiraban, decían y dormían. Quizá era por eso que no tenía espacio para caminar, ni siquiera para hacerse de comer. Cada madera que constituía los objetos eran un órgano, una pieza del cuerpo humano. Él daba hincapié a los temas de conversación y de ese modo se vaciaba y resistía a su especie. < ¿Qué hubiese sido poder fecundar junto a otras especies? >Decía contemplando de reojo a la mesada, mientras, los  bigotes se movían junto con su risa. La mesada no respondió, él presentía que si lo hacía. En hora de la madrugada los vecinos despertaban exaltados por sus gemidos, al otro día amanecía bañado en sudor y las sábanas forcejeaban contra su voluntad. Desde una temprana edad Adsson quiso estar en un manicomio, que muchas personas se encargaran de proteger su sensatez. Y fue allí donde murió una noche después de comprender que los “Locos” son quienes en una escasa porción de tiempo asumen la imposibilidad de existir. Actualmente una calle de la ciudad de  Frankfurt lleva su nombre. Hasta ahora nadie ha transitado por allí y todos los pájaros que lo hicieron fueron hallados sin ojos.  Las alas colgaban de los cables de luz y se secaban y caían.

Bernabé De Vinsenci



sábado, 17 de noviembre de 2012

Sin recelos
                                       el aforismo
en diluvio es la secuencia quebrada del sosiego
sin recelos la penetrante magnitud
                                                       con su baba nos iguala.

El altavoz del saudade desamparo
sin condòn es una falsa morada.
El ser 
         en balada a la intemperie
reparte su inocua debilidad
                                               
                                                         y los fuertes les ceden.






 Bernabè De Vinsenci

viernes, 16 de noviembre de 2012

Pagos lejanos
en telas de arañas
por encima de la gangrena.
Pozo de agua diáfano 
victimario 
del único desdichado,
el que dice:
"Aquí se vivió
gratas etapas"

Poniente
homicida
de los objetos
en penumbra,
servidor
de la soledad
al rostro de tercera edad
que sólo recuerda,
los emancipados hechos
hacen la tapera.

Bernabé De Vinsenci.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La literatura no existe:

La palabra "Literatura" encubre una necesidad existencial. Cada autor sostiene la suya.

Bernabé De Vinsenci
Una puerta cerrada
poseída de marco a marco,
al abrirse la sombra forma el cadáver.
Todo individuo desampara una
en el sótano, éste sótano 
sin escaleras, de subsuelo 
en tope abismal. 
En dictamen atravesados
con anterioridad por el lenguaje
los codos revisten letra por letra 
un cadáver de calcio.
Y aún los propietarios no han bajado a recolectar cenizas.
Sin embargo, opinan, se atreven a hacerlo.

Calles en nostalgia
abundan para los ojos
y los cadáveres dilatan pupilas.

Las puertas se han abierto
los cadáveres salen.

Bernabé De Vinsenci

miércoles, 14 de noviembre de 2012


No existe un campo provocativo liderado por hazañas vulgares. El vulgo se pierde efectivamente en la vulgaridad, es una micro-porción de un conjunto re-usado. El lenguaje se acecha por persuadir la vulgaridad. Por mediación de la lengua se retoma "usos de palabras" previamente vigentes. Zafar de esto es irreversible. Los interlocutores de una misma región, por lo tanto de una única lengua, difunden lo vulgo, la destreza del ser inválido. Cabe afirmar que la "Vulgaridad" en si, no es mala, sólo que se la enmarca por medio de la re-valorización cierta precariedad. A los más afinados, y cautelosos le disgusta los vulgos.

Bernabé De Vinsenci
Es verdad ¿Acaso el mundo no se asimila a una escalera de infieles y humillados? Todos cuelgan sosteniéndose de las barandas y con algunos recortes de ella se machacan las cabezas. Algunos han quedado más deformes que otros y sin embargo tienen la certeza en común, no bajarse de la contienda. El emblema de ¡Patria o muerte! obliga a la mayoría a deleitarse con sus manos tomando órganos de otros.

