martes, 27 de marzo de 2012


EL SOL  Y LOS PAJAROS
Había amanecido tan temprano que los pájaros fueron sorprendidos sobre las ramas disueltas de figuras orgánicas. Ciertas melodías programadas previamente en el alba se habían ahuyentado y la aurora encandilo vehementemente sus ojos de otoño.   El sol parecía un ciclope admirable con un potencial radiante  omnipotente. La luna del otro lado aun amenazaba con volver y adormecer los pájaros que habían sido molestamente despiertos. La cueva estaba invadida por multitud de picos cerrados y hojas crudas de verde. El sol proseguía cada vez ascendiendo con más rapidez. De a poco las zonas frías entraron  en contacto con los rayos y las escarchas en las aguas se diluyeron como el humo de un cigarrillo deprendido por las narices. El sol autónomo actuaba sin retrasos abandonando la otra parte del hemisferio ahora  ocupado por la luna.
Fue entonces, cuando el astro se poso en el lugar adecuado y correspondiente de siempre. Sin detallar a las palomas. No las había observado en su llegada por la entrante visión de la faz que lo estimulaba. Mientras amenazaba cautelosamente a todos lo individuos con su manta diurna detallo un ángulo llamativo, de lo contrario no lo hubiese hecho, el prestar su atención en él. Perplejo virgen de este estado le pidió a la luna cambiar nuevamente los lugares. Ese bulto indescriptible lo había azorado. Por lo pronto aquel monstruo eran los mismos ojos de los pájaros que se reflejaban con su propia  luz. Esa había sido la primera vez que el sol había querido cometer un avivamiento y no pudo, porque el astro también debe respetar a la naturaleza.   
BERNABE DE VINSENCI.

domingo, 25 de marzo de 2012




La muchacha
                                      (El alma de una verdadera mujer es cuando aprende a ser temeraria y tiene como espada la decisión)

Fingió sonreír para la dama vestida de blanco
que ornamentaba sus oídos con dos grandes aros. (Mujer  aturdidas por tardes de soledad)
Dijo-¡Adiós!- Estremecida (La doncella queriendo marcharse abrumada por la existencia). Estaba agotada para el padre que tenía un cigarrillo encendido sobre sus dedos (Acariciando su barba compañera)
. Lagrimas tétricas pensó el perro reposándose a lo largo del suelo.(Esperando saciar de amor a alguien con largas lambidas)
Quería ser como ella replico la tormenta. (Cansada de malas anunciaciones)
Parada suspirando aludiendo  a la intensidad
deformaba sus uñas. (Para sosegar su nervios)
Omitía mirar a todos.
¿Qué harás?- Sugirió la madre escondida en las espaldas de su hija.
Suspiro absorbiendo la mayor cantidad de aire posible. (Pero sabía que no debía hacerlo demasiado) Respondiendo a preguntas casi filosóficas  ¿Qué respiraran los demás? ¿Gran parte de él puede matarme? ¿Qué hará la humanidad si respiro todo el aire?
-No lo sé- Respondió obligadamente (Su voz era ajena  fuera del tiempo)
Todos seguían unido esperando la repuesta deseada (Deseo totalmente egoísta) ¿Por qué escuchar del otro la repuesta que deseo? Obligar a la persona transitar un laberinto enajenado.
Visión de sus ser (No debo hacerlo, pertenecer a una familia aristócrata no me hará tomar la decisión que ellos quieren. Están ahí esperando su querida repuesta y yo aquí en el medio de la nada. Pero si tomo esa decisión me arrojare al vacio, por ende, se los diré)
-¡No,  no voy a casarme. Esto es suficiente!- Exaltó a todos- ¡No lo  amo y no voy hacerlo!
Voz interna (Lo hice ya está. Era simplemente eso decirlo)
Tomo su campera y se marcho. Todos quedaron atónitos mirando al joven.


DEJO EN CLARO MI CONCEPTO SOBRE LA MUJER:

A veces han dicho que el órgano más  importante es el corazón y algunos lo desmienten, a mi me interesa la segunda postura. Sosteniendo que el corazón y complemento del hombre (Concepto que abarca en mis entrañas al varón-mujer) es la mujer. El hombre podría tener un órgano (corazón) pero sin la ella no  es nada más que un pedazo de carne. Somos hijos (hombre-mujer, uno) de la libertad, por lo tanto deberíamos ser apolítico, el problema del sistema(el hombre ha creado este monstruo y este ahora lo maneja a él, por lo que tendría que se viceversa)es que excluye mas a la mujer, mi interrogación es la siguiente ¿Por qué hijo de la naturaleza de un animal racional (mujer, claramente estoy sujeto a la mujer) tengo que adaptarme a un conjunto de normas absolutamente contradictorias que son enajenadas y exprimen a una multitud y sacian a unos pocos? Es lógico quienes se espantan y por ende se unen son los subalternos. El único machismo hasta el momento ha sido el estado, como individuo me considero casi piel de mujer.
La mujer es la ternura ese contagio que el hombre no tiene, la mujer es lo inexpresivo  que hasta el mismo artesano/a (quien nos creo) no sabe definirlo.
La mujer es simplemente es  todo, el sostén de la especie, la voz.

