El ser es algo que dice ser. La especie humana tiene la
capacidad de concretar a este ser, por su capacidad de razonar y elegir además
de proyectar y proyectarse. Ahora puro que es, no sé, quizás un estado máximo o
ya alcanzado. Sí, la muerte concreta la vida, el fin de esas elecciones y queda
un fuimos. Pero ¿Qué es puro para el ser humano mientras está en vida? Es una
definición abstracta y no, porque cada impuro de alguna manera elige una
pureza. Todo esto y mucho más hasta en este momento pasa en algún lugar y
tiempo,(además se sensaciones, pensamientos)que se llama existencia la cual el
hombre está inserto y atado hasta que él lo decide (suicidio) las preguntas del
¿ De dónde vinimos? ¿Qué hacemos? ¿A dónde vamos? Nos incomoda en u escenario
un poco absurdo. Hasta el insomnio. Para mí la pureza es dejarse guiar por los
instintos cosa que de alguna manera
estamos reprimidos por un orden que nos juega en contra
Como todo el mundo hace uso del lenguaje y no sabe lo que es el lenguaje. Aquí se pone de manifiesto todo tipo de aberración lingüística.
domingo, 24 de junio de 2012
sábado, 23 de junio de 2012
CUERPO DISECO
La sangre carmesí
agobiada por glóbulos delatores y
venas seductoras
cómplices del veneno no deja
expresar.
Reprime,
desdeña,
y mata por dentro, con el hecho
de ser o que
todo parezca un refugio.
Es un golpe
claro como de un estado o uno
al mismo cerebro.
En el teatro sectas curiosas,
rodean el espesor
del alma achatada
y su cabeza entroncada por
aplausos….por miradas, prófugas que se
niegan con los parpados,
lentamente amando a la
muerte.
Hosco el cuerpo
se retuerce
en maderas de disgustos. Y la
sangre se desborda
en las grietas que aluden a las
arcaicas estructuras.
La primera gota cae y se
expande,
la segunda hace la misma travesía,
la tercera también
y así sucesivamente,
hasta que llegan a caer
millones de gotas.
Y un corazón toma cuerpo bajo la
base del escenario, mientras,
el cuerpo arriba se diseca.
BERNABE DE
VINSENCI
SUEÑO QUE UN
SOÑADOR SOÑÓ
Sueño que un soñador
Soñó, soñamos.
Somos el canto
y el sueño del soñador.
Somos hijos del
soñador ,
que sueña y sigue soñando.
Vivimos en el globo
de un sueño,
en un inventario del soñador.
Somos pequeños sueños
caminando,
riendo y hasta enamorados.
¿Y en la noche que somos?
Por la noche, bajo
los parpados
dejamos
de hacerlo….redimimos el soñar,
el
día es suficiente y a veces suele ser hasta un hastió….de tanto soñar .
Al fin y al cabo ¿Qué somos?
Un pequeño cuerpo de sueño que sueña,
y si dejará de hacerlo como lo hace en las noches
durante el día , no sería nada, simplemente un cuerpo.
Bernabé De
Vinsenci
viernes, 22 de junio de 2012
EXAMINANDO.
Examinó la silla
enumerando los suspiros
midiendo la muerte.
Examinó la vanidad del tiempo.
El ¿Por qué existir?
El si ¿Hubo un engendro de la creación?
O ¿Habrá un goce
después de la muerte?
El brillo de los ojos… examinó,
la poesía del poeta que nos olvido.
Examino…
Una
Dos
Trescientas veces y suspiro dos apena dos veces
Arrancado del yo,
Examino al yo, como un inconsecuente.
Examinó
el cenicero.
Una vez me basta,
él está lleno de
cenizas y pienso:
¿Será que seremos
después de haber vivido?
Simples cenizas….
Bernabé De
Vinsenci
ESCALERA DEL LIMBO
En la escalera del limbo
al cerco de forcejeos.
Desde cada escalón
un alma se pierde,
en cada descanso un se fecunda.
Desde el piso ascendido
los ojos saltan en la lava del remordimiento.
¿Tanto tiempo existiendo
para amar la muerte?
Por eso los muertos desean la vida
y existen almas en pena.
LA CONDESA
Bajo la sombra
Indignados
del hastió
samaqueando el cadáver
de otra,
se
propagan indefensas palpitaciones
del cansancio.
El dulce licor de la noche
acompaña la
exquisitez de las manos
La luna insiste
en
copiar el cadáver
y evoca al
demonio.
La tierra gira
en
el alba huérfano
y cosecha niños ,
mientras, el cadáver es molestado
por sus indefensas osamentas.
Hacia a los lejos
las madres
llaman a sus hijos.
BERNABE DE VINSENCI
jueves, 21 de junio de 2012
DEL VENTANAL HACÍA ADENTRO.
