lunes, 23 de julio de 2012



UNA VUELTA A LA VIDA

Salí sin decisiones procesadas en busca de una orfandad. Es posible que las causas de mis manías ejercidas en un análisis profundo se anticiparan de lleno con la realidad o la existencia. ¿A caso cómo es eso de realidad y la existencia?Ambas no son los mismo. De cualquier manera y sin tratar de emprenderlo a nadie, la existencia es una secuencia invadida por un contexto que hacen a la realidad de un sujeto. Por eso se acechan varias realidades en está esfera que se encuentra149.600.000 a 150.000.000 millones de kilómetros aproximadamente del sol. Y somos perdonados por este astro que invalida la concepción sobre nuestras cabezas. 
Al salir a la calle de inmediato me tope con un clima algo tosco, en la medida, de que está situación era normal para mi, significaba atípica o anormal.Es decir, las situaciones de imagen que son totalmente connotativas me producían cierto hastío como todas las cosas de este mundo.Uno nace, llega saliendo desde la vagina y entra en el odio con un llanto normal,lo cual, se sigue siendo puro, este insignificante lloriqueo no nos desagrada, aún , en nada.En la medida de que el tiempo corre su maratón nos hacemos más impuros acatando normas de jugos venenosos.Y finalmente, acá, un producto desechado y medicado por la demencia. Un hombre que recorre sus calle en algún lugar con malévolos ojos y dientes amarillos. 
-Bueno, pasa luego- Le dije al hombre de las rentas-
-¡Sí, luego para esperar la misma propuesta de siempre!-Respondió él mostrándose algo colérico 
-¡Espere..Espere! ¿Usted cree que yo no le pago porque es parte de mi placer usurparle la habitación? Mi dinero no me alcanza. No como, no salgo. La última vez que fui al cabaret fue el año pasado y me insinúa que todavía que soy un desdeñoso inquilino que le gusta tener deudas-
-Alejandro, al igual que vos yo también vivo con dinero y si no me pagas el alquiler ¿De que voy a vivir? ¿Con que les daré de comer a mis hijos?-
-Está bien, mañana mismo me largo de esas cuatros paredes  sucias prestadas y en cuanto tenga el dinero le pago ¿Está bien?-
- Está bien hijo. Pero no te lo tomes a mal-
-No, pasa nada. Todo está bien-Encendí un cigarro y le dije-Bueno, me marcho-
Jorge quedo explorando cada unas de las habitaciones verificando que los alquileres estuvieran al día. No era un hombre de buena apariencia, siempre algo sucio con olor a viejo. Pero cuando hablaba por detrás de sus lentes las cosas se ponían de otra manera, serias. 
Qué húmedo estaba el suelo parecía llorar, una escasa superficie de agua le daba cierto brillo que hacía espejismo con todos los elementos de la callejuela de la ciudad. Algo en el bolsillo derecho parecía formar un segundo pene, lo había olvidado era el revólver con el que la noche anterior intente suicidarme. Se movía y chocaba con mi verdadero pene. Lo excitaba y por momentos parecía tener erección.
Una hermosa muchacha paso por la calle y como de costumbre la detalle. Recordé a Sara, hacía un mes que habíamos terminado con la relación de cinco años y  comprendí lo que era el amor:" Un juego de cómplices con un concepto errado desechando el carácter de arriesgarse, característica principal que funda al amor". Mientras que avanzaba con su bicicleta lentamente, la muchacha, se convertía en una figura amorfa. Pensé en decir- Qué hermosa mezclas que hacen tus cabellos con tu cara-O-La primavera ha llegado en invierno gracias ti-Pero nada sucedió, el silencio era  sosiego y no había principio en mi ante cualquier persona para predisponer emociones. -¿Estoy un poco paranoico o qué?-Me dije-  El revólver me incomoda y no debería sacarlo en el espacio publico, cualquier anciana pensara que intento robarle. La casualidad nos convierte en la cucaracha que no queríamos ser- Me rió solo-¿Me estoy volviendo loco?!Basta!¿A que salí a la calle o fue una excusa que debía irme para esquivar más cruces de palabras con Jorge? Pero no, salí para algo. Un mandado, despejar mi cabeza en alguna plaza sucia, mirar mujeres, niños, los automóviles o sacarme un moco a escondidas ¿Por qué no? Si todos hacemos eso. Ahora estoy parado en está avenida y me cuestiono mi quehacer. Pero que ridículo. Bueno, seguiré caminando tratando de que el revólver no me incomode más para no sacarlo. 
