viernes, 26 de abril de 2013


Microrelato


Crispón, seudónimo plagiado por un poeta sueco, era el caparazón literario de Emilio Suad para ocultar sus desdichas sintácticas. El nombre quimérico surgió de la mala prosa que espantaba a más de un lector. Emilio se reconocía tan pésimo que jamás releía lo que escribía, incluso a veces quemaba los papeles, y mientras reunía los trozos de cenizas, decía: “Así la próxima vez que tenga el impulso de escribir no tendré dónde”.  La prepotente carencia de autoestima frente a su escritura no estaba dada a partir de lo que producía sino por la falta de satisfacción consigo mismo.
      -¿Vos que pensás de todo esto?- le dijo una tarde su madre, harta de que Emilio gastase más el tiempo deprimiéndose, que tratando de buscar un trabajo.
      -Mamá las cosas van a cambiar. Es cuestión de tiempo. ¡Ya vas a ver!  
Emilio, si bien sabía de su retrogrado mecanismo en la poesía, no se daba cuenta de que trabajaba indirectamente para el fracaso. Lo trágico de la situación era que no se trataba de su fracaso como poeta, sino como hombre.





Bernabé De Vinsenci 

jueves, 25 de abril de 2013


DOBLE VÍNCULO


Es una cuestión fantasmagórica de carácter posiblemente absurdo la que nos intriga a los lectores, que hasta el momento ninguna ciencia se ha ocupado de proceder con determinadas investigaciones. Por esa razón, no existe concretamente un objeto de estudio al cual abordar. Eso sí, pueden darse disparatadas ideas e hipótesis para finalmente conseguir hablar de algo. Supongo que toda ciencia, incluso la lingüística misma, nació de la especulación. Otra de las hipótesis admisibles podría ser la extenuación de la Edad Media, es decir la verdad absoluta adherida a la Iglesia, y la Inquisición, un complejo que terminaría de prolongarse con el nazismo del siglo XX.
Ocurre que a finales del siglo XIX  F. de Saussure dio cuenta de que la lingüística comparada no iba a hacia ningún lugar. En 1913 dictó un seminario llamado “Curso de lingüística general” que finalizaría con la segunda etapa de la lingüística. Saussure descubre el esqueleto de las lenguas, Émile Benveniste décadas después, retomando al sueco, les jodería la existencia a todos los estudiantes de Letras.
-Hasta la propia sintaxis se ve atemorizada al desenmarañar incógnitas de la literatura- Le había comentado Flaubert a Guy de Maupassant, mientas este describía un árbol.  Y es verdad no se equivocaba el francés, las consecuencias de calidad en la escritura son tan escasas, que poco a poco la teoría literaria se esfuma, o se agranda inexactamente. Platón en su obra “La República” demandó a todos los poetas griegos, acusándolos a cada uno de falaces. Es obvio que sentía admiración por el poeta de los poetas, Homero. En cambio Aristóteles en su Poética desarrolló la significancia y la caracterización de la tragedia. Tenemos entendido que la Poética fueron una serie de apuntes destinados a la oralidad y no a la lectura. No de la oralidad contemporánea, chata y pésima, sino de una persuasiva que acariciase los oídos de la audiencia hasta el punto de producir en ellos catársis, (del griego κάθαρσις kátharsis, purificación).
Hoy día, en la vejez de la posmodernidad tenemos Aristotélicos y Platónicos, individuos que aman a la literatura y otros en cambio que no la echan de menos. En principio dijimos que hablar del lector es una cuestión un poco fantasmagórica, pero nada tiene que ver con lo anteriormente mencionado. La cuestión aquí es del lector esquizoide que se enamora de la escritura y no exactamente del escritor. Entre los sintagmas, morfemas, personajes y tramas, él se convence de conocer a su escritor. Sin embargo, lo que experimenta es un deseo que ha hecho nacer en su cabeza.
El lector, en una conferencia de literatura, se acerca al escritor y entre los nudos de la garganta le dice:

                      -Hola… ¿Qué tal? –Suspira y prosigue- Un gusto...-

Él tiene la certeza de entablar un diálogo majestuoso, y que de inmediato serán compañeros, y se dirigirán al café más próximo, quizás al “Balcarce Café”,  para luego quedarse hasta a la madrugada discutiendo de los escritores del siglo XIX. Está claro que  nada de esto acontece. El escritor observa a su lector con suma sospecha sin saber absolutamente nada de quien le ha estrechado la mano. El lector siente una putada en el pecho, se decepciona al ver que su escritor es frívolo e insociable. Son así -piensa- señores que escriben en plena penumbra muriéndose de hambre para acabar un capítulo- y entretanto le sonríe.
El defraudador del vínculo no es el escritor. Hace ochenta años atrás Hermann Bruzio, vagabundo y escritor alemán, en su libro titulado  “Lectores esquizoides” señaló lo siguiente: “…Algunas lecturas estimulan deseos constructores de mundos quiméricos, haciendo que el lector cree una figura propia del escritor. Pero es más que normal que éste presencie una conferencia y revele que un escritor es como todos solamente que, a diferencia del resto, escribe. Si sus discípulos lectores  son esquizofrénicos, la culpa no puede ser del escritor…”


Bernabé De Vinsenci 

martes, 23 de abril de 2013


-Fragmento para nadie-

Ya no es cuestión de léxico refinado en estos emputecidos tiempos, la mujer va a su lecho laboral y no se niega con el discurso de los derechos. Eso sí, se ve en hartazgo los bufones que escupen a los políticos, si supieran que la gran mierda la trabajamos todos y más en esta clase de sistema. Yo un anarquista reprimido. No tuve raíz de anarquista, jamás, lo lógico o la esquizoide de anárquico nació en medio de la devastación social. Ahora no relinche, señor conservador, véalo, escuche. Mire, prendase fuego, la realidad es así: sensación de raspadura, mugre neuronal, y tétanos en los dientes. Sí, la joven, que bella palabra ella va a su jornada laboral. Que agrio el dulce rutinario que le toca. Uno menciona la palabra joven y siente una frazada de vagina con emanación maternal. Pero rudo.... rudo es el tipo de requisito que pide está sociedad a-g-o-n-i-z-a-d-a. Quien no es rudo, no.  Aquí no. Váyase. Entiendo la cosmología susceptible. Pero en la sociedad, no. Es tan pordiosera que huele a semen de un mes. ¿Conoce  el holocausto social?  Viven los que tienen la posibilidad de sobrevivir y nadie más. Y para eso hay que estar acomodado, o hacerse croto. Usted elije. No solloce, conoce la palabra sosiego, póngala en uso. No vale de nada andar colérico en esta puta vida.  A nadie le importa eso.