                      A veces creo que la mujer es el cuerpo y el hombre el virus, pero además  ella es su propio remedio…

Bernabé De Vinsenci
2012





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sábado, 24 de marzo de 2012

ELLA
Ella trato a una paloma de ratón volador y ahora se encuentra cautiva.
Ella vivió el orgasmo  y ahora toma su mano.
Ella espero y espero y nunca vivió.
Ella camino sabiendo volar.
Ella hablaba y las palomas callaban.
Ella amaba el sol y se refugio bajo la corteza terrestre.
Él la miraba y ella bajaba sus parpados.
Él dormía y ella vivía.

Ella un segundo.
Ella un minuto.
Ella una hora.
Ella un día.
Ella una semana.
Ella un mes.
Ella un año.
Ella eterna.

Ella simplemente ella. 

Bernabé De Vinsenci

viernes, 23 de marzo de 2012

TRATANDO LA RACIONALIDAD

Hay una mosca zumbando en mis oídos.
Pienso"Agradable melodía".
Ese ruido monótono y hosco se agudiza y  agrava.
Pienso"Como el murmullo de la ciudad".
Permanece allí humeando con sus alas con un exiguo viento.
Pienso"Me sacia el calor".
Acaricia la mi piel.
Pienso"Tiene algo de amor".
La explora.
-Deja la mano! ¡No la obligues!¡Sera una asesina!- Una voz me lo dice.
En la hipótesis la mosca aparece muerta.
Pienso-¡Que clase de animales somos!¡Unos diablos racionales!


BERNABÉ DE VINSENCI

jueves, 22 de marzo de 2012

ESPERA
 El sol apacigua cautelosamente los rayos más luminosos. Entra sobre varios apartamentos deslizándose, mientras, absorbe la frialdad para emanar su numeroso calor. A veces una solitaria nube provoca lo mismo pero en viceversa. Las plantas flácidas aburridas se penetran en una estabilidad risueña por el cosquilleo del viento. Innumerables niños parecen desconocer el sopor de las equivocadas palabras. Las melodías de los clarinetes y flautas salen oculta por compositores que parecen resguardarse sobre hojas verdes y alguna amarillenta por la entrante estación. Más arriba de los edificios se juegan coléricas y enlazadas luchas de pensamientos intencionalmente. Es decir, que el pensamiento ascendía hacia arriba de la corteza terrestre sin indicio alguno de quien salía. Era 26 de septiembre el viento después de poder ganar la discusión salía a hacer lo que más le agrada. Ella espero impaciente miro perpetuamente su reloj y dio un leve suspiro que no se notaba por la intensidad del viento. -¡Dios!- Exclamo apoyando sus manos sobre su vientre- Se que no vas a venir- Un perro paso olfateando concentradamente el suelo, quizás, por menester de hambre. Inexplicablemente suelen formarse comunidades anónimas de ellos. La tardanza de él era demasiada, ella podía respirar la ausencia de la cita. Absolutamente no guarda ningún remordimiento su virtud de compasiva aun la poseía. Los micros rojos pasan desesperanzadamente termina el recorrido uno y reaparece otro, todo sucesivamente hasta cansar su contemplación. Su piel empieza a irritarse por el calor y comienza a sentir su lengua áspera. Baja los parpados denotando cierta tristeza y sus ojos sesgados se oprimen en una actitud lenta. Bandadas de palomas se sitúan a su alrededor en varias oportunidades y ante lo tétrico se marchan rápidamente. Se sentó, quizás, en cuestión de poco tiempo él vendría. Saco el pequeño libro de poesías de Emily Dickison y lo exploro con insignificancia formando en su cabeza una serie de frases abstractas. Paso las hojas aceleradamente debido a su impaciencia. Cuando el sol se desplazo por naturalidad sintió ansias de marcharse comprendió que su espera era totalmente vana. Acaricio su mentón y seguidamente refregó sus ojos cansados de espiar su llegada. Se paro y no tuvo más opciones que marcharse la espera la había acobardado. Dejo su libro de poesías y con las manos en sus bolsillos camino por la avenida Mendoza. Él llego corriendo, suspirando molesto por la incomodidad que le causaba la transpiración. Pero ella no estaba en el lugar acordado. Solo encontró el libro de poesías. Tomo asiento en uno de los bancos que rodeaban el lugar y espero. Ella no llego. Se acobardo y se fue, el libro de poesías aun seguío en el lugar intacto acariciado por la brisa del viento. 