En la sombra sujeto a la sobriedad cuando debería haber
estado o poseído por lo dionisiaco el mundo se hizo un martirio. La sublimidad apareció
sujeta a alguien y propensa a lo
mundano. La nausea de repente se disolvió de donde estaba concentrada expandiéndose
por los cuerpos, y especialmente sobre los
cerebros explotados por infinitas neuronas. Ella danzaba y alterando los
sentidos inconscientes hacia sollozar.
El tiempo, por lo pronto, se convirtió en un surrealismo
etéreo para los demás. Ojos paganos y
blasfemias susurraban con rigidez al
lado de los oídos. No hubo tiempo de una inexpresiva replica de lo ¿Qué
sucede? O ¿Qué es este agobio descubierto?
Desde Perú boquitas pintadas dilataban de qué se
trataba de un romanticismo, por ello, nada valía ese cosmos inhabitado. Nada subyacía
todo era grotescamente en vano y hasta insatisfactorio para la prosa.
Pero hay estuve, con mi yo, y la camisa a cuadros que
atento sobre el origen de este festín ensordecedor, sobre el vientre de ella. -¡No,
no soy lo que piensas- Quizás, Friedrich
Nietzsche, tenga razón en que nuestra vestimenta transmite el pensar de cada
uno y dije nuevamente -¡Te confundes! -Entonces, no me desterró de la penuria
tan acogedora de siluetas anónimas y ella como centro al menos en lo que
supuse.
Bajo un faro de luz amarilla observé que indefinibles
cabellos rodeaban a lo que llamamos ojos. Pero estos no eran triviales en sus
pupilas había infinitos senderos de sensaciones y más abajo seguida de su nariz
una boca que se sentaba en el léxico de la simpleza con tonos de puras
suavidades.
El cuerpo esa encomienda de trastornos desgarrados por
infortunios golpes se me hacía extraño y cada vez que me centraba en la escasa
luz para detallarla volvía a pertenecerme. Volvían las respiraciones y la anatomía
a su lugar.
El pasillo del sujeto solitario perdía su atención
sobre mí, la imagen de angustia, que Jean Paul Sartre, me había encarnado sobre
el ser pasaba a un segundo plano. Había intocables energías y elásticos que
esfumaban los indignos pensamientos.
De a poco el aroma
de su cuerpo emano brisas que dispersaron lo que han llamado aquí cabeza. El hombre
en mí se supo marcharse y sabias ensordecedoras mujeres guiaron algunas de las vagas
emociones tratando de decir al fin que todo se trataba de un suspenso en
beatitud.
Se notaba su teatro casi incorporado, sus pasos sobre el
escenario que hicieron de mi un actor,
por supuesto, que improvisaba no desde los contenidos sólo de la capacidad de
acción.
¡Cuántas sensaciones nuevas y exploradas que se
encontraban recónditas en mí hizo
conocerme! Y ahora hay una distancia de cuerpos, pero no de fecundas
sensaciones que, aún, en la aurora esgrimen los parpados. Ahora tomo el atardecer
en cada día para comprender lo que ella
puedo crear, para contemplar el inventario: de
una mujer.
Ahora las manos me tiemblan, no sé, si de no
dormir o todavía de aquella noche.
BERNABÉ DE VINSENCI
CUESTION: EL PASADO
Ponerle al pueblo en su boca el pasado como escudo de omisión
del presente es adormecerlo. El pasado es un complemento de nuestra proyección
y el ahora. Pero no un peso que sirve para disimular. Si sucede esto es una
mera herramienta que atenta contra los mismos individuos.
Bernabé De Vinsenci.
miércoles, 20 de junio de 2012
DOS HOMBRES QUE
JUEGAN CON LA LIBERTAD
¿Casarse? Un sentido que se funda desde la
prohibición de la sumisión y hasta el emergerse
en los silencios para no matar al otro
fiel, aún. ¿No es algo perverso, agresivo y una aventura que se arriesga a los
principios de un convencionalismo poco creído por la misma libertad? Casarse para envejecer y contar los antaño. Que
repugnante somos con los anillos en los dedos y la casucha llena de crías. Pero
al fin que se puede decir o podemos decir de este egoísmo que a veces subyace
en él, el materialismo. ¿Es buena la imagen del ataúd con los cabellos
desordenados y el cuerpo estupefacto con el dedo moribundo, pero un anillo
firme descolorido como la misma piel del muerto? A mi
desde lo personal, sí, la primera persona me satisface o me parece sublime el ataúd
con aroma a libertad y por supuesto, los cabellos largos. Pero por lo tanto,
que la rueda siga girando con sus rayos de normas.
BERNABE DE
VINSENCI
Ante ella
Eres iracunda en el prorrumpir
de lo vítreo
Andas descalzas en los profusas brasas del infierno
desafiando a los
condenados.
Gritas a la ausencia del sol en el éxtasis del alba
distinguida en la legión del
purgatorio.