Bernabé De Vinsenci                              



INSTITUCIÓN

          UNIVERSIDAD 

      
No sé qué sucede sin embargo el malestar  en las aulas se manifiesta en ocasiones de manera explícita y en otras implícitas: agresividad o impulso nervioso. Estar aquí y frecuentar obligadamente con otras condiciones sociales, es aún un proceso que más de las veces lo pienso vano. Se entiende que cada clase social defiende sus intereses y está es la razón de las múltiples-ideologías: luchas de intereses.
Por cierto, es liberador para una sociedad la oportunidad de su formación, y liberador en el sentido que emancipa de todo verdugo. Pero ¿Hasta dónde el liberador no se convierte también en verdugo? Veo o intuyo, tal vez de manera errónea, que el suceso o el tránsito por los pasillos, el estar ahí del estudiante, se debe puntualmente a alivianar un trágico modo de vida -parte de nuestra salvación y toda posibilidad social, creemos que se encuentran en las instituciones-. Y esto se debe a un proceso histórico. Habría que repensar que las instituciones son instauradoras de modos de subjetivación y de comportamientos.
Éste hecho, el estar de los estudiantes, tiene que ver con que muchos llegan aquí coaccionados, y no porque sus progenitores los hayan enviado, sino para no padecer las indignaciones laborales, dado que un paso por aquí puede subsanar ciertas aberraciones Desde la escolaridad han trabajado con éste modo de pensamiento.  ¿Esto no demuestra que el concepto de "igualdad" es más profundo de lo que se cree? La democracia es el sistema político en el que más conceptos se confunden, incluyendo el de Estado en su totalidad. La posibilidad que tienen los ciudadanos de obtener una opinión pública, a veces no esclarece conceptos o formas, sino que por lo contrario, los oscurece. Intentar reconocer las contradicciones de nuestra Nación nos fortalece como individuos.
No se pueden soportar los aullidos de lobos que dicen ser de doncellas. (Ante tal injuria nos vemos obligados a dar declaraciones.) Teniendo en cuenta que las -Universidades- se hallan, en su mayoría, en las capitales ¿No habría que señalar en un marco-contexto-social quiénes son realmente los que acuden a ella? Y he aquí la conflictividad de clases; la minoría como en  épocas feudales sirviéndose de una formación que hoy podemos llamar "legitimizada". Aunque no deje de ser una educación filtrada, de trámite y con altibajos en sus contenidos. 
Los espacios se han convertido en exclusión, cada esfera tiene un formulario y el sujeto que no presente determinadas características, será meramente eliminado, es decir, imposibilitado a acceder a dicho lugar. Este concepto de exclusión puede llevarse a cualquier campo, ya que es el principio de la desarmonización social.
Creo que las posibilidades de educación comparada con los estilos de vida no cumplen ninguna función para el pueblo. Primero, porque los individuos deben atender otras necesidades de subsistencia y segundo, por el engrosamiento de la educación destinada a un determinado sector social.
Antes que nada deberíamos cuestionarnos con la pregunta más torpe: ¿Cómo es posible educarse con el estómago crujiendo? 

¡Pública y gratuita la educación sigue siendo de la aristocracia!


Bernabé De Vinsenci

lunes, 22 de abril de 2013


Puede ser un dato erróneo, pero sin lugar a dudas la verdad nunca es dicha. Ahora ustedes objetarán ¿Qué es la verdad para usted? ¡Con qué derecho viene a hablarnos así! Y la verdad que con ninguno. La verdad, camarada de calvario, es intenta poner al descubierto una o miles de intimidades que más de las veces la mayoría oculta. Entonces ¿Qué es la verdad? Nada más y nada menos que coraje. Valentía de soportar una carcajada sin ruborizarse. La verdad, repitiendo una vez más la palabra en cuestión, es transponer en el discurso uno palabra formal por otra grosera, es decir:”ano” por “culo”
Y por último doña, cuando le digo que afirme la verdad, no ande diciendo que ya está grande para eso. Todos entendemos que hasta aún llegada la tercera edad el instinto sexual pesa. Amén ¡Que la verdad este con vosotros!

Bernabé De Vinsenci 

domingo, 21 de abril de 2013


Microrelato.

Un hombre convive con vacas y con los desechos de estas: las bostas. Desde hace décadas con cierto remordimiento ha dejado de vincularse con las personas. Él no sabe que no se comunica con los animales sino por medio de señales. Sin embargo, este lazo torpe en que el humano cree tener la posibilidad de estar comunicado con animales, quienes no conocen nada de comunicación, le deja una sensación confortable.
Y así llega a su casa y habla sólo, creyendo hablar con alguien. Las vacas lo miran y balan, atónitas de las carcajadas del hombre, que intuye ser comprendido por ellas.

Bernabé De VInsenci 


-Microrelato-

El mundo quiere comprenderse y más de las veces no cree en su apariencia. Dice que su cabeza es un intento de vomito, y se arrastra en los cordones de la nada averiguando de alguna voz para que agasaje su rostro. Un rostro hecho a medias por un ciego, en la compañía de una vela de calcio. Si bien uno puede detenerse y dar a conocer la semanticidad  de la palabra mundo pero nada de lo que se diga de ella será verdad. Y si no, fíjense. El mundo anda inseguro, no sabe de sí mismo. Sufre náuseas, es un prodigo noctámbulo y un frecuente bebedor de catástrofes.
Él conoce bien las causas de sus pesadumbres. Le han detectado cáncer de humanidad. Y lo peor de todo es que la enfermedad no es terminal...lo peor de todo que tendrá que convivir con ella.