 BERNABE DE VINSENCI

viernes, 16 de marzo de 2012


TANGO

Aúlla  la melodía ardiente,
susurra  en los oídos
sube y baja la escala pentatónica.
Se despegan las almas recónditas.
(Solo por aburrimiento)

Las miradas doncellas se deslizan en los recorridos de los brazos
que comienzan a sudar.
(Solo por curiosidad)

El escenario brilla acompaña las parejas que empiezan a odiarse.
(Solo por estética a la multitud)
La música se pierde.
(Por la discontinua distracción)
La pasión desciende por momentos.
(Pero aun siguen bailando)
 Ella mira fijo su cara.
(Por obligación)
El mira sus manos.
(Por la seguidilla de los movimientos)
Las parejas empiezan a odiarse.
(El público lo considera parte de la actuación)
Ella comprime su mano.
(Él penetra en su mirada)
Él apura su ritmo.
(Ella comienza a perderse)
Cae una gota de sudor.
(El bandoneón alcanza su agudeza máxima)

Ella desliza su pie sobre él.
(El vuelve a penetrarla con su mirada)
Ella tropieza y él cae sobre ella.
(Se definen por el odio)
La música termina.
(La multitud aplaude)
Ellos sonríen.

Bernabé De Vinsenci.

jueves, 15 de marzo de 2012


Cae la tarde
Era una ruta ornamentada por malezas y escasos lagos, por el cual, el sol  reposaba sus luminosos rayos encandilando  su reflejo en la retina de cualquier sujeto curioso. Algunos automóviles en descuido rompían la perspectiva con su ciclope luz obligando cerrar los parpados ante la vehemencia. Jorge caminaba desde hacía un tiempo marcando su pequeño caminito, como las hormigas suelen hacerlo apresuradas por condicionamiento del malestar del tiempo. Suspiraba, mientras, estos gemidos se despedían mezclándose con el mismo viento, invisible, pero omnipotente. Sería imposible, aun, que un individuo afable a las percepciones distinguiera a ambos, perdidos en el mismo matiz de la invisibilidad. El sol parecía acabarse en la tarde de septiembre aturdido por la faz de la tierra que soltaba  nimios destellos amarillentos. Las nubes se enlazaban al tropical paisaje tuteadoras de un autentico naranja.  La ruta gris se apreciaba de momentos infinita.  Escupió lanzando al suelo saliva absolutamente blanca y al chocar en el pavimento esta  explotó  esfumándose, dilatada  se distinguía un gris más oscuro en el asfalto que el otro, el reciente liquido todavía no se había consumido. Pequeños pájaros pasaron en una figura asimilada a un triangulo por el cielo.
El viento había aumentado su potencia de naturalidad molestando más los pétalos de  las hojas  y las plagas yuyales proliferaban enceguecidos vaivenes.  A veces indefinidas figuras aparecían confundidas  en síntoma de la soledad o la paranoia de compañía. Nadie lo veía y él no veía a nadie, la inmensidad, la existencia en sus talones y la perseguida soledad amenazaban su vida, sus sensaciones sobre el mundo.  Varias casas con defectuosos alambrados hablaban del sosiego  y bandadas de pájaros  de la ausencia. Pensó “El infinito se asemeja a la nada” esforzó un paso invadido de cansancio y decidió sentarse en la raíz de un árbol con vastas curvaturas. Cuando la sombra del árbol se corría el sol penetraba en su cara directamente. Volvió a  pensar, sentado mirando hacia arriba “La inmovilidad me convierte en alguien, mis pensamientos se detienen y vuelvo a desear” tomo un pequeño pasto lo llevo a su boca y se ungió en la calamidad. De pronto, un anciano reapareció sobre su espalda parsimonioso y audaz esquivando el impedimento de los cardos.
-¿Hijo?- Exclamó.
Jorge atónito se dio vuelta de inmediato tomando la imagen del anciano por sorpresa.
-Hola… ¿Cómo está, señor?- Tartamudeo indeciso.
-¿Qué anda haciendo por aquí?- Replico el anciano, frenando sus pasos.
-Pasaba y ante el agotamiento decidí tomar un pequeño descanso- Su tono de voz parecía algo medrosa ante la pregunta.
Jorge volcó su mirada dejando de lado la repudiable fisionomía del anciano. Varios automóviles pasaron sobre la ruta emitiendo ruidos hoscos. No se oía nada, tampoco sentía la necesidad de observar si el anciano seguía en su lugar, dejo pasar el tiempo permitiendo la naturalidad de las cosas sin forzar ningún nerviosismo. Pero cuando  sintió en su interior que había pasado demasiados minutos  giro su cabeza y retomo su mirada en el lugar que el anciano se encontraba al inicio de la plática.  No estaba, solo la ausencia esperaba ser ocupada por alguien, exaltado se paro e interrogo todo su alrededor con su mirada. No visualizó al extraño y asumía deducciones de  que recursos había utilizado  para marcharse tan rápido, sin dejar ningún tipo de indicio.
Siguió caminando sobre el costado de la ruta del sendero quienes algunos suelen  llamar puente de la libertad. Hacia los lejos un hombre se encontraba haciendo dedo con un bolso al costado de sus pies. Cruzó del otro lado de la ruta. Al pasar  enfrente de este agacho su cabeza mirando concentradamente el suelo, simulando no verlo. Rápidamente fue llamado por quien omitía.
-¿Hola como le va?- Gritaba desde enfrente con cierta alegría en sus ojos marrones.
Jorge se resistía a responder hasta que finalmente lo hizo.
-Bien tratando de llegar a casa u ¿Usted?-
-¡No lo sé… me he ido de mi casa deje a mí mujer sola con mis hijos. Estoy cansado un poco de todo!-Decía, mientras, tomaba su cabeza con timidez.
-¡Bueno, debo seguir adiós¡-Debió mencionar para no alargar la conversación.
Tomo de nuevo su camino no miraba hacia atrás, aquel hombre se parecía mucho a él y por eso mismo quería romper cualquier tipo de relación, solo para no molestarse así mismo.
Camino dos horas seguidas creía estar cerca. Lo presentía tanto  que ante las fatigas y cualquier tipo de calambre se esforzaba aun. Pero en el horizonte algo paradójico ocurría, en la fachada se reflejaba el mismo paisaje que se encontraba ante sus espaldas. Y un sujeto de su misma altura se acercaba a él copiosamente en sus acciones. Tiro una piedra para ver si ocurría lo mismo y evidentemente sucedió, lo que tenía que suceder. La piedra hizo el mismo movimiento.  El viento se había detenido  cansado y aprovechando la ocasión se había recostado sobre el suelo áspero.
Jorge se notaba perplejo  ante una figura igual a la de él, un enorme espejo se implantaba en su frente. Era tan enorme que en su altura y anchura no tenían  fin. Lo palpo y sintió rígido toda su estructura. Vio su rostro cansado y sus pelos detenidos en él. Sin lugar a duda se trataba de un espejo, el infinito tenía su punto, pero ¿Cuál era su fin? Se preguntaba.  Aquel anciano de súbita desaparición apareció con su voz, en este momento, sabia y dulce persuadiendo su oído de la siguiente manera
-El infinito es aquello donde uno se siente pleno, es el espejismo donde uno se encuentra y conoce cada uno de sus rincones y sabores. No te asustes estas frente a un espejo, tu imaginación se ha implantado frente a ti y te copia. Pero sigue que detrás del infinito esta el sentido.
-¿Cómo sabe usted eso?- Respondió Jorge colérico-¿Quién es usted para saber eso?
Pero el anciano se había ido. Aun él, tenía que caminar, el sol se escondía definitivamente y se hacía de noche debía llegar a su 
casa en cuanto antes.