Eres la doncella ensueñada
cautelosa
en el limbo atrapada
por cabellos risueños de mi ser.
¿Conoces a Minos?
Es el repudio. Él quiere condenarnos a recintos de agonía
de voces y llantos
hasta convertirnos en ausencia.
Eres solemnidad
de aforismos intangibles.
El néctar del deseo abatido por la aurora.
Eres la respiración vehemente del vértigo
recorriendo mi epidermis cada vez que te observo.
Bernabé De
Vincensi
SOLEDAD
Un marco
y detrás
el sediento campestre sofocado
en el desvarío de
omnipotentes nubarrones.
Maleza
Simple maleza seca, vacía y
desamparada.
Maleza que entrómpese al
ser
con el fuego en su
boca
para matar sus
pensamientos.
Maleza
alma de soledad, desecha y
desamparada.
Soledad y hombre
palabra de infortunio.
Palabra que sienta al
hombre
Sobre
la cima del vacío.
Soledad estado sin alas
en desesperación y euforia
ya que los otros pueden volar.
¿Por qué siempre
hubo y habrá soledad?
Bernabé De Vinsenci
martes, 19 de junio de 2012
MÁS TORUTRA AL DAÑO
Todas las manos vendrán
con miradas
con lagrimas a punto de suicidarse.
Con los brazos y las manos hacia la cara
cansados de suicidar
a sus emociones.
Parados al descubierto (siempre han estado)
del alba
y sin embargo
el gusto extraño, moribundo.
Dueños del frio han sido
y del humo por la boca
del muro
y la sombra.
Del sueño desvanecido
y la boca seca
por sobretodo
del l silencio y la sangre; del desconsuelo.
Bernabé De Vinsenci
lunes, 18 de junio de 2012
Bella, pero ignorada.
Y es bueno
ser parte de la nada, porque al fin y al cabo uno no se pertenece, no se limita
a, o con. Quizás esta sea la prosa de la poesía
una facultad innata que posemos todos, es decir, el lenguaje que no
concierne a nadie. Si, la poesía como pureza del lenguaje. Pero lenguaje que
refiere ¿A qué? Y a aquí se disuelve la poesía cómo agua en una grieta que le abre
un surco para marcharse. La poesía en resumen puede ser un pequeño gran escudo
que se sitúa en la palma del escriba, de
uno o de varios. Pero ¿Qué hace situada en está palma? Representar, proclamar y
dar forma a lo amorfo. La poesía se
desvanece en donde no existe la necesidad, está se fecunda a partir de una o
varias necesidades. Indaga al exterior y
se afirma en donde no hay forma para conseguirle alguna y asimismo
representarla.
Parece que
los hombres en el mundo se han proclamados inestables atraídos por los impulsos
de vida o muerte y en la literatura el
espejo de estas dos es la poesía. Ella es el espejo más duro al reflejar, es la
forma y el contenido. Y en cuanto a lo mencionado recientemente, por un lado,
alude al amor. Es decir, la imposibilidad de amar en el mundo es encontrada en
la poesía, ella agrega la parte que el
mundo desconoce y la recrea. Traicionada y beneficiada por los distintos
escribas que asimismo su concepción los traiciona. En otro sector, pero hasta
llegar a éste todo se va enlazando, casi
opuesto renace el hombre o el ser de la soledad, aquél existencial que deambula
con la angustia el dolor más pesado y el que nos carcome las emociones. Pero es
la poesía quien intenta contemplar está situación y subsanarla o al menos
rellenar algunos huecos vacios. La poesía yace en los pies de todos los
sujetos, latente, omnipotente, es correcto que nadie la vea y en lo contrario ella observa a todos. En fin,
debido a que ella no quiere que la nombre, la poesía somos nosotros mismos
causa y admiración del misterio. Si, el corazón órgano principal late, en el
día y por la noche, se dice que la poesía existe. Sólo hay un medio en el cual
no se pueda explayarla y que algunos solos poseen esa herramienta es: la mano.
Bernabé De Vinsenci
UN DESFAVOR
SURREALISTA
Sobre un plano gris hay un
rostro cercado de bellos
a sus espaldas un plano lo
sigue y la faz que procede después de su cuello
se convierte en un enorme
ciclope.
Es algo tosco verlo pero
las adversidades no hacen más que a un profano insecto, que desde
el punto de vista de un emisor parezca despreciable y hasta podría decir-
¿Pero que esto?
Dos calandrias buscan ser
partes de sus orejas y solamente desde el lunes pasado
no habían hecho más que comerlo,
si se lo observaba desde una de sus lateralidades inmediatamente las pupilas habían desaparecido. A pocas horas del
comienzo estos animalitos engendraban un trabajo eficaz.