     
      Bernabé De Vinsenci  

jueves, 18 de abril de 2013


El vacío es una sensación ridícula, un puto tiene culpabilidad de vacío. Pero el vacío no radica en sí sobre el puto, sino que pertenece a la misma categorización social. Al hecho de que puto este mal visto, o que pueda ser ordinario para miles de ortodoxos. Y ortodoxo, digo, a un canon de valores que aniquilan a la libre elección del hombre. No sé si es un mal hábito o una costumbre ordinaría el hecho de prejuzgar. El otro gay...la otra lesbiana... el otro hippie...así sucesivamente, degastando las palabras hasta llegar a inventar nuevas para que las anteriores no se vuelvan a repetir.
 Se puede afirmar que con Osvaldo nos llevábamos demasiado, para no decir perfectamente bien. En el primer impacto que tuve de su aparición lo confundí con un anime y procuré no acercármele jamás. Era albino y morrudo con voz de ganso y se tiraba pedos en los momentos menos pensados. Sin embargo, luego ocurrió todo lo contrario, no podíamos estar un día sin que hayamos ido a recorrer la ciudad en busca de viejas chusmas. Entablábamos charlas con ellas y si se ponían demasiadas conservadoras o fascistas las insultábamos y salíamos al galope. ¡Guachos de mierda ya los voy a agarrar! Decía una vieja mientras tropezaba con el cordón de la vereda. Varios vecinos acudían a ella y  nosotros para ese momento, nos perdíamos en algún bulevar. Más que entretenimientos de la mocedad, ir en busca de este tipo de viejas, era un travesura de ideales. Sentíamos que aún era posible combatir y establecer el anarquismo. Sin tener quince años todavía, fumábamos cigarros y nos creíamos ser espías para un plan anárquico.
Inmediatamente cuando uno se entrena más en la realidad, todo el conjunto de fantasías caen y ya nadie podrá volver a recrearlas. Yo terminé en el año 1938 trabajando como bibliotecario en una escuela llamada Ezequiel Martínez Estrada  situada al fondo de un pueblito en la provincia de Santa Cruz. Hacía horarios de corrido y una vez al año tenía un aguinaldo que guardaba para las vacaciones. Eso me bastaba para vivir dignamente.
 De Osvaldo no supe más nada, fueron muchos años sin vernos al terminar la secundaria, yo me había mudado de provincia. Ayer oportunamente su madre me expresó, a través de un telegrama, que Osvaldo había ido a pelear voluntariamente a la Guerra Civil Española: Osvaldo se nos fue a la Guerra. No hay noticias exactas, Franco ha prohibido el contacto de los republicanos con el exterior. Quizás cuando todo acabe, dentro de poco, si Osvaldo logra escapar sabremos de él. La cuestión es que no supe más nada de Osvaldo y tampoco su madre me volvió a mandar un telegrama. La Guerra terminó y los de Francos salieron victoriosos. Seguramente Osvaldo no tuvo la oportunidad de decirme que sentía algo por mí. Siempre lo había intuido desde el primer momento, pero para que nuestra relación de amigos durara tuve que hacerme el desentendido. Lo prefería así. Cada uno respetando su identidad sexual. La única diferencia entre Osvaldo y yo fue que el siendo marica decidió ir a la guerra, y yo tanmacho opté por una vida serena y cálida de domingos. A veces, me digo que estás cosas son ininteligibles  para una sociedad tan terca, y robusta de estupidez... quizás algún día pueda ir a visitar al cementerio a Osvaldo. ..¡Ojalá pueda encontrar el nicho!

