domingo, 31 de marzo de 2013


Relato:

“El asesinato de un falista"


Un gran número de hombres trotaba con el culo roto, y no casualmente eran  homosexuales. En el asunto de lo reciente dicho se debe denunciar lo siguiente: Las personas estrechamente normales- palabra reusada para definir a un sujeto históricamente  que acata de manera ingenua  reglas brindada por cierto poder hegemónico- temía a  que supieran si tenía exactamente penetrado el ano, o no. En esta cuestión yace la antipatía hacia a los homosexuales. No toleran bajo ningún pretexto que un individuo constituido con un [falo], transite por la vía pública emitiendo que ha tenido relaciones sexuales por la parte trasera de su cuerpo.  Situemos quienes son los que ensucian las libres elecciones. Prósperamente muchos “ortodoxos del falismo ”-Término creado por el autor-aullaban enérgicamente en las tertulias: -¡Viva la libertad de expresión!- ¡Viva la libertad de expresión! ….Y sabemos muy bien que la libertad de expresión” genera orgasmos de opiniones públicas: Discursos que en ocasiones se proliferan con la consecuente naturaleza: [Germinan, no se reproducen, y mueren.]
Los seres del “falismo” correteaban de aquí para allá. Se los solía diferenciar por su fisionomía  vellosas y olorientas, constantemente  trataban  de manifestar definidamente sus rasgos. En una jornada  se le presentó a un integrante del grupo, un hombre que decía llamarse: “Josefa”.   - ¿Cómo?-Preguntó el hombre a su adversario,  tomándose el trasero con disimulo- Josefa- volvió a afirmar el sujeto “raro”   - Pero…esto no puede ser. Usted es un hombre… no una mujer ¿Josefa se va llamar?    -Bueno, sí... de todos modos me llamo Josefa y debería decirle que tengo el culo roto. En realidad  no es que me defina por esto. Lo que si me satisface  decirle: que usted teme si todos estuviesen informados de  que su culo ha sido penetrado. Yo no. Las mujeres son penetradas por la vagina, en cambio como yo no la poseo. Lo hago por atrás   -Los interlocutores quedaron frente a frente mirándose uno al otro, cuando el homosexual dijo:   Señor….entremos en confianza de una vez por todas ¿Cuál es el problema de hacer el amor por atrás? Dígame, sea gentil…. ¿Usted nunca probó por atrás?    -¿¡Qué me está diciendo!? -Respondió- ¡ Soy hombre,  no puedo hacer semejante aberración! – Hubo una pausa-  En verdad… si podría ejercer ese tipo de acto sexual…pero ¿Qué diría el resto de la gente?-Presionó su cabezas con las manos y prosiguió- Mmm…debo confesarle la verdad….sí lo he hecho por atrás.
El homosexual  se mantuvo callado por unos instantes. No obtenía poderíos de supersticiones para darle a su oponente  el entendimiento de por qué se llamaba Josefa y no Jorge o Alfredo. De improvisto uno de los que integraba el  grupo  “falismo”  quien oía la charla detrás de un árbol  corrió  a la ligera interponiéndose a su compañero. Sin remordimientos  le clavó en la yugular un hueso de ternera.  Ya  en el suelo viendo los coágulos de sangre el asesino comentó: ¿Cómo pudiste defraudarnos?


Bernabé De Vinsenci

Quehacer  enjaulado.

Una tonelada de cigarros en el cenicero
la boca agria de sequedad
y el flujo  del día yéndose con
su tufo a masturbación.


un ruido del suspiro
la  gaviota

mí única compañía.

Bernabé De Vinsenci 

sábado, 30 de marzo de 2013


XX

Con la  tinta absurda retrato óptimamente
al pesimismo globalizado en mis venas y en
audacia me constituyo de criptógrafo, tanteado
exprimir el jugo hegemónico…
 En los bulevares
no hay un pecho para amamantar calcio, faroles
para interpretar el hemisferio tenebroso de la razón,
 en las vías  los anónimos se dilatan a gran prisa
seduciendo miles de jergas
 pisoteando macabramente
a los parsimoniosos.  
Un  hombre en la callejón marcha sin advertir
que detrás de los muros
algunos de su especie se suicidan,  
que rompen  pedazos
del cimiento de la idiosincrasia
para arrojarse allí
entre el polvo y las raspaduras de la soledad
quedando petrificados por el frío que los encuentra.  

Bernabé De Vinsenci 

viernes, 29 de marzo de 2013


-Entretenimiento nocturno-

Se extraviaban a ojos cerrados
para  encontrarse a párpados abiertos
él deslizaba sus huellas en los espacios más fríos
y ella los avivaba por detrás…