Bernabé De Vinsenci

miércoles, 14 de marzo de 2012

SIN EL SOL

Los ángeles deambulan,
desnudos
vestidos
indignados por el sopor.
El aire sacude 
mil mundos, 
la tierra goza del temblor.
Acuden brisas de espejos,
diáfanas 
efímeras 
circundando pieles agonizantes.

El malhechor respira
los ángeles caen, 
el sol se hace carbón.

El mundo en penumbra,
en rígida perdición
llora, huye clamando 
los ángeles.



Bernabe De Vinsenci 


lunes, 12 de marzo de 2012


Gran alma, se siente y no se ve

El sosiego impertinente  la  naturalidad de lanzadas gotas, audaces almas de vientos y victimas almas  de pavimentos. El ejercito marcha sobre las chapas comprimiendo el gris cielo. Sobre la cortina amenaza una obra de arte por la aparición de una vasta engrosada tela de araña y su autora aparece efímeramente. El ejército disminuye y aparecen hoscos, cotidianos y perturbadores sonidos, los zumbidos de siempre. Un a mosca reposa  en el alma de la obra y queda eminentemente atrapada. Sus ápices  se pegan en los elementos utilizados por la autora.
Valverde, quién,  observa detalladamente comienza a devorar la piel del entorno de su uña. El suspiro para otra situación expande la sangre sobre su epidermis.  Parte del sueño de la noche anterior sigue en su cara, aun, no lo ha espantado con agua, por lo pronto,  se cansara y por la noche sufrirá insomnio. La mosca reposa intenta movilizarse sus patas finas amenazan en quebrarse. Valverde espía todo, sobre su espalda unos de sus pulmones lo hizo hablar, mientras, el insecto permanece en esa situación de no querer estar.
El sufrimiento de espalda al individuo lo sometió a la penumbra de su habitación, allí permaneció, mientras en él una indefinida morbosidad  penetraba sobre sus poros de los que emanaba sales. Estupefacto en un rincón  sujetaba sus piernas sentado en un ángulo de las paredes. Grito.  Salió, busco contemplar detalladamente la mosca y noto que seguía en su detestoso lugar. Exhausta con un parsimonioso forcejeo. Sintió escalofrió  alzo  su cabeza sesgada en el suelo y distinguió a la araña sobre sus espaldas con bellos oscuros. El era su presa, una  mosca, intento volar pero no pudo.