Bernabé De Vinsenci 


miércoles, 17 de abril de 2013


Los escandalosos truenos del estómago hablan del hambre, del músculo fatigado en el trayecto sin paraderos y de la agonía divinizada.  Miles demonios, discípulos del vacío,  han informado  de la  vertiente lagrimal a causa del desánimo popular.  Y ya no se escuchan sino los cánticos hegemónicos y el grito perdido, padeciendo su tugurio. ¡No hay voz que por la infamia hable! ¿Dónde está el aullido? ¿Quién lo ha embalsamado en la censura?  Se distraen averiguando hombres ciegos, de realidad alucinada.
Aquí, alguien te exige entre las pestes vivas y pisoteadas, te persuade desde la miseria, y no es un fulano anónimo. Dicen que se nombra, o se hace llamar: Cambio.

Bernbé De Vinsenci 

martes, 16 de abril de 2013


Es verdad, sí, o tal vez lo podría ser. Lo he descubierto, no por curiosidad todo lo contrario, coaccionado por el mismo hecho de haberlo experimentado. Vi sangrar por la córnea y desgarrase moradas voluntades, de aquellos que optaban por suicidarse cada fin de mes. Las pestes, si haberlas, eran creadas por los mismos individuos, que permanecían con el infortunio hasta sucumbir, en la sombra de algún cadáver. En esos años, decenas de suicidios se nombraban por año, y nadie ni siquiera, los sociólogos adivinaban las causas. Es verdad. ..Perdón si la esquizofrenia me obliga a repetir lo anteriormente dicho. Estuve al límite de partir, junto a esas criaturas, pensando extirparme la yugular con un bisturí. ¿Sería que la falta de ánimos en esos tiempos no me lo permitió? Y..finalmente aquí estoy, tartamudo, visco...pero vivo. Soy un veterano del caos que puede narrar el quehacer de un demonio habitando el purgatorio.

Bernabé De Vinsenci 


Si le concedo una repuesta a: ¿Qué es la verdad? estaría obligado a predecir su esencia. Puesto que soy uno más entre tantos, golpeo dados  de argumentos para descifrar en el azar, una sensación reconfortante. Tal así que la razón es lo opuesto a la fe. Ambas nacieron en un período de especulación para que el hombre no se sienta tan desamparado. He aquí el deleite de la razón, de la locura, de verse representado para ejercer cierta transformación en el mundo.
Congelo el papel y lo pudro, ya no habrá espacio en él, para que quepan unas líneas.
La locura es el aura de la razón, es un hombre representado conviviendo con el acto de imposibilidad. Intuyendo que el mundo no es transformable, sino una bola de cambios dominada por el Poder.

Bernabé De Vinsenci 

domingo, 14 de abril de 2013



Rebelión del Sujeto histórico: “una visión posible hacía la sociedad”