-¿Alejandro?-
Escuche esa voz que me sonaba cercana y debí darme vuela, no la reconocí. Era Juana una ex-compañera del secundario.
-¿Qué haces Juana? - La  abrace sin querer-¿Cómo estás tanto tiempo?-Le pregunte-
-Bien..bien.¿ Y vos Ale?¿Qué es de tu vida?-
-Acá andamos pisándole la cabeza a la vida-
Ella se rió y me dijo:
-Siempre igual vos con tus palabras-
Rápidamente debí entablar una conversación como las de quince años atrás.
-¿Seguis estudiando vos?
-Sí, lo que pasa es que estoy embarazada de tres meses-Respondió Juana con alegría-
-¿No en serio?-Nuevamente la volví a abrazar-¡Felicitaciones gorda!
-Gracias Ale-
-¿Quién es el padre?-Le pregunte-
-Mario-
Mario fue el adolescente que a la salida de la escuela siempre me pegaba, íbamos desde la institución hasta la calle donde él doblaba amenazados con las miradas uno al otro. Sí, claro yo debía poner una cara risueña para no sufrir más golpes.
-¡Mira! Qué bien Juana-Dije-
-Sí estamos muy contentos- 
-¿Y para cuándo lo esperan?-
-Finales de diciembre o principios de enero todavía no hay un fecha exacta-
Por unos instantes guarde mis manos el los bolsillos y otra vez el revólver.
-¿Cómo lo llamaran?-Pregunte-
-Nos peleamos bastante para decidir eso y quedo Eduardo.  Como se llamaba el abuelo-
-Lindo nombre-Conteste mientras la miraba a la cara y pensaba en que poder decirle para irme-Juanita me alegro que estés bien y cuando quieras comemos algo con Mario-
-Dale estaría buenísimo-
Se lo dije:
-Tengo que irme- Me acerque y la bese sobre sus cachetes blancos que se encontraban algo fríos y colorados-
-No, te pierdas anda a casa sabes que vivo en el mismo lugar-
-Bueno, pronto iré- Le dije sabiendo que mentía- 
Ella entro en uno de los negocios y yo me marche hacía el otro lado sin rumbo.
Es difícil el hombre sin rumbo y cargado de ciertos nerviosismo. Pateé una botella vacía y me di cuenta de que estaba rota. 
Otra vez, el maldito revólver me molestaba y lo más decisivo era que hacer con él, no tenía repuestas.Voy a meterme en esa despensa parece que no hay nadie y a simple vista se ve acogedora. Tengo solamente dos pesos y una moneda de veinticinco centavos ¿Qué comprare? No lo sé. 
-Hola, buenos días- Salude al entrar al negocio-
-¿Cómo está señor?-Saludo atentamente el hombre calvo y con un bigote blanco-
-Bien-
-¿Sí que va a llevar?- Dijo mirándome y refregaba sus manos-
Paralizado busque una acción rápida.
-Me fijo haber que es lo que puedo llevar.Todavía no sé- Le dije
- Mire... no hay ningún problema. Sí, necesita algo avíseme-
Cuando pase por un pequeño pasillo los precios me dejaron atónito todos eran demasiado altos, no había alguno que me tranquilizara.No sabía que llevar.
Entonces volví al mostrador.
-Te hago una consulta ¿Cuántos tenés los cigarros más menos costosos?-
-Deja que mire -Y contemplo el estante que estaba arriba de su cabeza-
Revolvió. Sus ojos se descolocaron y en seguida dijo:
-Este está  tres pesos-
-No me lo dejarías por menos. No llego con el dinero ¡Por favor!-Asistí-
-Sí, no hay problema-
Aquí comenzó todo. En donde se encontraba el dinero estaba el revolver, en el bolsillo derecho. Me incomode trate de que no se notara.
Pero de inmediato el apretó un botón que no supe saber donde se situaba. Estaba de su lado, en el mostrador. Un policía llego y gritando dijo:
-¡Baje las manos de inmediato!-
-Deje que le explique-Trate de decir-
-¡ Cállese la boca! ¡ Ponga sus manos sobre la espalda y tire el arma en el suelo!-
En ningún momento dejo de apuntarme con su revolver el policía.Permanecí en silencio como él lo pedía.
Cuando me subieron a su patrulla, el comerciante me observaba desde la puerta de su negocio . Era Mario el matón de la secundaria, no lo había reconocido su barba lo hacía otro.