 Bernabé De Vinsenci,

XX

Los medios de comunicación se han vuelto, luego de la “muerte de Dios”, proclamada por Nietzsche,  un nuevo omnipotente o divino, del siglo XX.  Veníamos siendo comprimidos históricamente por cierta tradición ortodoxa para volver a crear otra época dogmática con cambios respectivos. Unos de los rasgos más precisos de señalar en esta nueva era es el de la comunicación inmediata que se da a través de los medios de la comunicación. El interlocutor recibe un determinado código y no alcanza a procesarlo que ya tiene que estar descodificando otro. Los resultados de la velocidad se vislumbran en el momento de conferenciar su opinión pública  al ver que en su lengua no posee más que diversas agendas de informaciones sueltas. El divino  -o  medios de comunicación-   tiene configurados sus proverbios para que cada creyente asuma la opción de elegir con el que más se conciba confortado. Hay que dejar asentado y que no se nos escape, que cada medio constituye sus estratos de proverbios en los que intenta convertirse un monopolio, haciendo uso con cada uno de ellos: “La palabra más escuchada, aquel discurso que esté en los oídos, y enunciados de todos.”  Pierre Bourdieu lo definiría del siguiente modo: “Un campo de luchas en los que todos intentan ganar su prestigio”. Por último todo éste conjunto de particiones pueden traducirse a una sola metáfora: “La violencia”. Cada interlocutor tiene una información aproximada acerca de hechos o suceso, de informes históricos y políticos. En los cuales  busca arraigase fuertemente,  para a la hora de dar su acto comunicativo con otro interlocutor pueda intensificar una serie de datos que le permitan avasallar contra su rival, pisarle la cabeza ideológicamente. Por entonces tenemos varios interlocutores pertenecientes a diferentes medios de comunicación. ¿Qué hacen los medios cómo poder de innumerables discursos? Es sumamente posible descifrar esto. Los medios  tratan de usar a su interlocutor como una herramienta. Es decir una herramienta que peleé por el mismo medio, sin que él tenga que moverse en varias ocasiones. Al fin la violencia que ejercen implícitamente los medios se ve en las interrelaciones de los individuos en la sociedad.
Sin ocupar el lugar de sociólogo aquí se dejan inscritas algunas causas por las cuales la sociedad se está desarmonizando brutalmente.

Bernabé De Vinsenci
 

jueves, 28 de marzo de 2013


Exilio y Literatura.


Hay que ver por qué surge la necesidad de escribir hacía afuera, y no crear un movimiento o corriente de tipo nacional. Digamos que la galera de literatos en Argentina siempre estuvo exiliada, ya sea en el sentido de que los escritores radicaban en Argentina pensando en un modelo exterior o en los casos de aquellos que tuvieron que marcharse cuando las balas perforaban las ideologías –Año 1976-. Al pensar los paradigmas de la literatura cierta cuestión se dirige a un plano histórico-cultural. Ocurre muchos casos en que se confunde de donde realmente es un escritor determinado, al leerlo se deduce un tipo de descripción que no tenían nada que ver con la cultura del mismo escritor.
En el proceso desde los comienzos de la literatura Argentina  puede vislumbrase el choque de perspectivas políticas por ej.: “El matadero” de Esteban Echeverría, o el “Martin Fierro” De José Hernández. Estás son grandes obras, casualmente, porque tienen que ver con cierta conformación social-histórica de la Argentina en esos momentos. Queda relevantemente definida la gran importancia de la literatura como una resistencia política. La necesidad de  literatura viene arraigada de la política. Puede verse en los momentos más cruciales que es cuando más modificaciones presenta. Se dice que la literatura es política por ser un contenedor de ideas que tratan de informar la realidad o de transformarla. Y  parece que la misma política ha hecho que la literatura siempre tenga ojos de exilio. También por otro lado hay que hacer un razonamiento que es el de las dictaduras, lo que implica una restricción del pensamiento, y cierta censura. El hecho de que la historia nuestra haya estado influenciada por el colonialismo hace pensar que allí se produzca un gran círculo de imantación: En donde siempre hay una mirada hacia los europeos. No importa el exilio, o la ornamentación de los eruditos en la literatura,  fundamental  hay que darle cabida a qué no propone más allá de su exilio.


Bernabé De Vinsenci 

Nuestra literatura.

Es indignante el carácter del la representatividad literaria Argentina desde sus inicios.  Y decimos esto cuando toca hablar de “Facundo” el libro que escribo Sarmiento décadas después de proclamarse nuestra independencia.  Al decir anteriormente- indignante-, intento abarcar la funcionalidad que la obra intenta dar en nuestro país. En primer lugar corresponde señalar la dicotomía que entraña el contenido civilización y barbarie. Un forcejeo  de implantar lo que a América le era ajeno -copiar las bases del colonialismo- . Metaforizado se puede afirmar que el pueblo alguna vez había tomado obligadamente el veneno europeo, y ya después sabiendo la nocividad de este, nuestra literatura-como arte de liberación -intentaba a través del “facundo” imponernos que tomásemos otro trago más- Exponiendo en palabras atropelladas,  el proyecto Sarmientista negaba trabajar las bases sociales de origen latinoamericano, proponiendo exterminio para aquellos que no respetaran las condiciones de civilizado. Hay varias propuestas impulsadas por Sarmiento que luego serían llevadas a cabo por el Gral. Roca aproximadamente en los años 1870 las llamadas “campañas del desierto”. Fijémonos, como se constituye nuestra literatura nacional a partir de una base que intenta excluir y  además agreguemos que tal autor se ve actualmente como: “el fundador de los colegios o de la enseñanza”, es decir que tiene socialmente la imagen de un prócer. Quizás en  las escuelas a través de la pedagogía  podía trabajar más a fondo su empresa de civilización. En precisas palabras nuestra literatura da inicios en los cimientos de la deshumanización. Y no se trata de tajar en el mal modo, sino que se intenta dar cuenta de las raíces históricas las cuales desembocan  en nuestro presente.  Estos rasgos de formación de identidad, se ven a la hora de relacionarnos e identificarnos como seres de este continente. Vale destacar en cuanto a esto la importancia de la obra de “Rodolfo Kusch”, quien proponía que la ciudad era una -gran ficción- y en consecuencia  producía en los seres cierta confusión, creo que en estas ideas yace el anhelo de vivir copiando lo europeo. Y de la copia del querer vivir como los europeos  encuentro el grado de ficcionalidad sobre las ciudades. Me parece que la literatura ha desempeñado y desempeña hoy  un rol político, y digo esto porque ella es propulsora de ideas. Ideas de individuos condicionados por su región. Y nada más y nada menos, estás ideas surgen de la necesidad de una representación. A la vez, la repercusión de la literatura se ve en el mismo continente de donde ha salido la idea, y estas intensifican  la imagen del continente. En verdad, no hay una repercusión de validez inmediata, la repercusión va haciendo sinapsis a medida que transcurre el tiempo, y de este modo hace significar su valor en la historia. Pero vemos en el “facundo”  libro que tiene más de ciento cincuenta años y que ha sido unas de las representatividades de nuestro país, proponiendo en su contenido cierta enajenación con la palabra clave: “civilización” oponiéndose a “barbarie” la que refería a individuos verdaderamente de este continente en mi perspectiva.
Al parecer nuestra literatura se traduce en  violencia. Es necesario el requerimiento de un proceso de autonomía para repensar lo que hemos sido y lo que somos. Es decir cómo el sujeto actual  puede transformar sus bases para no respetar ese linaje del infame libro, en cuanto a su propuesta, “Facundo”.  