¿Qué conflictividades le sucedieron a la intersubjetividad social que corrompió sus bases, si es que las ha tenido?
Entre los contornos de una identidad que se ve amenazada constantemente y en la coacción de socializarse, nos constituimos los individuos. La identidad se ve amenazada por las existencias de otras paralelas, debido a la gran diversificación. Cada una de ellos, los contornos de identificación, buscan persistir y no ser contrastados por otros.
Los seres nos concebimos en cuanto a las posibilidades que ofrece nuestra sociedad, según en la cual hayamos germinados de manera impuesta. El hecho de vivir nos exige a –ser- o-estar siendo-de lo contrario preexistiríamos como una nada.  ¿Los acontecimientos de los suicidios tienen que ver con sensaciones en que los  hombres se han sentido o los han hecho sentir una –nada-? “Nada” puede significar, a un individuo que se desconoce dentro del montón.  En un suicidio, me animaría a decir, hay más de complicidad social que de cobardía.
Las generaciones veteranas guardan para las venideras un puesto de significaciones establecidas. Desde allí el brote de la subjetividad, entre tantos símbolos al alcance y sus movimientos que no dejan de ser continuos. A pesar de lo recientemente mencionado con ciertas líneas de pesimismo, no renunciaremos de abrirnos a la propuesta de que el hombre  -es-o-está siendo-  por la participación social, la relación con los otros y  la incesante constitución con su entorno. Quizás correspondería que nos cuestionemos, nosotros, súbditos y fundadores del concepto  sociedad, lo que realmente tiene la sociedad de social. Haciendo una redefinición pareciera que se designa  sociedad a un conjunto de individuos que conviven forzadamente y se piensan de manera singular ¿Cómo puede haber afectividad hacia los otros sin solidaridad y compromiso? A pesar de esto, los hombres comparten un número de normas y significaciones que los obliga a estar en contacto permanente. Más allá de los elementos de unificación existentes, no deja de prevalecer la dicotomía, que hace surgir  sectores sociales sufridos y frecuentes luchas.
 Para rearmarnos en la “Rebelión del Sujeto histórico” habremos de solidificar repuestas a enumeradas necesidades, y darles a cada unas de ellas, sus propias resoluciones a partir de una etapa que requiere “autoreflexión y rompimiento de consideraciones establecidas”.
Antes que nada conviene señalar lo que puede figurar autoreflexión.  En cuanto a su sentido estricto tiene más de rupturas que de reflexión. La instancia de liberación interrumpe con valores dados, para dar vida a otros, de esto trata la autoreflexión. Puede ser inconcebible intentar repensar en un siglo donde vive el imperio de subjetividades concedidas, de comportamientos operados que forman rasgos concretos, como por ejemplo: la angustia, sin necesidad de que la haya.
Empero, la autoreflexión puede ser un espacio oportuno en el cual las significaciones instituidas desaparezcan, para dar así propuestas nuevas de significaciones,  siempre y cuando tengan el propósito de romper con aquellas que desocializan a nuestra comunidad.
Las significaciones y representaciones conforman a la subjetividad. Y por medio de la subjetividad los hombres constituyen sus vidas, sobre todo si la subjetividad puede ser un medio vitalicio para la realización. Cuando las subjetivaciones son creadas, en este caso lo llamaremos,  el Poder Arcaico: reglamentos sociales en desuso con igual función forzosa.  Los espacios intersubjetivos actuales, venideros, tienden a deshacerse, y por ende, a eliminarse unos a los otros. Todo esto ocurre en un mismo grupo social.
Es necesario tener una imagen de lo que es el Poder, o por lo menos como sujetos, habríamos de reamarnos una.  En tal caso diría que el Poder es: magnitud de funcionamiento sobre una región determinada con un conjunto de normas, acompañado por  instituciones tangibles que transforman y además, ofrecen valores al resto de la comunidad. El Poder no es de nadie, se encuentra en todos lados, es un funcionamiento colectivo con  límites y devastaciones.
 Él nos brinda modos de ver, interpretar e interactuar.  
La “Rebelión del Sujeto histórico” propuesta aquí, pretende remodelar los signos fundados para asignar un mundo nuevo de representaciones con un único sentido, el de autonomía.  

Bernabé De Vinsenci



jueves, 11 de abril de 2013


Fragmento en la conciencia esquizoide.

El delirio se encubre con la asistencia de una personalidad. La vasta sociedad se ha constituido de ese modo, reprimiendo sus impulsos más primitivos.  Ajustamos esconder nuestras esencias, intuyendo que de lo contrario  el campo de convivencia hubiese sido un caos de divinidades. Amar a un Dios siempre correspondió a los impuros.  

Bernabé De Vinsenci    



lunes, 8 de abril de 2013


El mundo
una esfera puerca,
hedionda de chiquero
colmada de mandarines grises.

"yo"
un mito griego con su leyenda
de heroica.