¿Pero en donde está este sujeto? ¿Cuál es la
base que desea sostenerlo? Porque si desde
el tronco hacía arriba no
ha hecho más que espantar, nadie
soportaría la emanación de sus pies. Supongo para mí que sus pies serán inimaginables o la
misma imaginación se detenga al imaginarlos. ¿Ella puede ser espanto de su
propio espanto?
Con respecto a quien lo sostenía no era el Mar Mediterráneo. Se supone de boca
en boca (No quiere decir que sea un pueblo, lo contrario es un cosmos de
habladurías) que
un surrealista amigo le dedico un paisaje, que tenía
como sol, un faro. Eso sí, las gaviotas
cada vez que sin querer se acercaban caían al mar.
Está obra tenía un error, según Miguel Ángel, no se
distinguía con el celeste del cielo con el celeste del mar todo era homogéneo.
En ese mar vivió
aproximadamente un siglo. No tuvo a nadie con quien reprender. Tenía su alma endemoniada de soledad. La meta un poco inverosímil era encontrar tierra, un
lugar donde dar una palabra y recibir varias a cambio. Tener un pequeño acto comunicativo que, por lo tanto, su mayor ruido psicológico era la ilusión
hasta el momento.
Pasaron
segundos
minutos
horas
días
semanas
meses
años
Y por fin pudo distinguir
unas silueta curvadas hacía lo infinito. Por supuesto era el acercamiento a su
objetivo mayor: llegar a tierra.
– ¡He llegado al fin!- Dijo-
Recorrió el lugar hasta ocho horas diarias. Las fatigas
hacían que durmiese en
cualquier lugar a la intemperie de la
humedad.
Un día encontró una figura amorfa situada arriba de
tres palos.
Otro día encontró un sapo con boca humana que
platicaba y platicaba.
Después a un huevo que decía -¡Yo soy el astro! ¡Soy
el sol!-Y rompía su yema para decir que poseía rayos.
Hubo un día en que finalmente encontró una madera que
se extendía de forma rectangular'.
La exploró y llegó al mismo lugar.
¡Reynolds! ¡Reynolds!-Gritó eufórico-¿Qué has hecho de
mí? ¿Qué es lo que sucede?-
Y una risa soberbia vino del otro lado o de la nada,
porque no había otro lado o quizás sí.
Una
dos
tres
cuatro
cinco veces se rio la voz.
Entonces respondió
tratando de tener su tono burlón:
-¡Nada amigo eres parte de
mi pequeña obra! No te asustes a diferencia de los demás tienes la facultad de
pensar- Y otra vez se hecho a reír exageradamente que hasta las demás figuras
quedaron atónitas.
Bernabé De
Vinsenci
domingo, 17 de junio de 2012
El día del padre es la seña de que en un periodo largo ellos están ausentes en nuestras memorias. Por otro lado, es la muestra de cómo tan fácil nos dejamos manipular, los días son episodios del tiempo y no hay etiquetas para ellos ¿No sería jugar con las emociones? Que poco flexibles son estás. En definitiva la relación que hay de padre a hijo no merece un día, es tan vasta que no se ve. Cada día parece que nos identificamos muchos con un cerebro pequeño.
PADRE
No eches la muerte a revolotear cerca de ti
en la frialdad de la noche. Áspera la luna sangrara en el vientre del alba y los hocicos venideros del infierno quemaran los sueños de los pies.
No eches a correr en la travesía de vanidosas manos. En las embocaduras de las caricias caerán tus gozos y efímeros aullidos del horizonte lejano aterraran tu alma.
¡Veras pasar uno de los sietes jinetes. Pero no te incites! Es el jinete de los cuatros espécimen huérfanos.
Habrá un alberca que se extenderá
seduciendo tus ojos derrotados negruzcamente.
¡Camina que el opio no te detenga. El dolor es la madre de tú alma!
¡Oh! El horizonte se parece a la imagen de un sueño y al delirio de la muerte.
Los alambres cercan su trono
y el oxido amenaza la vida.
¡Hay siluetas que acompañan!
Son arboles.
-¡Padre!¡Padre! Devuélveme la protección del niño- Exclamas.
En la cima de la nada los demonios han sacrificado a tú padre.
¡Tú lo has hecho!
Bernabé De Vinsenci
viernes, 15 de junio de 2012
Cementerio del vino
Tú no sabes de la
jumera con el vino sangre bajo el brazo izquierdo. Tú conoces el recinto
de mascaras y aromas saturados. No has ido por el sendero, mientras, las
plantas hacen alusión de alguien y no soportas el frescor del alba. Crees que el camino es interminable y temes
que desde a maleza víboras atentan contra ti. -¡Yo he ido en el camino del
norte!- Respondes ante la elite. No sabes que eres un incrédulo y sofista. Esas
bolillas que dicen ser tus ojos lloraran algún día de vergüenza. En el camino
de la arena andarás, escupirás y tu saliva se secara como tu alma. -¿Por qué a
mí?-Dices- ¿Y no a otro?- Simplemente porque eres un admirador de la mentira.
