miércoles, 30 de noviembre de 2011


Nausea

Las ramas sobre las estrías
Su espejismo en el flujo transparente,
Decae la emanación del oxigeno acrónico
En el sendero del estallido…

Acumulación emancipadora
En la osamenta de minerales…

Mar
Finito en lo infinito
Cosmos inextricable…
Libertad ante el abjurar
De la abolición inmediata…

Humanidad que se
Resigna a  las nubes libertadoras…


 AUTOR: Bernabé De Vinsenci




Principios de  las almas

Buscando el deseo
en la penumbra que alumbrase…

Los enlaces entre dragones y serpientes
se hacen incapaces…
Minos delira al ser
haciéndolo obedecer
en lo mas recóndito
de su instinto…

la luna refleja
sus nardos sobre el mar
contemplando lo inimaginable
en lo imaginable…

¡Inextricable es el nexo entre el cielo y la corteza terrestre!

Minos ante la penuria
entra en locura…
La falta de almas
Le es una tortura…

La muchedumbre
esperando lo que nunca llegara esta
y por mas que quiera
que llegue esperando
No obedecerá…
  


         AUTOR: Bernabé De Vinsenci

martes, 29 de noviembre de 2011


EVIDORIZONTAL


Exploración desarraigada del sendero…
Vana es la faz de la búsqueda en lo inhóspito…
Inextricable son lo pasos, perplejas  las pupilas por el ofensor incesto…

Consciencia vehemente que retuerce las entrañas mutando a un cubículo de tugurio…
Estrepitosos pensamientos enfermizos en el recinto vital…
Sangre que se coagula con un parsimonioso recorrido en las arterias…


La anatomía se retuerce, envejece y enloquece…
La nutrición es devorada  por la mosca, todo se convierte en estéril.

Solo queda la osamenta de un individuo expandiéndose sobre el sendero del purgatorio, mientras, las demás almas diáfanas son juzgadas…

  
“La anatomía del hombre nace animal, pero su alma para ser juzgada en una moral dogmática llamada dios”

                                                                     AUTOR: Bernabé De Vinsenci

jueves, 24 de noviembre de 2011








"Nuestra Pluma"




Diamantes
En el cosmos existencial…
Neutras pupilas resultan perplejas, se contraen
Extinguiéndose en lo etéreo más recóndito.
Se encogen nuestra piel, desapareciendo allí dentro, en el interior de tu iris.
Mi anatomía es flujo de las fatigadas estrías.
Doy algunos pasos, pero mis pies parecen intransigentes, en un camino memorizado.
El viento intangible, busca esfumar la contención de lo memorizado a cada paso…
Varada en ese sendero hecho de cemento, el reloj se descompone en esos tacos agujas…
El insomnio del tiempo embosca tus entrañas buscando fatigarte súbitamente…
Hielo escalofriante despierta cierta adrenalina en nuestros hombros…
Y las miradas se opacan, censurándose con las pestañas parsimoniosamente…
Inmóviles, el cemento fija nuestros hoyuelos, extraños, gris ácido invadiendo las arterias, que se expanden sobre nuestras carnes…
Presencian un final rojizo, incierto, labios que titubean un mañana entre el suceso y el adiós…
El corazón se estremece, dilatando la sangre coagulada…
Sujeto tu mano, sin brío, sólo incorporo lo que queda, lo que el viento no arrastró en el infinito…
Sosegando lo hermético de lo establecido, la sujeto para ser libre…
Saludan mis párpados por última vez, distantes, transparentes en el interior, aún esconden una lágrima, también desciende contra el cemento, desaparecieron las líneas en ese gris, antiguo, camino hecho de cemento


Autores:  

Bernabé De Vinsenci 
Carmen Triacanthos