Bernabé De Vinsenci
El ser más silencioso es el más brutal.


Bernabé De Vinsenci

Glóbulo inestable
emperador omnipotente
perverso de la censura
ademan del suicidio  pensado
en caminatas decides solicitar.

Glóbulo inestable
aumento de mi desdicha.
 
Bernabé De Vinsenci

martes, 13 de noviembre de 2012

Para mi espejo: Agostina.

He traspasado la advertencia
del muro:décadas de censura y demandas
al trauma. Estoy allí en el aullido 
del cuarto y las sábana se retuercen 
por el día en que las espaldas se enfrentaron.
Una hora exacta se nos perdió 
y las rutas se comieron el amague.
Yo no estaba allí. 
¿Por qué no fueron cadáveres los
pavimentos? 

Sin autor piso la penumbra
sesgo el ojo y ambos
vomitamos el inconsciente:
"El sistema de represión"
El ejército de tus poros
se abre y la baba
se acomoda, hasta que el día
fecunde con su madrugada. 
Gritar
es pensar:
"que somos
desaparecidos
buscándonos"
En pequeños espacios de la gran urbe se manifiestan verdugos ciudadanos, otros se arrastran por la cima pavimentada nauseabundos de ver la marcha y además de ser su engranaje. La total ira se adereza en las pupilas y el filo de las entrañas confusas se agrandan en el lenguaje, apartando definitivamente al anónimo interlocutor con su ademan genuino: "Todo lenguaje se funda en el principio de otredad" Cada hombre lleva por debajo de su codo, en los indices, humo de malevolencia recóndita, algunos gatean indiferentes a cualquier tipo de contienda insinuada y obedecen la norma, aunque ésta no sea tangible: "El principio de toda norma yace en el comportamiento de sujeto". 
Sin embargo, el vagabundo mal oliente puede notarlo todo, es la especie de omnipotencia abrumada por el despojo social que se sacrifica en las orillas del consumo. Él sabe lo que sucede, los otros son parte del suceso.

Bernabé De Vinsenci

domingo, 11 de noviembre de 2012

Si cada uno dejara las innumerables opiniones de carácter individualista, tanto en el quehacer cotidiano y los hechos históricos que sirven para posturas actuales, la sociedad(hombres)se dedicarían a liberarse en comunión. La palabra se esfuma, la acción deja un legajo.

Mañana harán mi velorio
le dije a la muerte y ella rió.

sábado, 10 de noviembre de 2012


DisCurSo y SeR

Los humos son insuficientes en sus formas, se inician por doquier y mueren en su quehacer. En el espacio se jactan de constituirse variables. La ventolada aparece y entre sus moléculas el sofismo.  En ésta instancia los sentidos perceptivos acometen su función y encuentran un único modo otorgándole a lo percibido el mismísimo carácter de la falacia. Obtenido éste fetiche “absoluto”, y aspirado hacia una “omnipotencia”, vulnerablemente los interlocutores devienen en la llamada crisis escéptica. Frente a una cantidad innumerable de signos explícitamente se tiene el valor de: “adjuntar infinidades complejas de la comunicación”; y sin embargo sucede todo lo contrario, mutamos a ser inocuos de una diaria y ardua labor aún no digerida por nosotros. Al darse en el medio del aprendizaje vacío y pensar que se interviene por el protocolo de “instrucción” se redime la meditación: “alienarse a un conjunto de valores discursivos que no son vistos por la inmediata lectura que se realiza”. Se posee usualmente un ojo certero de lo que es el contenido, consecuencia de la escaza reiteración de su estrato. Una vez lejano a él, al contenido, se es más escéptico consigo mismo que con la autoridad ejercida del discurso.
Los signos son apreciados por el hombre erróneamente intactos y se avasalla contra ellos ¿Piénsese a los signos resignificados por un orador?
La comunicación, el acto en sí, comienza justo en el momento en que el sujeto se encuentra escuchándose y siendo audiencia de su propia bestia, la alienación toma más piedad y prolifera. Si no respondemos a nuestras preguntas se quemarán las ajenas.
Una de las demandas llegadas, y que nos encargamos de abastecer, es la presencia. Actualmente el ser no dice ser “tal cosa”, éste ha pisado en profundidad y sin necesidad el malestar: “pretende ser tal cosa que no es”. La función invertida del ser se define por el deseo de ocupar el sitio más alto de la jerarquización y estima por la individualización (el estar encargado de su ser). Éste nefasto conjunto desespera el proceso, lo anula y en ocasiones determina el suicidio.
El imposible aceleramiento global forja el enriquecimiento de unos pocos, quienes diezman la crisis del ser, y hacen que se carguen muchos la humillación de resolverse a sí mismos. Por lo pronto la corona de una especie disiente, ésta no es más que a partir de su liberación y no se libera más que en comunión.
Mañana el pescado rabioso querrá ser un libre pensador, una utopía, y constituirse. El pescado estará crujiendo al ver un oportunista derrochado mientras el mundo le hace su tregua.