La olla hirviente de sangre te busca como presa, el fuego
quiere que dejes de ser el insecto
pensador que has sido. Quiere que seas parte de la nada, ahí donde no hay
calamidad y aullidos en el amanecer. Decenas de Qom bailan a tu alrededor sus pies son la percusión más abstracta y
pegajosa de la región de este continente que por ahora se conoce como
purgatorio. El viento entra en las
colinas y sale por el rio. La olla hierve y el fuego crece. Las almas ya han
sido enviadas hacia ti. No son muchas el número reducido se debe a tu
fragilidad espiritual. Acostado espera en un ensueño de pesadillas y
gritos silenciosos te mueves demasiado y
no te detienes, eres inconsciente. Si alguien te viera sobre tu cama detallaría
las enormes manos que te acogen.
-¡No!-Gritas ya despierto y las alamas te elevan, aún, más
alto que los techos de tu vecindad. Pero porque has de arrepentirte si clamabas
tus firmezas ante los otros, serás un hablante que se sienta y en las palabras
realiza. ¡Hay pequeño incrédulo! Crees que jugar con las virtudes y apoderarte de ellas, no hagas lo primero.
Limítate a lo que puedes. Que harás algo más autentico y no dejaras que nadie
venga por ti, cobrar lo que has dicho, pero que no pertenecía. ¡Bebe el vino
moderado! Y no abuses de él ¡El puede abusar de tu cuerpo! Ahora ya estás
entregado volando como un ángel extinguido. Dios sabe de ti que ¡Hueles a
muerte!
Bernabé De Vinsenci.
Claro u oscuro la obra de la vida
¡Qué tiempos eran aquellos! Las visitas nocturnas de la
sangre y el delirio de la vida. El canto silencioso detrás del telón y las
burbujas de sueños pinchados que se
volvían a proliferar. Los enamorados bajo un farol y la siesta silenciosa. ¡Qué
tiempos eran aquellos! Pero ¿Por qué pensar que hubo un pasado mejor? ¿A caso
todos los tiempos no serán igual? Si, quizás sí.
Las maderas del escenario están y siempre lo estarán, sin ellas,
es imposible la vida, la realización misma. El telón es la muerte y los
aplausos el cielo. Es lógico que estemos mareados de innumerables individuos.
Algunos nos pertenecerán y otros en cambio serán espectadores, especuladores y
porque no críticos. Nunca habrá mejor actor que él se centre en su obra y
mimetice su papel ¡Miradas fijas! ¡Gestos fingidos! O ¡Gritos forjados! Pero la
tarea primordial partirá en no caerse del escenario y que los demás participes no se den cuenta de que uno cumple un rol
determinado. ¡Cuánto delirio de la vida! Agarrar sus bases y convertirlas a modo de uno
o al modo de todos. Atrás está la protección de la penumbra el remedio de
ánimo. ¡Cuán satisfactorio es sentir crujir las maderas! La presencia del
espectador hace que éste ruido pase por desapercibido, pero cuando no hay nadie
hace que uno se apoderé del espacio.
¡Hay farsa! ¡Hay comedia! ¡Hay drama! Individuo que se
esfuerza para apoderarse de cada uno de ellos.
Y si me dijesen ¿Qué se acerca de
la vida? Replicaría que es un teatro. Y
yo un actor que se dirige todo los días a él.
Bernabé De Vinsenci.
jueves, 14 de junio de 2012
Ser sangriento.
Estás calles fatigadas
pisadas por el andar. Indiferentes por quienes las pisan y agrisadas en e hilo de la historia. Estás
calles sin bordes y extensas que se aburren en la puesta del sol.
¡Oh! Aquí estamos situados en el todo de la nada, siendo
nada para no avergonzarnos ante el todo.
¡Oh! Aquí estamos con preguntas y sin repuestas. Dolidos
en el hallazgo.
Escenario de la vida ¿Por qué elijes la farsa? Mezclas el
delirio con la vida.
¡Oh! Estaciones rotas. Huyan a su mes.
¡Oh! Espejo entristecedor.
¡Siento al suicidio como padre y a mi padre como enemigo!
¿Por qué éste mundo y no la nada?
¡Porque algún día dejaremos de ser!
Bernabé De
Vinsenci
miércoles, 13 de junio de 2012
La libertad y su espanto.
Accionó sus pasos
dirigiéndose hacia el objeto central.
Éste precedía con cierta luminosidad tratando de
zafarse en la penumbra.
Las líneas rectas de la sobra se mezclaban indefinidas
causándole desafío de compañía.
Se detuvo y lo mismo hizo con su respiración.
-¿Hay alguien ahí?- Balbuceó a medida que de su boca
se desprendía una gota de saliva.
