martes, 30 de octubre de 2012

Brinco risueño, ciego en mí ventana.
Huele una jornada amarga 
y no hago más con el índice 
que inválido el peso del mundo
tocar mi nalga para hacer sentir 
tu firmeza en el postigo de la ventana,
y remplazo mi rostro por el tuyo
y el crepúsculo duerme entre el aroma 
y el alba cancela el astro albino 
para ceder a tus ojos
y los cercos de los labios
toman volumen en la gota suicida.

Al decidirme a dejar de ser ciego
ya te he imaginado por completa
y puedo convertirme de esa manera
en el vidente que te posee en la ausencia.

B. De Vinsenci

¿Acaso yo deba anestesiarme bajo algún potente alucinógeno? ¿Trascender mi mente, descuartizar mis órganos, la epidermis que sostiene la carne? Entrar y salir de esa nefasta y arcaica puerta, sin ninguna pizca orientada a la finitud ¡Haber, quiero remover los escombros nombrados probar si todo lo que se dijo esta allí! Vengan orgasmos penétrenme quemen esta mortaja de cuerpo débil, ahuyenten a los otros, hagan solamente de mi un omnipotente ¡No quiero humanos que utilizan su cabeza en las manos, que esconden su fuerza en los pies y refriegan los senos por instinto! Mátame divino, -hijodelaganputa- tu voluntad se prestan para pocos, aún para quienes no te buscan. Tu existencia divino es mi derrame cerebral, la nausea constante y el vomito inhumano. Salto de abismo en abismo probando las copas de tus objeciones y nunca llega la prosperidad ¿Hasta cuándo humano fecal creer en la supremacía? ¿Hasta cuándo prestar la voluntad y enajenarla? Sí todo está aquí, alma, vida, carne, infierno, lava, sexo, masoquismo. Aquí arden mis pulmones señor del manantial, aquí convivo con tus productos y los devoro, y me enfermo...¿Por qué esta elaboración monótona? ¿Por qué lo humano y la virginidad? Me desespera que me convierta en tu debilidad cuando anhelo convertir bocas risueñas y sólo quiero a una boca risueña, ya sabes que rompí con tu mandato de arrugas, con tus proverbios que hacen vibrar a Satán de alegría. ¿De dónde viene esta ira? De tus manos, del día decisivo para dar a luz a un bípedo racional y propenso en imbecilidad.
¿A que huelen las calles? ¿Las demás miradas nocturnas? ¿Los inocuos? ¿Las mejores vaginas? ¿Y el peor pelo? ¡Huele a muerte! ¡Huele a pluma sin imaginación! ¡Huele a ti! Y me haces oler todo eso, me obligas arduamente en tu quehacer diario.
Quiero sacarme este camisón humano y ser aire, quiero estar y no ser visto, quiero desaparecer lentamente y ser eterno.