Imagen: Ina Quagliardina.
Texto: Bernabé De Vinsenci.

jueves, 8 de noviembre de 2012


 ¡Tic-tac! El reloj en forma de mundo se hostiga,
¡Tic-tac! El muro sin autor crece,
¡Tic-tac! La audiencia enmudece,
el ruido hosco abre vuelo, la plazoleta se convierte en nostalgia
y la idiosincrasia aborrece generaciones recientes.
¡Tic-tac! El oxido, con su alambre de púas, habilita las nubes en jaulas perpetuas. El trueno se hace aullido y la brutalidad hastiada de hartazgo remata su último cadáver. El establo de paja y lodo retrae el calcio, la voluntad que mantiene la carne en pie, decae.
¡Tic-tac! Lengua, vientre de todo lenguaje, quemazón de interlocutores no entendidos.
¡Tic-tac!
¡Tic-tac! Riel en constancia, abundante y liso. ¡Tic-tac! El oído sin tapar.
 ¡Tic-tac! Devenir de la muerte.
Tic-tac, insoportable nausea de mortalidad.



miércoles, 7 de noviembre de 2012


Precipicio que te alimentas del farol
y te sirves de estratos inocuos
que te quedas con el zumbido de toda perturbación
¿Permites un suicidio más?

En el salto
aderezas un cadáver
una recopilación de ellos
cubriéndolos en tu carpa hacía una futura perpetuación.
Precipicio, si hacen de ti el consuelo
no habrá boca que silencie
carne que no estalle en vapor y tuberculosis de sangre,
atónitos de glóbulos y desdichados
que esperan la dicha en tu acto de trascender.

Precipicio apaga la luz del trapo caído.

Cada muro sin autor
debe caer antes
que nuestro arrimamiento
al sentencioso
precipicio.

martes, 6 de noviembre de 2012

Desproporciona
el fin y el ancho
la carne y el alma.

Embrión inquisidor 
a plegarias te sirves
de la baba huérfana.
Tomas el instante preciso
para hundir los ferrocarriles sureños
en mortandad. 
Embrión, desenfocas el suburbio,
al ilustrado zapato del viajero sobre la estación y
el adoctrinamiento
que en su suela vacía espera toscas lejanas
redimiéndose en las huellas.
Se han marcado los talones
en tu altar, embrión
se ha firmado el protocolo y
amanecido a deshora.
¿Qué esperas después de todo, adultero, si no hago más que amar tus pesadillas?
De viudos hay desgracias
al hacer en tu prosa el lenguaje.
Embrión cierra las tertulias
deja a los sedientos observando cada
osamenta que has proliferado
tejiendo en lo diurno y lo nocturno
mientras todos olvidaban éste mundo.