El estallido se desvaneció, al igual que las moléculas
sobre el piso, ensuciándose.
Se situaba incomprendido y verdugo de poseer palomas
enjauladas.
(Situación psicológica)
¿Qué hay en mí? Una nausea, un cierto delirio de
suicidio. Pero ayer todo era diferente y hasta la existencia se sentía algo
cómoda, pero ahora no, ha terminado esa sensación de dicha. Mis palabras
parecen frías y ser inentendidas. Mi cuerpo parece haber cargado el peso del
mundo y aún, más. ¡Basta! ¡Basta! ¡Había procurado no pensar más o sí, pero no encerrarme en él!
Siguió forzando sus pies. Ellos no lo entendían o el
no entendía la fatiga de ellos.
Sin embargo, debía caminar y situarse en el objeto.
Repentinas veces suspiro, lo que significó una
oposición a los hechos, pero a la vez un esfuerzo para emprender al objetivo
deseado.
Su barba buscaba la luminosidad y al encontrarse se
hacía gris.
(Situación psicológica)
¿Por qué esto llamado psiquis nos coloca en la
eternidad de lo cercano?
Faltaban pasos, estaban determinados a medida para el
fin. Cuando de repente lleno la sala con su voz:
-¿Es la
sabiduría quién marca los límites del conocimiento?- Y seguido de un gemido
respondió-No lo sé. Nadie lo sabrá-
Finalmente había llegado. Tomó el respaldo de la silla
y las estructuras de las maderas
produjeron un ruido hosco, por lo que su cuerpo
tembló, mientras, que sus poros se bañaron de sudor.
(Situación psicológica)
¿Pero
que tendrá nuestro envase de pensamientos que refuta sobre nuestro cuerpo?
Una vez alcanzado lo deseado cuidadosamente se sentó.
El sumo cuidado se debía al respeto de sus
articulaciones. Al mismo tiempo que su cuerpo se posicionó sobre la madera los
párpados se cerraron.
Esperó. Sacó la llave de su sobretodo. Ésta era de
bronce parte de una herencia paterna.
Alzó sus brazos hasta su cabeza, exploró y desordenó
sus pelos. Trataba de encontrar la cerradura.
-¿Dónde estás?- Se consoló.
Al fin, pudo abrir la puerta cognoscitiva de su cabeza
y su corazón había dejado de palpitar.
(Situación psicológica)
¡Finalmente soy libre!
Bernabé De
vinsenci
martes, 12 de junio de 2012
ABORUS
!Tres
escalones de tierra arriban al fuego!
Grandes
ojeras en cerco centran su par de ojos demoniacos.
La
diosa mueve su vientre. Su feto es un festìn.
¡Existen
llantos de niños en su insomnio!
El
tiempo es la orfandad y su quimera las manos enervecidas hacia el
cielo.
Decenas
de Dioses avanzan hacia ella.
¡Estos
han zarpado con mascaras y esplendidos escudos sacrificados en el rio
del bautismo!
-¡Tranquila!-
Balbucea su feto recondito en ella.
El
tiempo se acorta como la imposicion de la dicha en el purgatorio.
¡Ellos
han llegado! ¡La contienda ha llegado!
La
Diosa busca el antro del silencio
¡Parece
haber invernado!
¡Milenios
de años comieron el tiempo!
El
feto se hizo deidad y
èl,
es quien, darà contienda
a
los envejecidos omnipotentes
que
esperan afuera.
Bernabe
De Vinsenci
lunes, 11 de junio de 2012
PARECIERA CERRARSE
Gateando por el centro de un callejón
ahí, en el cual dicen que la muerte realiza visitas nocturnas
¿Porqué debería llamarlo callejón?
Lo único que distingo en él, es el extenso pavimento (Conductor de los suburbios) trazado en líneas que buscan distraer mis sigilosos pasos. Sólo puedo observar en sus costados la figura ambigua de innumerables y finas ramas.
En mi frente hay un horizonte, pero engaña con estar cerrado. Ahora el ahoga la respiración y hace hablar a los muertos. Aquellos que me venían siguiendo.
Bernabé De Vinsenci.
Gateando por el centro de un callejón
ahí, en el cual dicen que la muerte realiza visitas nocturnas
¿Porqué debería llamarlo callejón?
Lo único que distingo en él, es el extenso pavimento (Conductor de los suburbios) trazado en líneas que buscan distraer mis sigilosos pasos. Sólo puedo observar en sus costados la figura ambigua de innumerables y finas ramas.
En mi frente hay un horizonte, pero engaña con estar cerrado. Ahora el ahoga la respiración y hace hablar a los muertos. Aquellos que me venían siguiendo.
Bernabé De Vinsenci.