Bernabé De Vinsenci

miércoles, 27 de marzo de 2013


El  sujeto ahorcado


Es  retardado el proceso de apariencias que se  les ocurre implantar a las sociedades. Los hechos más triviales suceden como intimidad en un espacio a solas. Ya se ve los miembros tapados, aunque necesiten del viento por un malestar de sudor, permanecen ocultos en la penumbra de una tela. En algún momento se ha llegado a reprimir ciertas cuestiones que para el hombre antiguo eran normales a través del edificio social se masificó unas series de ritos, se divinizó la sublimidad. El sujeto, vale decir, no nace con –libertad-tomando palabra de los utópicos. Si se quiere hablar más precisamente de la libertad, entiéndase al sinónimo de ella-autonomía: “Una instancia de reflexión para múltiples rupturas  historias-social”. Castremos la abstracción y convalidemos la metáfora: “Penosamente el individuo entra con una carretilla a un edificio que se encuentra en construcción. Esto no quiere decir que el sujeto modifique el planeamiento del edificio. Simplemente será un peón de la construcción, en donde deberá reforzar los cimientos que estaban antes de que él hubiese nacido”


Bernabé De Vinsenci 

“No le será menester a la poesía rearmarse como disciplina. Ella es vida en sí misma, y cada vez que intenta hablar, no hace más que significarse. Su valor de existencia es decir lo indecible”

Bernabé De Vinsenci 

Frag-fer-mentación


                                       Contra el seno se aplastó el esmalte de los dientes- las muelas quedaron excluidas: (y la papilas de la lengua, y la lingüística se atrajeron fenomenológicamente imantadas) El cuarto era una cubierta, no de goma. Allí resucitaban muertos cada diez segundos y el  acrílico automáticamente retrataba lo que sucedía afuera: en el mundo interdisciplinario.  
Admitamos la figuración de nuestra conciencia, es decir, “el pigmento de los movimientos” y “nuestros desplazamientos”: -Queríamos mantener intacta la virginidad de nuestros sexos-
Con el codo  apagábamos las colillas, asqueadas, inválidas en la superficie de mosaicos cremas,  y de vez en tanto incitábamos creaciones perversas al oír pasar el tren con su  aullido nostálgico.  Las paredes, en la subdesarrollada vivencia, fueron cuerpos, y el lenguaje la pieza principal de la fortaleza anónima. Basta tartamudear que fundamos el concepto ermitaño: la puerta flaca de algarrobo cerrada, la medía luz entrante por la ventana (con sus sombras embalsamadas), la  suciedad habitando en las articulaciones, innumerables escupitajos de saliva en el tarro de costuras y el cenicero lleno de moscas, aquellas que emboscábamos contra el vidrio para redimir los infames ratos de aburrimiento… Hay una prolongada razón de la errabunda manera de vivir y sin dictarlo en las planillas de protocolos, ambiguamente lo dejamos asentado con nuestros quehaceres: ” Bajo ningún pretexto deseábamos encontrarnos frente a la existencia. Nos parecía tan absurdo eso de salir afuera y convivir con el existir de otros”

Bernabé De Vinsenci 

martes, 26 de marzo de 2013


Respetando a mi suegro: Osvaldo Lamborghini

El peatón atascado, húmedo, en su poco interpretado ano.
 “el contorno del ano; un núcleo, allí se expulsa la esencia del hombre"
Se ha despreocupado, el peatón, ebrio de teoría  en las clases de medicina
y verde por los culos mal mirados. ¡No!...En el veredicto de pulpos (viejos de manos largas) se respaldó lo siguiente:
“Los culos no son mundos para  vivir, en esta región  incógnita, las siluetas se titulan deformes y con celulitis”. ¿Incógnito? (orquesta sinfónica de perplejidades) -el culo que se mira, y no sabe que está siendo observado.
Pero..en fin....sorda audiencia de lengua larga: ¿Qué hacía el peatón detenido-en la esquina, al borde de la esquina, en la melena de la esquina?
 Creaba crónicas de un supuesto accidente.
¿Cuáles?-Pregunta el ano despidiendo esencia.
La del tiempo y la muerte chocando
(tan similar a:)
La  mano aplastando una mosca…
El puto naciendo varón con senos de mujer…