Bernabé De Vinsenci

martes, 2 de abril de 2013


Poema: 


¿Cómo podré desembarazarme
de este santuario repleto de signos
que me conducen a la perdición?
Inexorable:
D-o-s        e-s-t-a-c-a-s      e-n         e-l    c-e-r-e-b-r-o
para enhebrar la condición  del “ser social”
 {En la otredad germina:    el ingenuo}
Protocolo: En la relación con los otros aparecen los rasgos propios.
“Todo -es- en la medida que se expone a un algo: Persona, vacío
(insuficiencia pulmonar)” -----He aquí el presagio de mi futuro.
Ingenuo: -¿Cómo?
Poder:- La institución apareció en la cultura representado
un núcleo generador de valores. De ahí los hechos, de ahí
el imaginario colectivo, de ahí “el poder  de nadie”.
La sociedad ha desmitificado al culto, los cultos:
[Hacer caca a escondidas, pis en el obsceno
negror de la maleza}
¡La puerta gime! Una, dos veces.
( N.o.r.m.a.s): -SE ALTERAN-
-¡Calmad no es una muchacha en pleno acto sexual,
es  el viento con su orgasmo sobre los objetos!-
El niño burgués chupa y mama la bombilla
(Las normas, le favorecen: él está libre de angustia)
-¡El burgués tiene miedo! ¡El burgués tiene miedo!- Lloraba un niño proletariado.
¿Miedo de qué? –preguntó la promotora de la muerte.
-Del tiempo, tiene miedo-


L a s     p a l a b  r a s:  circuito de nadie, lo que se dice
RESPONSABILIDAD DE TODOS


Bernabé De Vinsenci 

lunes, 1 de abril de 2013



El hombre y la sociedad


                                     Trayendo al presente al filósofo Francés Jean Paul Sartre (19051980) quien decía: “La libertad de uno es también  la libertad de los otros”. Podemos señalar que históricamente a través del proceso  capitalista y los  múltiples regímenes autoritarios mundiales,  el hombre-cultural ha venido atribuyéndose a lo largo del tiempo un conjunto de valores canónicos. Es necesario agregar dentro del siglo XX el fascismo, y quizás deberíamos detenernos  y tomar a  éste, como eje fundamental que causó la  “crisis del hombre”, aún propagada en la actualidad. Al afirmar que el fascismo se encuentra  propagado en lo hombres actuales. Existe una razón para ello, y tiene que ver con el deseo de la  -no-integración -y -la imposibilidad de resolver problemáticas socioculturales en conjunto-.  Éste, puede ser o es, el primer factor para que las sociedades se desarmonicen y establezcan una dicotomía quedando cada uno de los bandos enfrentados.  Entonces, pongamos énfasis a un tipo de “ser crítico” liberador. Sin embrago el –ser crítico- no es aquel que crea sus elecciones a partir de ciertas conveniencias que le favorecen. El “ser crítico” es entonces quien está comprometido con el resto, el que elije a partir de las consecuencias, no sólo en las que le pueden tocar a él, sino a los demás.  Éste sujeto al que denominamos “ser crítico” dispone de la capacidad de “autonomía”,  de darse a sí mismo un espacio en el cual “repensar significaciones”  para poder al fin dar actividad, y romper las subjetivaciones en las cuales se encuentra sumergido.
 Pesémonos a partir de la colectividad, del mismo modo que lo hicieron las clases populares, con el fin de abolir a los regímenes fascista. En este siglo hay formas de pensar que corresponderían a estar resuelta, pensadas para eliminar determinados valores,  que parte de la infame historia nos impuso a través de la violencia y sus instituciones.
Más allá de las políticas que corresponden a nuestra nación, existe para la homosexualidad-calificación del poder-, por parte de la sociedad “una negación antela  identidad sexual que tiene el hombre y su posibilidad de elegir. Quienes  niegan esta identidad sexual,  son aquellos hombres súbditos de la historia, que aún con tanta circulación de información, no puede hacer desaparecer un conjunto de valores arraigados. Primero: los del dogma de iglesia católica (Institución que avalo al poder) y segundo: las de las grandes etapas autoritarias, tanto nacionales como europeas. Si poseemos la posibilidad de discutir en este sistema democrático disfrutamos el debate, tratemos de resolver colectivamente los conflictos históricos-culturales, y no hagamos de la democracia un régimen autoritario ejercido por la misma sociedad.

Bernabé De Vinsenci