              El jugo de un sistema se puede probar con un hecho cotidiano, con una lógica de observación de lo ¿Qué es? Y lo ¿Qué somos en él?
Bernabé De Vinsenci
autor

                                                          A   Dario Sztajnszrajber

domingo, 11 de marzo de 2012

CARTA A UNA INCONCLUSIÓN


Creí ser uno mas de la especie flotando sobre la corteza viendo matar lo nocturno a lo diurno. Creí acariciar las moléculas del viento palpable egoísta en su visibilidad, agarrarlo marearlo para que siga su camino de obstáculos y atrocidades en las enredaderas de un crepúsculo. Los mas sensatos han utilizado al viento en su favor, como herramienta de esfumar pensamientos. 
Ahora hay un mundo lanzado a la incomprensión y ahí estoy con cierto grado de inquietud, a veces sentado tomando mi mentón, a veces arruinandome en el pensar hosco. El sosiego es demasiado que gracias a él la soledad minuciosa vino a sentarse a mi lado  ocupando tú lugar.
En el otro mundo estas tú con la cotidianidad autentica absorbiendo la dicha y dilatando la desdicha que, aún, sigue caminando en las calles polvorientas. La deidades afirmaron el mito impuro negando que no se trataba de una quimera: "La dicotomía de estos mundos dinámicos aspiro a la eternidad cuando él se convirtió en un monstruo y ella azorada ahogándose en sus lagrimas invento su propio espacio en pavimentos emocionales difusos de olvidos y de impotencia"
Los astros de tierra giran, nunca se encuentran, se pierden, se confunden y hablan de lo vano.
Ayer desde mi mundo vi el sol, era tanta la penumbra en el ambiente que casi mi piel se opaca y tuve la oportunidad de hablar con su hermana, la luna. Le agudice mi situación y acorde que desde tus cabellos te haga llegar ensueñadas y gozosas caricias hasta tal apogeo de embriagarte. 
Hoy naufrago en el tiempo, una estrella me solicito la ida a otro universo, varias multitudes de ellas se dirigían hacia ahí, pero esta estrella era amiga del mar, del sueño fugitivo y de la metáfora.
Esta estrella eras tú, solamente viajaremos a lo etéreo, a la recreación de un mundo sobre una nueva especie a la voz silenciosa que habla.
Bernabe De vinsenci

sábado, 10 de marzo de 2012

ESPACIO
El espacio sufre el abandono ,
 el puñal de un crepúsculo ahuyentado,
el espacio se aturde, se desarma 
 niega su nombre.
La brisa del asfalto respira a atraerte, 
su alma se hace viscosa con la lluvia impenetrable de sesgas gotas 
los ojos se convierten en la esfera del cosmos.

En la penumbra la piel se irrita con vehemencia 
los cabellos se alargan apoderándose del infinito, 
la conciencia huye.

La voz pensada muere
pensar la voz también
el fluido del habla es el automatismo 
y el del entendimiento la aceptación. 

El espacio se prepara
y en la actuación muere.

Bernabe De Vinsenci

   

viernes, 9 de marzo de 2012


EL HOMBRE Y SUS OBRAS
Como una astucia de la delicada naturaleza y en refinada abnegación  los parpados fatigados se cierran. El mundo queda divagando en el tiempo que no se oxida, empero,  los refugiados en el si, ensuciándose y alimentándose de tal menester que dejan de existir. El aire ilusorio se estabiliza  impregnado del lodo áspero, circundante y  como buitres todos recurren a él, desnudos esperando saciarse de esta esencia mezclada de una vasta impureza. Plegarias alimentaran a este mundo, vislumbrando la desdicha y haciendo, aún, más recóndita la dicha. 
Tomados de las manos  audaces e incapaces de la razón, nos encontrara esta misma y se burlara de aquellos perdidos que se encuentran a diario en el mismo punto del cual partieron. 

BERNABE DE VINSECI

miércoles, 7 de marzo de 2012




UN MUNDO, SOLO UNO

Las calles cobraban vida al igual que las hojas nostálgicas en simbiosis con el pavimento. Las sombras aplastadas sobre los faroles circundaban aterradas huyendo de la monótona luz, anaranjada,  amiga del sesgo nocturno. 
El sonido hosco reaparecía como destello saltando sobre las nubes amorfas, aun, no perceptible. Las únicas pequeñas sombras enceguecían y aprendían a perderse sobre la oscuridad, fría , turbia de formas. Grietas de paredes con superficies heladas, sumergían en la corteza del ensueño, allí  era el espacio pleno para las almas vacías, las masoquistas.
Praderas secas, movilizadas por las mas verdosas, enjaulaban el danzó  motivado por el espacio melódico natural, autómata de la sangre coagulada por la misma pachamama..
Una multitud de sombras hizo oscuridad 
y la mismas se consumieron. 
Cuando las calles dejaron de cobrar vida, la aurora minuciosamente entro afanando campo, amenazando los tugurios de grietas y acabando con el festín.
Pero un día el amanecer tuvo un descuido,  durmiéndose en su desaparición y vorazmente la tierra entristeció bajo el alma de penumbra.   