Bernabé De Vinsenci 

sábado, 23 de marzo de 2013


Puede ser que la división del espacio haya generado  una hemorragia para los individuos.  Válidamente se puede señalar que esos límites espaciales corresponden a un conjunto de normas compartidas en las que si existiese cualquier tipo de transgresión  por medio de un sujeto, éste quedaría excluido del resto. A medida que el retrato de estás normativas y prácticas persisten en la historia el lienzo se mancha de sangre, y los cuerpos caídos quedan en su tumba con el epitafio anónimo. Stefano sostenía el proverbio: “de que el bienestar se logra a partir de que los hombres se dan cuenta de que no deben radicarse siempre en el mismo lugar”. De vez en cuando solía caminar por las vías ferroviarias creyendo de qué se alejaría del suburbio. Al fin todo acababa en lo mismo, realizaba  diez kilómetros y seguidamente el paisaje se tornaba acromático, unas fuerzas extrañas hacían que regresase.
 Las ciudades son  juanetes deformes que causan dolor al dar dos cinco pasos. Hasta ahora no se ha querido decir que nadie deba, o puede salir de la ciudad. Percibir eso sería una imprudencia del que trata de entender. Lo que transcurre en la ciudad es intangible, tan etéreo que en el mismo territorio se fecundan poderíos supersticiosos. Quizás Stefano era un heterodoxo equivocado en cuanto a sus deducciones. A pesar de todo comprendía bien las causas de los suicidios, es decir, el desperdicio de haber salido de una vagina para autoeliminarse. Claro, la calificación más certera es etiquetar de áspero existencialismo a todas estas observaciones. Stefano sabía aullar, científico ciudadano acerca de este tema. Y según él todas las sociedades se encuentran en comunión, excepto, en el momento de que la gran devastación normativa hace resurgir desconocidos. Entonces, en la gran bola que todos nos identificamos,  hay seres que comienzan a perder esa identificación para volverse desechados, atrapados en una masa abstracta, sin significados, inerme de oxigeno para las fosas nasales. ¿Qué sacrificio comente el desconocido al ver que su espacio lo contradice? Stefano bien lo supo constatar: el suicidio, los suicidios, la bala en la cabeza, el hombre lanzándose del séptimo piso. ¿De qué vale estar y a la vez no estar, en consecuencia de las omisiones que ejerce cada individuo de la sociedad?  Stefano lo cuenta después de muerto ¿Cómo? o ¿Por qué?  No se sabe. Sin embargo él se tomó la modestia de dar cada detalle de lo que había pasado en su vida: “Las tardes permanecían apagadas. Tomé la vía, un catorce de enero, para escapar y no hubo caso, traté de dialogar con alguien y nadie me prestó la menor atención. Sentí cierta omnipotencia en mí, pero de nada valía. Eran las cuatro de la tarde cuando miré hacia afuera y aún los espacios seguían restringidos. No tuve más remedio que matarme”
  Es difícil situar una época o un contexto que contraste este hecho. De nada sirve, las sociedades han sido creadas para eliminarse a sí mismas. La sociedad es un espacio sin sociedad.

Bernabé De Vinsenci 

Literatura

Se puede intensificar en una simple estructura de vocablos cierta ontología del ser. No significa que por ello, la poesía ser convierta en disciplina, simplemente es un modo de encarar un campo temático y ante todo de hacer surgir la necesidad de calcinar y reformular las bases del ser.  No es necesario tratar de definir el arte, pero si es justo reconocer los desplazamientos que hay en él. Y uno de ellos podría constatarse que la poesía ofrece al hombre, como dijo Hegel “El estar ahí del espíritu”.  Lo que la poesía ofrece es una suma de flexibilidad en el lenguaje, es decir, que aparece en su contenido aquello que no se ha podido decirse. Uno puede pensar que la literatura surgió para el entretenimiento, o para que restringidas plumas pudieran ganar fama a lo largo de la historia.  Arlt en el prólogo de “Los lanzallamas” escribe: “Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen"
Si se presta con mayor atención detrás de estas palabras que parecen hablarle a un oponente, surge una “conciencia de clase”. Y es necesario explicar que la literatura no es un juego en donde se ordenan párrafos, o se buscan las palabras más extrañas. Esto no tiene nada que ver ella. La literatura es “el historial que tiene una clase social”, “el acta en donde acentúa cada unas de sus necesidades”. Por eso en el prólogo de los lanzallamas se ve al escritor Arlt, oponiéndose a la clase-Burguesía- quienes editan un libro cada diez años. Y es que Roberto, no escribe para hacer arte por el arte, en él se puede ver la mirada crítica de cambios sociales, esto de que los cambios deben empezar por la periferia y luego hacía al centro. Si lo dice un proletariado, un abnegado de la vida, quien más lo dirá. Quizás se debería tratar de trabajar más la concepción sobre el arte que en estos últimos años ha comenzado un proceso de desvalorización y unas de las causas es la falta de inteligibilidad que se tiene a la hora de observarlo y entender qué lugar ocupa en nosotros. Pero queda algo por decir: Mientras el arte pierda  su espacio y  potencialidad significativa, el humanismo comenzará decaer. Esto ya se puede vislumbrar en la actualidad.

Bernabé De Vinsenci



No busques un pretexto en el presente
para la causa del  pasado
andar parodiando con la vida es cosa de locos
y los locos están llenos de razón

Bernabé De Vinsenci

El hombre se convierte en el perverso que lame una bañadera de pieles cuando  ya no hay más refugio de placer en su cuerpo. No hay trapos, hilos, o sogas en el espacio con forma de cárcel, que él ha creado, para acusar a su presa. La disciplina del conocimiento adivinará un día que nada tenía que ver el rito sexual con la reproducción de la especie.
 Con tal enunciado los escépticos afirmaban que: “no hacían más que envenenar a las personas antes de explorarse”.  Y por  espanto ellos con su cianuro en la palma se veían en citas de bares cerrados.
Numerosos cuerpos fueron hallados con ardor de veneno y los rostros eran anónimos, y la mortalidad se agravaba como el cataclismo de una angustia.

Bernabé De Vinsenci 

La relevancia de la escritura.