COMO DEFINIRNOS
(20 de junio día de la bandera)
Es el celeste vehemente del manantial de un río que se desgarra sobre extremos limitados hasta el blanco de nardos, quien, contiene en el centro su astro. Han sido innumerables los ojos saciados en este río cuando el horizonte bajaba sus pupilas amenazando los sueños. Otros en cambio, utilizaban el blanco nardo para crear lunas desdibujadas y lograban sentirse sosegados. Pero ¿Qué es lo que sucedió cuando el alba penetró su espada sobre el caballero diurno? El astro temerario se había adelantado por encima de los alambres de púas vislumbrando a los senderos sin faroles. Por lo pronto, los rostros lograron distinguirse unos a los otros y altaneras voces callaron el silencio con sus labios en la apertura de un himno con partituras sangrantes. Luego caminaron con el peso de sutiles cadenas de manos haciendo eslabones para sus regiones.
¡Cuánto ha de significar el tiempo frente a la memoria! ¡Cuánto fruto engendra la tierra con las manos!
¿Y de las lágrimas? ¿Quién habla? ¿Acaso es perder? Ellas, aún, sirven para el espíritu de las praderas que nos encogen hacía el altar de la historia.
Existe un momento en que nos reivindicamos ¡Hay un día en que frenamos los pasos para mirar lo caminado! Y es grato tener sobre las manos el marco de un espejo en el cual contemplarnos y encontrarnos. Ese marco es la Bandera.
No confundamos Bandera con guerra, la Bandera es sinónimo de compromiso. Más allá de los verdugos que han utilizado su nombre, ella es el presente, está compuesta por nosotros.
Bernabe De Vinsenci
(20 de junio día de la bandera)
Es el celeste vehemente del manantial de un río que se desgarra sobre extremos limitados hasta el blanco de nardos, quien, contiene en el centro su astro. Han sido innumerables los ojos saciados en este río cuando el horizonte bajaba sus pupilas amenazando los sueños. Otros en cambio, utilizaban el blanco nardo para crear lunas desdibujadas y lograban sentirse sosegados. Pero ¿Qué es lo que sucedió cuando el alba penetró su espada sobre el caballero diurno? El astro temerario se había adelantado por encima de los alambres de púas vislumbrando a los senderos sin faroles. Por lo pronto, los rostros lograron distinguirse unos a los otros y altaneras voces callaron el silencio con sus labios en la apertura de un himno con partituras sangrantes. Luego caminaron con el peso de sutiles cadenas de manos haciendo eslabones para sus regiones.
¡Cuánto ha de significar el tiempo frente a la memoria! ¡Cuánto fruto engendra la tierra con las manos!
¿Y de las lágrimas? ¿Quién habla? ¿Acaso es perder? Ellas, aún, sirven para el espíritu de las praderas que nos encogen hacía el altar de la historia.
Existe un momento en que nos reivindicamos ¡Hay un día en que frenamos los pasos para mirar lo caminado! Y es grato tener sobre las manos el marco de un espejo en el cual contemplarnos y encontrarnos. Ese marco es la Bandera.
No confundamos Bandera con guerra, la Bandera es sinónimo de compromiso. Más allá de los verdugos que han utilizado su nombre, ella es el presente, está compuesta por nosotros.
Bernabe De Vinsenci
domingo, 10 de junio de 2012
Sobre el cuarto
-¿Estás ahí?- Preguntó, súbitamente una voz saliendo por uno de los extremos de lugar sin saberse absolutamente nada acerca del emisor. Ésta era gruesa, pero con tono acogedor, sin lugar a dudas, Friedrich fue sorprendido. Se inquieto y algunos de sus huesos sonaron. No respondió, permaneció intacto. Aguardo algunos minutos para ver algún movimiento dentro de la habitación. Pero al fin y al cabo, nada se produjo.
-¿Quién eres ?- Exclamó con nerviosismo-
-¿Estás asustado?-Volvió a hablar la voz anónima-
-¡Eso es mentira!¿Quién es usted? ¿Qué quiere?-Dijo y se volvió a encoger frente al irresistiblemente frío-
-No quiero nada sé más de lo que tu sabes-
-¿Dime quien eres de una vez?-Exclamó, mientras, instantes después el eco de su voz lo perturbaba-
El silencio tomo preponderancia ante la falta de platica en el lugar cuando fue interrumpido.
-¡Soy tu ser-Replicó la voz-Aquello que has dejado de ser días atrás-
-¡Cállate! No me lo nombres -
-No es menester que te hable de él- Dijo la voz armoniosa-
A lo que Friedrich respondió colérico.