 Bernabé De Vinsenci. 

lunes, 5 de marzo de 2012


.SOMOS MIRADA Y EL ESPEJO EL RESULTADO.

Ayer el paisaje estaba infatigable de oquedad, aun, mariposas oscuras ornamentaban la facción del día. La faz del cielo repudiaba al sol y las palomas olvidadas turbias se refugiaban en las grietas inhóspitas saturadas de olvido, hambrientas de libertad. Algunos individuos se amenazaban asimismo bebiendo agua impuras, mientras, las plantas echaban raíces  y se aferraban a la agria tierra. Los oídos gritaban y las voces callaban. Los pavimentos eran la incertidumbre, la desesperanza el ensueño de la naturaleza. Una dimensión limitada. Las nubes parecían hablar, emitir un mensaje, salvar a la especie del ensueño, que ella misma había inventado y  proliferaba cada instante más. Las voces, el miedo, sucumbían en el fortalecimiento del alma de este ensueño, generando la alabanza de un dios intangible de un vasto poder. Este mismo se había hecho tan inmenso que dominaba a la humanidad, sin que ella tuviera control alguno de su propia invención. ¿Qué es una consciencia esclarecida negada al rejunte del poderío humano? Alguien que percibe las formas distorsionadas, consumidas por un penetrante dolor, que busca emergerse en una liberación utópica y encuentra a está en el suicidio.
Ese callejón se atribuía a las necesidades de él, el silencio, la ya incomprensión de aquellas palabras desgastadas y caídas en nadie, era un demente absorbido en su propio ser, atrapado en si mismo. Esporádicamente rearmaba en su cabeza la beatitud de una imagen en campos de ausencia, la analizaba y cuando el sufrimiento procesaba su presente la esfumaba. Las paredes eran su área, el cemento su difusión pesimista encadenada por la realidad.  Se levantó, aturdido en un éxtasis de disturbio.
-¿Hay alguien?-Preguntó, aferrándose a las rejas.
El eco se esparció estrepitoso sin llamar la atención a nadie, incluso el mismo viento se había resignado, el aullido cayó quedando contemplativo comprendiendo las acciones cíclicas de vaivenes en vanos. Vio pasar sombras, anónimas con melodías de extremos agudos e instantes de extremos graves sin comunicación, sin fines de interpretación. De pronto oyó una sombra que lo nombraba.
-Soy tú…la metáfora ilusoria del espejismo-
Azorado retrocedió y cayó al suelo.  De inmediato distinguió a quien tenía enfrente, de una manera más lógica se distinguió asimismo. En su caída sufrió un golpe amenazando su razonamiento. En una catarsis de negación grito, fatigando su aparato fonador, por lo que había empezado a sentir ardor cada vez más intenso. Los nervios cegaron su visión y todo se expandía sin definición de un mismo matiz, solamente oscuro. Permaneció inmóvil sentado tomando su rostro esperando la aurora. La consumición del ensueño eterno del cual él había quedado atrapado.
                                El único encierro es creado por quién se encierra…