No existe una mente aislada fuera de un entorno constituida sin un seno vitalicio. El individuo es un contenedor que se abarca en la otredad, prescindiendo de cierto grado  identificativo con sus pares. Estar “siendo” es un papel subversivo de auto-negación ante el suicidio. Es necesario destacar la importancia que prevalece en el lenguaje o los tipos de lenguajes en el individuo. Y uno de ellos es la escritura-, vacío que se reviste de significados para rectificar la presencia de aquello que vive o tiene conciencia-.  Se puede asemejar a la escritura  con un rayo de luz entrando en un cuarto oscuro, es decir,  como una manifestación de vida.
También es verdad que consta el deseo de la escritura para resolver contradicciones de la lengua en la utilización que el hombre le da, tratando de conocer lo que en ella aún no ha descubierto.  El tratamiento dado en la escritura no deja de ser liberador y representativo a la vez. Mientras el individuo se representa ante el mundo,  funda un acto liberador,  niega su pulsión de muerte  en donde muchas veces se ve atrapado en ella. En fin el acto de representar inscribe en el lenguaje una oportunidad de quedar satisfecho ante las condiciones humanas.
No existen eruditos en el arte de representar, cada individuo sostiene el suyo, sirviéndose según la presencia diabólica de la cual deba despojarse. La escritura debe abolir su mistificación para volverse una práctica socializada: este es el principio de su esencia.  

Bernabé De Vinsenci


Una parte de tu cuerpo soy
perdido en la lejanía
que en la búsqueda erógena
te encuentra

y enlazados de pies a cabeza
fundamos nuestro proverbio
y entendemos que el amor
es el resultado de una incógnita.

Bernabé De Vinsenci

martes, 19 de marzo de 2013


Según el concepto-imaginario radical- acuñado por el filósofo y psicoanalista: Cornelius Castoriadis. Puede decirse que la iglesia a querido constantemente y a lo largo de toda la historia, asentar bases absolutas, en las representaciones que se atribuye cada sociedad. Digamos que la sociedad -"es"- por la participación que tienen diferentes individuos compartiendo ciertas normas y ritos. La representación que comparte la sociedad "instituida" quien posee sujetos que se "instituyen", es decir que acatan las normas antepasadas, no dejan de tener en su período histórico los cimientos para saberse y posicionarse frente al mundo. Al fin, la iglesia se hace un poder explicito "verdugo", causa vista al intervenir en las tomas de decisiones. Pero sin embargo lo más aterrador es que desea intervenir, en todas las sociedades, para estancarse en la representativadad que estas tienen Y cuando se dice -representación- se habla de la visión e identificación de todos lo sujetos que se encuentran en comunión, haciendo la sociedad.

Bernabé De Vinsenci 

lunes, 18 de marzo de 2013

El síntoma de la tolerancia social
puede volverse: patológico-se dijo Beatson al cruzar la vía.
 Como de costumbre  todo el ambiente
era un deleite de movimientos y  altavoces.

Consigo llevaba cierta desprolijidad
 -habitual para quienes los conocían.-
y -anormal-para aquellos
 que lo  veían como un sujeto más de la sociedad.
Un juez lo catalogó
de “vagabundo”  y “sucio”
y consecutivamente
fue echado de la gran urbe:

-¡U  s  t  e  d      s  e      m   e   v  as    d  e   a  c  à!-
Fueron las palabras justas del juez.


Todo sujeto, amaniatado
preso, esclavo, súbdito
debe obedecer el  sistema en el cual
se desenvuelve ..-Respetar lo que el juez señala-
Beateson, miró al juez y dijo:
-¡Porque no se va usted!-

Bernabé De Vinsenci

miércoles, 13 de marzo de 2013


Otra vez el insomnio en su hora justa, ni más ni menos, y las voces anónimas deslizándose en la partitura. Estás circunstancias no corresponderían a ser experimentadas, o quizás sí, someterse y entablar diálogo con aquellos aullidos que no enuncian nada más que ruidos. Pero no puedo crear tal patología del ser esquizofrénico, detrás de mí hay una cierta cantidad de ojos observándome. Y no sólo observan, en sus miradas tienen un juicio de exterminio.
Justamente ayer me crucé con el loco que vive sobre la calle Avellaneda. Iba hablando abnegadamente con no sé quien, sus gestos se disparaban a un interlocutor inexistente. Hice que toda la situación fuese indiferente y seguí circulando.  Entendía que no podía involucrarme en su mundo, lo llevaba tan sujeto con sus manos que a la menor intervención me hubiese estrangulado. Uf… un suspiro no es suficiente para cambiar las cosas. En el suspiro uno se desahoga, y retoma puramente todo tipo de calvario. Llevo los genitales sucios desde hace tres días, sin embargo no han alcanzado la suficiente emanación  para que no se me acerquen las criaturas de la sociedad.
   -¡Señor! ¿Qué le sucede?
   - Nada…  que te importa.
   -¿Podría ayudarlo?- repuso la anciana.
   - Si, claro… yéndose.
 ¿En qué lugar estoy? me pregunté cerca de las tres y media de la madrugada. Precisamente no lo sé. Son tantas las dimensiones que por momento todo se vuelve una absoluta penumbra. ¿No será que todo esto es una caja enorme, y  a diario, los responsables,  no sacan nuestra materia fecal y por eso mismo nos vamos envejeciendo y muriendo? Si no fuera por estas acogedoras voces ya me habría mandado a mudar. Y ni siquiera dejaría una carta de mi desaparición.
Nuevamente enciendo un cigarrillo, las arqueadas son frecuentes cuando se insiste al vicio de manera innecesaria. “Fumar causa cáncer” aparece con una enorme tipografía en el paquete. La nicotina no es tan perjudicial, es un mecanismo de suicidio contabilizado. Por esta misma razón fumo.  ¿Razón? ¿Qué es eso? Jamás pensé para luego existir. Todo es tan absurdo, este arrojamiento incógnito al vacío. ¡El mundo es….!
     -¿Qué le pasa hombre?
     - Nada, cállese.