-¡Basta vete de aquí! ¡Tus palabras son peor, aún, que una neumonía!-
-Es inevitable que me valla. Eres tan frágil que no aceptas transformaciones. He sido parte de ti. Pero ahora he muerto, sólo quedan escasas cosas de lo que hemos compartido. No tiemblas por el frío, es tu miedo. No has aprendido nada de lo que hemos sido. Debes comprender al ser adherido a la existencia misma quien la modifica. Pero no, no lo has hecho a tal punto que casi te suicidas. Si yo volviera a ti te convertirías en fuerza. Pero eso es imposible. Seria negar al ser, no comprenderte a ti mismo. Sólo queda decirte que te levantes y dejes huellas en el sendero de la llamada vida. Pero antes aprende a sufrir transformaciones. Sólo me queda decirte ¡ Adiós!-Y la voz desapareció tomando rigor el silencio sobre el perímetro del lugar-
-¡Maldito falaz!¡Eres un maldito falaz!-Interrumpió Friedrich-
Su cuerpo seguía tiritando y la luz del amanecer lo encontró en ese estado. Tuvo que pararse , no tenia miedo de marcharse. Antes de salir esquivo el cuerpo que lo había sorprendido.
BERNABÉ DE VINCENSI
viernes, 8 de junio de 2012
EL TELÓN Y SU TELA ETERNA
¿ A una faz de espejos y con el tiempo sin espejos le es menester ser pisoteada?
¿Amarrada al humo diabólico de un alba sin1 amanecer?
Fuerzas en antinomia
desgastan la superficie
y los nardos llaman a un gris
de brillo eterno.
¡Abrumadoras fuerzas!
Llegan al éxtasis del lodo
y quiebran las maderas de hierro.
¿Hasta cuando el murmullo que busca encontrarse con la dicha?
Días extensos y aguas acabadas en la sedienta boca del diablo
que ahoga el tiempo contado.
¿Y el fin de los aplausos?
¿Simplemente hasta cuando?
¡El astro, el fin del principio será!
En llamas aplastará consumiendo la sangre de osamentas dolidas y amorfas.
Pero ¿Qué hemos sido?
Nada más y sin querer más
"Un escenario ansioso por bajar el telón"
Bernabé De Vinsenci
jueves, 7 de junio de 2012
DUENDES
Habían existidos senderos en los cuales brotaban juntos a ellos jugosas raíces y en la aurora más próxima pupilas sangrantes se resecaban al sol. ¡ Algunos duendes absorbían el opio ofrecido por el prado!
Después existieron senderos en los cuales brotaban junto a ellos mollas despedidas por la existencia ¡ Pero insistidoras en existir!
Un solo sujeto aspiró el humo de los dichosos duendes ¡Y exhaló muerte!
¿ Hubo un cauteloso ?
Huyeron los humos añorando las nubes y formaban monótonos panoramas.
¿Lo hubo?
Sí, un sujeto de una nimia cabeza. Se encontraba detrás de una de las raíces previendo el efímero acto, mientras, masticaba sus uñas tan lujosas como sus desgastados dientes.
Habían pasado los años como una mujer sentada en el marco de un mármol desconcertada por las idas y las vueltas de siluetas anónimas. Sin ninguna pregunta hacía ella ¿Qué hace usted aquí? o alterar en su interior con suma levedad ¿Qué hará ahí? Todos los días en el mismo lugar.
¡Los duendes se habían marchado! ¡ El opio había quedado abandonado!
Las malezas habían crecido y los ojos de Dios habían entorpecido, sólo oía murmullos replicándose ¿Qué sucede sobre mis queridas obras de arte?
¡ Sólo pudo sentir la sangre sobre sus piernas!
Y los duendes en sus espaldas reían.
Bernabé De Vinsenci.
Habían existidos senderos en los cuales brotaban juntos a ellos jugosas raíces y en la aurora más próxima pupilas sangrantes se resecaban al sol. ¡ Algunos duendes absorbían el opio ofrecido por el prado!
Después existieron senderos en los cuales brotaban junto a ellos mollas despedidas por la existencia ¡ Pero insistidoras en existir!
Un solo sujeto aspiró el humo de los dichosos duendes ¡Y exhaló muerte!
¿ Hubo un cauteloso ?
Huyeron los humos añorando las nubes y formaban monótonos panoramas.
¿Lo hubo?
Sí, un sujeto de una nimia cabeza. Se encontraba detrás de una de las raíces previendo el efímero acto, mientras, masticaba sus uñas tan lujosas como sus desgastados dientes.
Habían pasado los años como una mujer sentada en el marco de un mármol desconcertada por las idas y las vueltas de siluetas anónimas. Sin ninguna pregunta hacía ella ¿Qué hace usted aquí? o alterar en su interior con suma levedad ¿Qué hará ahí? Todos los días en el mismo lugar.
¡Los duendes se habían marchado! ¡ El opio había quedado abandonado!
Las malezas habían crecido y los ojos de Dios habían entorpecido, sólo oía murmullos replicándose ¿Qué sucede sobre mis queridas obras de arte?
¡ Sólo pudo sentir la sangre sobre sus piernas!
Y los duendes en sus espaldas reían.
Bernabé De Vinsenci.
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