 autor:
BERNABE DE VINSENCI


LOCOS, SIN ESPACIO


Me pidieron con algo de pudor que fuera un manicomio, simplemente eso. Este recinto de consciencias aturdidas, pero sensatas. Nuestro auge  progresivo de sensatez, le ha permitido crear  un único espacio para nosotros. Somos algo extraño para lo que abunda afuera, diferentes, a veces emitimos sonidos contrarios a las melodías. Son tan hoscos que el mismo viento decide acabar con ellas, o a veces es el viento quien emite un sonido gritando de dolor, sufriendo. Pero porque hemos de ser tan detestados, a veces pienso que es la misma envida de esencia. Creo que de todos los individuos que reposamos sobre ese espacio de alma impura para los normales, me considero el más esclarecido. Si esclarecido, aquel que puede oler con más finura. Es la piel, me molesta la siento ajena quisiera ver mis carnes para acariciarla, sentir verdaderamente el contacto conmigo mismo.  La emanación recóndita, la que nunca todos han podido oler.
Ayer vino el médico de anteojos y me miro, lo escupí. Luego fui llevado a una sala pequeña donde estuve mucho tiempo, empecé contando con mis dedos, pero luego perdí la cuenta, permanecí dormido hasta la bajada del sol. Por la cerradura entraba algo de frio, por lo cual, tuve que golpear la puerta varias veces, finalmente fui sacado. En las noches no lo he dicho, aun, alguien parece tomarme, súbitamente, me encuentro en la cama, despierto y aparezco sentado de espalda sobre la puerta temblando. Me levanto sigilosamente y me vuelvo a acostar tratando de no generar ningún disturbio. A la mañana siguiente el espejo me sorprendió, en realidad mis facciones pálidas, tan como los nardos o la embustera luna que amenaza con su estética frente al rio ahogar a un individuo. Trate de controlar mis impulsos, me volví racional queriendo romper el espejo, pero tome mas preponderancia en la insensatez para controlarme. Ahora veía todo de otra manera lleve unos de mis dedos a mi boca sacando pedazos de mi piel y como segundo acto tome la escaza sangre que salía. Ahora todos ajenos al manicomio eran una especie de la cual no podía distinguir, la institución era mi entidad. He  visto al ser de especie enajenada bajar la escaleras riéndose, golpeado, creyéndose fuerte, adentro mis nervios jugaban a quebrantarse, una especie de calor me ponía incomodo. Conecte mis dientes estrepitosamente hasta tal punto que estuve a punto de sufrir un calambre muscular.
Ayer paso a quien había agredido y no me contemplo detallando mis acciones, iba acompañada de una enfermera. Esperare a la noche necesito conversar con alguien, descargar  el abuso de esta especie que por poco está hecha sangre y invade la mayoría de mis organismos. Pero esta noche voy a sentir la liberación, la absolutización de mis ser. Necesito una plática casi eterna para olvidarme de todo. Esa noche no comí, la comida me pareció veneno y sentí cierta tristeza al ver comer a mis compañeros. Espere la bajada del sol con nostalgia, basándome en que nuestro espacio estaba usurpado y hasta el aire habían tomado. La noche llego como siempre sin ser mandada por nadie autónoma y con grandeza. En cambio yo era su antítesis, su enemigo en cualidades. Tome mis pelos, mi cabeza tratando de echar afuera mi conciencia, pero era como comer piedra. Me sentía triunfador, al poder ocultar sin que nadie se diese cuenta  la herramienta de mi liberación. Cuando las estrellas descansaban y el sol se había marchado al otro lado de la tierra empecé. Tome la navaja y corte unas de mis venas de la cual se visualizaba perfectamente detrás de mi piel. El liquido rojo al que todos llaman sangre se esparcía lentamente, para mi ese líquido era la liberación. De pronto, hubo mucho líquido sobre la habitación, era demasiado excesivo. Con mi dedo tome lo que pude, invadiéndolo. Lo lleve a la pared y escribí: “somos dueños de la conciencia tan esclarecida que es imposible habitar en este recinto invadido” a la mañana siguiente fui encontrado, inerte bañado de absoluta liberación.
BERNABE DE VINSECI

sábado, 3 de marzo de 2012


DE LA GOTA NADIE HABLA
Ha amanecido con un ruido hosco y monótono, se ha propagado hasta los oídos frágiles ante la audición. Improvisto sin palpar subió las escaleras, las puertas cerradas cedieron su paso y los circulares oídos también. El viento por donde se deslizaba el sonido, acaricio las hojas y adelanto las nubes hacía el horizonte. El individuo detrás dormía, soñaba a vivir, en cada suspiro se escapaba una fabula, un extraño olvidado, la frazada que cubría su cuerpo volaba y se besaba con el viento en direcciones indefinidas aludiendo a infinitas formas abstractas. La gota de la lluvia, caída, maltratada caminaba parsimoniosamente sobre el marco oxidado. El ruido turbio en vigencia hacia vibrar la base de su recorrido, mientras, tanto el oxido manchaba el suelo rojizo, aburrido de pisadas. La mujer desnuda ofrenda del viento, sumisa danzaba ofrendando sus cabellos largos, sobreexcedidos. Ellos amaban incontrolablemente al sol que habían copiado sus matices. El niño se entretenía acariciando la tierra sobre su piel, vistiéndose con el pasto cubriendo su pudor. Azorada la faz sentía el cosquilleo,  reía y soñaba  y hacía soñar. La gota, aun, no había decidido estallar ser victima transmutada a un nimio charco, a evaporarse en el árido suelo. El día hablaba, las personas también, haciendo de su efímeras voces inentendibles melodías. Las enredaderas que ornamentaban las escaleras se secaban contantemente y volvían a su verdor a su fotosíntesis. Ella observaba absorbía las estrepitosas imágenes, deformes, desproporcionadas. Había en la existencia la recreación de dos mundos, de dos  respiraciones. El magma latía el doble y desde lo recóndito se abrazaba con el sol, con sus rallos. La luna esperaba su turno, aburrida de vez en cuando durmiendo, fatigada del largo tiempo nocturno solitario.
El planeta era de certidumbres, la gota omnipotente espía de todo seguía tratando de esquivar el vértigo. Pero las moléculas del viento la exigían. La meditación llegaba a los cuerpos y reposada auténtica aullado a la dicha, emanada por las energías en goce vital.
Ahora la gota había cambiado de recorrido aumentando su viscosidad asumida por el agua del nuevo lugar. Esa delicada capa había amortiguado la caída del posible estallido, pero  la gota marchaba omitiendo el riesgo que recientemente había vivido. El festín seguía aturdido, con ansia de no dar fin. Todos necios de una visión creían en la eternidad. La viscosidad comenzaba a degradarse, a perder  su esencia y la arena montaba alturas sin rendirse. Había pasado el tiempo, sin esperar a nadie, sin esperarse asimismo. Pero él, sabía acerca de lo que sucedería, del estallido, de los amores apagados y las voces difónicas. Es así que la sabia del tiempo se dio cuando la gota estallo. El piso fue su ataúd, estaba desparramada sucia, tratando de reflejar lo poco que absorbía.