El mundo es un vacío, carece de todo significado. En cada rotación diaria no hace más que  aburrirse, y contra sus dolores de cabeza genera cataclismos para abolir a quienes en su esfera han impuesto sentidos.
Pero ¿Qué es un hombre noctámbulo, hablando a solas, caminando sucio en un callejón? Un psiquiatra diagnosticaría: un loco. El psiquiatra da una conferencia sobre la locura y expone: “Quien ha dejado de entretenerse con las voces humanas para abocarse a los aullidos es un demente. Es necesaria la psiquiatría, por eso mismo existen los locos ¿Si no de quien nos encargaríamos?”
Si fuese un demente con derecho a ejercer mi demencia libremente, existirían más de los nuestros -locos- todos dejarían esta realidad artificial, para convivir cada uno con su mundo. Es decir que habría heterogeneidades de mundos.
Miro el paquete, sólo queda un cigarro, la muerte está próxima. Lo afirmo ¡Estoy loco! ¡No necesito de la razón o la psiquis! ¿Acaso a la mayoría la palabra “locura” no le suena a enfermedad mental?  No lo saben, un loco decide, carga su revólver y se dispara. Revive, junta sus propios sesos y se los come. Después se pone una manta y sale a predicar su palabra. 

Bernabé De Vinsenci 

martes, 12 de marzo de 2013


Un estómago de cadáveres
con el "tejido de calcio"
y la sed de un "vino pasado"
como el hombre que come  bifes congelados,
sin sabor y de un lunes primero.
¡Usted!- vociferó, la esposa, inquieta
hirviendo de cólera-¡Salga de ese catre!
Hace días que se encuentra ahí, haciendo no se qué.
"es tan fácil decirlo"-pensó el mori-bundo
del mundo, que dio media vuelta y se durmió
nueva-mente:
"Soñaba estar en otro mundo: descalzo y con senos
de leche en sus oídos".
cuando despertó de la hibernación se lo contó a ella,
no supo decirle de qué "mundo" se trataba.
-¡éste no giraba! nadie estaba tan demente
del mareo terrenal, tal como sucede acá-
No estado más de diez minutos despierto
dijo descomponiéndose:
-Creo que tengo náuseas...voy a vomitar-
y vomitó el mundo soñado.


Bernabé De Vinsenci 

viernes, 8 de marzo de 2013


En la avenida … una dádiva:
 pulseada por una pulseada
y el café de la moza aburrido.
La palabra se desarma
su cadáver, los  fonemas:
¡P-u-l-s-e-a-d-a!
 Aquí los restos del
calcio y sus huesos, pieza por pieza.
Nace algo que va más allá
de la palabra
el enunciado
o el discurso …
 Si se dice :
(pulseada) es porque alguien sopla
a la incomunicación
es decir: la violencia.
¿quién sabe que la violencia
se naturaliza? Nadie.
Todos andan por ahí
tan violentos que ni siquiera
saben lo que hacen.

Bernabé De Vinsenci 


Poesía del “proletariado” 


Si se trata de poder ocupar una jerarquía
-sentar el ano en la cima de la pirámide-
Éste puesto es el más flexible, incluso
el que se sufre en colectividad.
El proletariado dispone su fenómeno
físico  en medio de tanta irracionalidad.

Bernabé De Vinsenci 


No tan pueblo.

Sobre la armonía que ejercen los pueblos, no cabe la más mínima idea de que algo siniestro pueda suceder. El suceder en sí es neutro, lo que hace que algo suceda es un hecho o ciertas unidades de hechos. Es decir, el tiempo se concibe como una cinta en blanco y es la acción del hombre, en un espacio contiguo, el que da la aparición de cada suceso.
Si la conciencia madura de inteligibilidad al transcurrir los años, Villegas con veintidós podía saber diferenciar un proletariado de un burgués. Pese a esta inequidad globalizada, la distinción le pasaba por indiferente, lo que no quitaba su potencial comprensivo. Para su mocedad era demasiado culto y más en las circunstancias que solía prenderse un habano-La revolución Cubana se dio desde la periferia hacía el centro-Le afirmaba a su rival intelectual, Alberts, un hombre calvo de cuarenta años. Este sin saber que responder a pesar de sus cuatro décadas, se encolerizaba diciendo: “Cuando uno se encuentra en plena juventud parece que el único asunto es la revolución”
Se la pasaba muy mal en el pueblo, mermaba la opinión pública, las muchachas saliendo a cualquier hora. Ni siquiera obtenían un lago para poder suicidarse de tal opresión. Por eso el pueblo se conservaba viejo y deteriorado.
Villegas conoció por medio de su madre a un croto que vivía en un ranchito al costado de una avenida recientemente asfaltada. Hijo de inmigrantes. En la llegada de alguna visita siempre se escondía para vigilar al desconocido y así decidir si abrir o no. ¡Es una costumbre familiar! Le comentaba al muchacho mientras lavaba una remera con jabón blanco.  La relación amistosa no duro demasiado. Al croto una mañana lo encontraron muerto entre la maleza. La causa había sido un derrame cerebral.
La muerte no define el fin de las visitas, uno puede seguir visitando al fallecido con la distinción de que no habrá diálogo. Y así fue. Villegas visitó al croto una vez por semana a partir del día en que su madre, Ángela sin contenerse, le dijo que éste señor era su verdadero padre.
No vale de nada tener la certeza de que en los pueblos los hechos siniestros no pasan. Uno es tan confianzudo que no se da cuenta de que  puede ser el hijo del lechero.