BERNABE DE VINSENCI.

viernes, 2 de marzo de 2012


¿ DONDE ESTA EL INFIERNO?
Han dicho una y otra vez, repentinamente lo difunden a tus oídos y quedas perplejo mirando el horizonte. Es verdad el cielo está más gris y el viento no hace su zumbido, son tantas caras que se abran cansado y tantas consciencias que no los comprenden. Ayer paso una bestia negra en el alba y la luna la descubrió, por lo tanto, las balas aflojaron sus organismos, principalmente el corazón. Hay escaleras si,  dicen que son infinitas grotescas de hierro, pero que principalmente están habitadas por necios, o al revés mi mirada se convierte en necio ante ellos. En fin, los repudio como probablemente ellos a mí. Retomando lo que he sentido murmurar y que lo han dicho una y otra vez, es el temor de un asteroide. Esta faz de escenario, amores y constantes muertes como nacimientos será sucumbida en un súbito atardecer. No quiero tomar la posición de opositor, pero yo veo innumerables de ellos más pequeños que me amenazan cada día. Van vienen y desaparecen, deben quedar atrapados por enredaderas, aun, no lo sé y probablemente no quisiera saberlo. Pero la verdadera cuestión es que desaparecen. Ayer me propuse a definirme y encontré un espantapájaros en mí. Los verdaderos de alguna manera son esclavizados y aparentan muy mal. No he roto un espejo por verme así y jamás lo haría esa es la verdadera naturalidad del hombre, además, ya casi ni siente, es neutro han hecho de él un habilidoso mecanizado. Ayer mire hacia arriba mostrándole a un individuo.
-¡Ves que no hay ningún hilo!-
El imbécil no quería aceptar que el manejo que hacen hacia nosotros no se ven y confundió un ejemplo con la nada. Pero esto define más a estos llamados hombres. He comprendido tanto mi realidad que me he negado a vender mi trabajo, cualquiera que este desconforme de lo que digo que se  marche, aquí no se habla de ninguna verdad, solo de una realidad. ¿Como no hubo nadie que se revelase con este pantano? Bueno, en definitiva yo no voy a  vender mi esfuerzo, sudor y tiempo a los cerdos.
Esta mañana fui a contemplar el mar y mirándome sobre el agua casi me ahogo, pude agarrarme de la maleza, de lo contrario hoy y mañana no hablaría. Están victimario el mar que pierde su belleza, solamente a la distancia se puede gozar de él, su monótono sonido y la brisa de su frescura.
Si dirán ¡Te has convertido en un bicho! O ¡Maldito pesimista! Me reiré, daré media vuelta y tomaré los senderos equivocados, lo que ninguno ha pisado por temor, ese purísimo temor a la libertad, quizás alguien me espere por ahí, mi ser un bicho como yo. Pero respirare aires nuevos y dejare esfumar las palabras mediocres. No voy a permitirme oprimir que no soy un gusano, que me retuerzo en el suelo, pero es mi naturaleza.
Ahora estoy aquí por mi decisión  propia siendo contemplado por el diablo, esas energía emanadas de los seres humanos, esas malas energías que han creado este diablo y que presuponen un infierno, pero hermanos el infierno es la tierra y los diablillos cada uno de nosotros.
Bernabé De Vinsenci


        “El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive.   Fiodor Dostoievski

jueves, 1 de marzo de 2012

DESEO
Infinito espejismo colérico, diáfano,
atroz en pieles y sabores amargos.
Nubes de pupilas ahogadas,
mares de visiones turbias.
¡Tempestad, alud! ¡Vientos absorbidos!
Cabellos existenciales, 
deslizándose en recinto de arena.

La cueva celeste incasable,
la tierra marrón repudiable.
Seres vislumbrados estrepitosos
en deformidad, voces hoscas monótonas.

El ruido vítreo estalla 
y la red lo rearma.
Pantano arcaico, nostálgico.
Presencias esfumadas, 
por el sendero opaco.

Sabanas vacías en el tiempo acelerado,
vueltas, vueltas y vueltas, mareo súbito, nausea iracunda.
La imagen sigue envuelta, ella esta
en beatitud, dichosa y excelsa.
Los ojos se abren y los
objetos permanecen intactos, ausentes.

Bernabé De Vinsenci.