Bernabé De Vinsenci 

miércoles, 6 de marzo de 2013


Después de tenderse  el verdugo, drástico, caníbal
en la tortura rica y sana, una porción de carne del preso, en la celda de cenizas
se arropa, fracción por fracción, en la frazada leprosa que se le predispone imperativamente.
La única que abriga  a miles y miles de cadáveres desproporcionados
y voluminosos … trozos, fosas, vacíos del eterno remordimiento …
Cada flaqueza de calcio-un feto en progreso-no es más
que una resignación…manifestación  a la incógnita que tiene-o se constituye- todo mal. 


Bernabé De Vinsenci 

Un timón de ojos perforados
buscan la córnea
que coaguló en un zapato mañero
y en el sendero inspeccionado se mezclan
con los polvos del muro.

Bernabé De Vinsenci

Microrelato: Ser y cautiverio. 
El hombre despierta cubierto por sábanas que tienen la esencia de sudores nocturnos, o en casos especiales, fermentaciones en la tela por una polución, es decir, la salida del semen de manera involuntaria. En su acto previo de someterse a los hechos intactos que permanecen aún en la realidad, el cerebro evoca millones de neuronas licenciadas, que pronto trabajan asiduamente.
Al fin y al cabo ellas saben de su inútil labor. El hombre queda atrapado por el discernimiento de la razón, debido a la escaza proporción en el cráneo.

Bernabé De Vinsenci

lunes, 4 de marzo de 2013

Es difícil el papel de "ser" porque el noble acto de constituirlo requiere acomodar en las perchas, tapados de pieles de lo que hemos sido en algún tiempo. Abrir el ropero con sus dimensiones intangibles y tomar un tapado en desuso, para que no tome olor, es volver a ser por un rato lo que en el presente no somos.
Elegir "ser" es eso que somos y por una extraña razón dejamos de ser.
"Ser" es estar siendo, y estar siendo es dejar de ser, para ser nuevamente.


Bernabé De Vinsenci

domingo, 3 de marzo de 2013


A-poema

 La ruina vandálica humanística,
 en pos de facturar el origen,
 es: “ imagen y semejanza”,
 ésta intuición haragana y supersticiosa
 de padecer rasgos plagiados
 o condiciones
 a base de un creador incógnito.
 En razón, nuestro tutor,
 despierta  al tiempo
 que una corporación de creyentes
 le escupe suplicas,
 pese que a ellos
 les resultan demasiado
 voluminosas
 las dificultades terrenales.


Bernabé De Vinsenci  


El día inauguró su pérdida
con la escena de un papel arrugado
en el “anfiteatrobolsillo”
presenciada por la audiencia de la omisión
y  la tinta maldita que confundía los papeles
de los actores.
Cada función de la obra
requería del remembranza y la nostalgia.  

Bernabé De Vinsenci

                


No se necesita suficiente destreza para apoyar una taza de café sobre una mesa de pino y olvidarla humeando. De tales instrucciones se sirvió Henry para hacerlo. Con un caramelo de limón cubría su paladar, y entre tanto desplazaba las papilas gustativas para verificar la presencia del deleite.  El café de hoy no era casual, diariamente solía tomar tres o en ocasiones cuatros. Siendo las tres de la tarde se vio coaccionado a preparar uno pese a la visita que lo aguardaba.-Entonces usted afirma que desconoce sobre el caso de la señorita Diana - Claro, hombre- aseguró Henry-Como es habitual ese viernes me encontraba jugando a las bochas-Seguidamente de la interrogación llevó su mano al pocillo, y bebió un trago de café. Fileto clavó la mirada en Henry. Los policías suelen buscar a los sospechoso a través de los ojos volviéndolos paranoicos hasta que ellos al fin se delaten culpables.  El caso de la jovencita había alarmado a toda la ciudad. En los vecindarios no dejaba de llamar la atención el caso atroz. Más allá del hallazgo macabro la policía ahora buscaba encontrar la cabeza de la mujer. El victimario al parecer se llevó- Continuó Fileto- Henry no respondió sentía deseos por querer cortarle la lengua con una tijera para que se callase de una vez. Pero no se quedaría viéndolo desangrar, luego, la condimentaría para comérsela. ¿Qué le pasa?-Nada- Respondió Henry-Solamente me quedé pensando el caso.  Si usted sabe algo infórmenos- Por supuesto los mantendré al tanto. El policía se paro dirigiéndose hacia la puerta, y Henry lo siguió por detrás. Disculpe las molestias- No, por favor. No es ninguna molestia-Dijo Henry jubilosamente y cerró la puerta.
Para los hombres que saben asesinar no significa un misterio que a una mujer la encuentren decapitada y sin cabeza. Esa labor es para hombres prodigiosos, casi médicos. Hombres que realizan  cortaduras con sumo cuidado sin dejar rastros. ¿De qué vale mi trabajo-Pensaba Henry-matar a alguien, dejar a una familia entera de luto y compromiso a policías e investigadores? Es verdad soy un hombre sin moral o ética como quieran nombrarlo, pero al menos la cabeza de esta muchacha me es útil. Ya la he colgado a un costado del atril, y mañana la pintaré sobre el lienzo. Es una medusa perfecta.                                                                                                                                                                             
Pasaron varias décadas y Henry no volvería a prender más un cigarro después de que le detectaron  cáncer de pulmón. Al morir la casa fue             hipotecada, y en uno de los cuartos, entre libros, y pinturas la medusa  fue hallada.  Henry  vivió libre, la única cadena perpetua fue su cáncer.

Texto y Dibujo: Bernabé De Vinsenci 

sábado, 2 de marzo de 2013


En la economía de los vocablos
y siembras de significantes
merma la afonía, el guiso
como oxido apretado en
las papilas gustativas y el oxigeno
de los párrafos
 enunciando el bailoteo de los esqueletos
que a media mañana se convertían en medusas
del lenguaje.

Bernabé De Vinsenci 

viernes, 1 de marzo de 2013


Breves narraciones: Bernabé De Vinsenci


Prólogo

Tan míseras no son las incertidumbres, tal vez se puede  jactar de cierto arraigo y volverse un maniaco de soluciones cumplidas. Con este modesto conformismo aflorar en dar un inicial puntapié a la generosa emancipación y asumirse como libertador: “El prodigo campeador”. Y en la medida en que uno se admite sobre lo resuelto, los proverbios chorrean, evacúan sus glóbulos dogmaticos. Precavidamente “Cualquier absolutista”  obtuvo su notable persuasión y de sus errores hizo virtudes de credibilidad. Como duele la subjetividad no objetivada, y el propósito aquí emerge en lo que pueda rearmar el ojo. Aunque se vea a los objetos como tal, en el acto comunicativo no deja de existir la especificidad singular de lo insólito. Y he aquí la significancia de enfrentarnos regularmente con los signos sin bautizarnos victimarios por el hartazgo de ver continuamente lo mismo. En la interactividad de la precepción hacía el objeto, sin advertirlo todo se vuelve insólito. 

                                                                          

“La comprensiva legibilidad de los textos subyace en el delirio de la imagen”

  

                              Entre medio de la opinión pública, no deja de ser recurrente el tema de la “brutal botella cósmica”. La mayoría de los indeterminados interlocutores asientan  énfasis mediante su lenguaje una queja por está y la desfragmentan tajadamente por encima de un histórico análisis. “Ninguno debe gustar de ella” afirma uno, y otro responde “Su agua nos individualizó” Desde hace varios siglos, la esclavitud “Sometida” hizo que está persistiera, y como lucha de escalinata exiguos fueron gladiadores-aquellos que saboreaban de ella- mientras que otros, permanecieron abajo, luego de su desplome,  inválidos por grandiosas quebraduras. Los que duraron en el descanso no descendieron a auxiliar a sus opositores, por lo pronto al tiempo fallecieron. La palabra puede manifestar una lucha, pero los hechos son quienes la hacen. La botella no deja de estar en pie por la gratuidad ardua de todos y debido a ella sobrellevamos las convulsiones diarias.  Si me permiten voy a sacar la etiqueta de ésta abstracta metáfora y a desnudar al capitalismo
   Les ocurre en cierta ocasión a los noctámbulos reapariciones de espectros evanescentes. En la apertura de la madrugada innegables supersticiones ciñen el espacio conquistando cada límite perimetral, de este modo se concibe un contexto de comodidad. Es verdad, el vasto conjunto  colonizador del calvario reza a deshora acurrucado en el sector más frívolo de su camastro y las almas que deberían tener vigencia diurna se restringen fundadas en el silencio absoluto. Por cierto una manía poco convencional para los noctámbulos, que ejerce pereza y desgano al amanecer siguiente.
En las alturas que no hay andanzas y discursos expuestos, el noctámbulo, “ser precavido a los despiertos”, ingenuamente está ofrendado  a su partida. Cada movimiento que genera cauteloso con la idea de anti-bullicios, corre el riesgo frente a un agente externo de alarmado desprovisto que puede ser el promotor de un paro cardíaco.
Entorno a lo sucedido los noctámbulos preceden con anticipo a nichos que deberían haber ocupado en tiempos  tardíos.
El epitafio es parejo, lo que desiguala son las fechasNos afirma el Nuevo Testamento en una de sus páginas.   
         La consciencia es un fenómeno de carácter ambiguo, y en su fase de abulia o fastidio forja sospechas de náuseas en ciertas jornadas.  El organismo, fatalismo para ella, impide en su naturaleza exhalaciones liberatorias. Entonces la consciencia es: una nada atrapado en una porción del todo.


                    La enunciación de dos sujetos, que a veces suele engañarse con lo enunciado, inciertamente forma una belicosa piedra en el estómago. Ella no está al espectáculo de indivisos, inevitablemente quienes la asisten son los notables participes de su arrojamiento, que tienen como primer síntoma  vómitos de agresivas palabras. En la medida que la contienda se esparce, involuciona y retarda surge de este modo la desaparición dual: lo amoroso asumido por los entes.  Se lo dije a Platón: “Lo más penoso es cargar la piedra que se hace cosa del olvido”  

                                              Inexcusablemente subyace cierta sospecha fundada en los organismos, una especulación nada favorable, pero por cierto curiosa. Callados son una masa interiormente tibia y a la vez un torrente de meneos. Los glóbulos yendo y viniendo, con empleo mecánico,  sin  apelación de  alguna legibilidad.  Tan pasmoso es el cuerpo verificado con especificidad que hasta se podría afirmar que se encuentra constituido por pequeños núcleos  inhumanos.

   La necesaria aislación es propicia para el sujeto, si el lenguaje es una enfermedad, tenerlo demasiado tiempo al alcance se vuelve perjudicial. La timidez no es más que el nombre de esa manifestación



Bernabé De Vinsenci


                -Pero así ves al subordinado
 carnívoro obedeciendo su instinto- Dijo el rector de la biología inhumana.
              -¿Y cómo es eso señorito?-
              -Simple. Severamente simple. Inexplicablemente simple. Un gran sistema represivo,
reprime a los súbditos a tal punto de que ellos se coman unos a los otros.

Bernabé De Vinsenci