Bernabé De Vinsenci 

cuento

En ese pequeño espacio del enorme lugar, o se podría afirmar de la siguiente manera: en uno de los pasillos del ensanchado edificio, varios extranjeros dieron a luz un despertar de atónitos o un singular asombro, especialmente a Guillermo. Quizá algún pedagogo podría decirle  en su teoría: “La diferencia, es aceptar mi postura y saber que la del otro es paralela, no se advierte ninguna construcción, cada uno se mantiene en su sitio sabiendo que él otro es diferente” Entonces la-Diferenciación- es entendida de una manera ingrata, por el hecho de concebir y aceptar una supremacía  y negar la delicada construcción. De esta manera concienzuda se mantenía él, cada vez que el idioma raro le zumbaba en los oídos. Y sin embargo los otros  se encontraban más distante al ver su ojo colorado, en horas excesivas de trabajo un pizca de cemento se le sobrevino de un cielo raso desprovistamente y el ardor obligó a su mano dar un severo refriegue sin razonar las malas consecuencias.
Disculpe ¿Me permite pasar?-Le suplico una anciana con innumerables bolsas en sus manos. Esta llevaba el cuerpo compactado por un aroma para no persuadir ni siquiera al viejo más verde.
Sí, por favor pase-Inmediatamente respondió Guillermo.
Le recomendaría que se siente en unos de esos bancos solitarios-Prosiguió la anciana señalando con su dedo manchado por un tipo de enfermedad conocida a la tercera edad.
Jamás haría  caso y por más que fuera cierto que ese sitio sea el mejor lugar , no se sentaría “Las decisiones son propias uno decide que hacer” pensaba.
La voz del parlante se oía y producía ecos y lo único que se entendía era “Por su seguridad” mientras tanto algunos empleados barrían desenfrenadamente, papel por papel, colilla por colilla, en la zonas de pavimentos y sobre los pasillos con cerámicos color leche.
Es verdad que en Guillermo yace la histeria, siempre odia a las personas que abren las puertas de los taxis por una remuneración, que al fin y al cabo no llegan a un peso, “Es una espontaneidad obligada, bajás y enseguida están ellos.” Decía con serenidad.  En un momento no pudo retener más la ganas de mear y tuvo que ir al baño público, tomó rumbo antes de ciertas preguntas que había hecho de donde quedaba el baño y se dirigió a él, específicamente al inodoro. Guillermo llevaba consigo no más que un bolso bordo colgado en el hombro y en su cabeza un paisaje en banco fuera de cualquier tipo de pensamiento. Y ¿No me has hecho caso? Le resonó en su cabeza una voz  de morfología cercana. Pensó que podría ser una mujer reprendiendo a su crío o quizá su lujo esperado de volverse loco. En la segunda escuchada súbita  alzó la vista, comprendía que no provenía de su cabeza,  o sus oídos y  tampoco de ningún síntoma demencial. ¿No me has hecho caso? Una vez más se despertó la voz. Ya meditando y además de ser observado por otras personas por su gran rareza,  intentó una y otra vez  identificar al interlocutor. Luego de no más de unos segundos pudo denotar la voz ¿Y quién era?-Le preguntó el sábado su hermano en un bar, al contarle el hecho sucedido. Ni más ni menos que la anciana que me cedió paso.-Respondió él y llevó el pocillo de café a su boca.
 El mismo tono de aquel momento, al enfrentarse con la anciana unos minutos atrás, comenzó a precipitarse  ahora en su cabeza al igual que el ruido de un búho. Guillermo no hizo más que huir, cruzó la calle y al doblar la esquina se perdió. Lo que no puedo notar era que la anciana desde arriba de la ventanilla  lo llamaba incasablemente, ¡Nene, te dije que lo ibas a perder! Le gritaba mientras el  ómnibus se alejaba del estacionamiento. Ella había sacado el pasaje en el mismo lugar que él y cómo lo vio al joven extraviado le encomendó sentarse en uno de los bancos donde el ómnibus estacionaría. Eran las dieciocho y veintitrés de la tarde y Guillermo ya no estaba en la terminal, para esa hora todos los pasajeros  deleitaban el viaje por la ruta 234. La anciana se lamento que el muchacho perdiese su ómnibus, En esos tiempos viajar costaba lo que consume el buche en una semana para  alimentarse.

Bernabé De Vinsenci
hay un galope
en la frente 
de gorriones
atormentados.

Una manda libre
salia a la aurora
y
otros quedaban
tambaleando
en los cables.
Preferían estar allí,
y más de uno
argumentaba
que temían
por eso comulgaban
a esperar.

Los demás
se perdieron
y el hecho
de ser libres
los consumió.

Aprender a volar
convertirse en abismo
es lo que habían hecho
los gorriones en vuelo.

Bernabé De Vinsenci
Ningún objeto o quehacer se vuelve rutinario, es la misma consciencia quien se hacer rutinaria. En medidas palabras es el hombre al tener falta de control sobre ella.

Bernabé De Vinsenci.
en éste espacio en el que se habita
las almas se desconocen 
sólo carnes y esqueletos
pueden frecuentarse entre sí.

El espacio habitado 
es un submundo 
que gira infatigablemente mediado por súbditos
coronados en razón. 
Desde aquí otros astros inhóspitos merecen la vaguedad conceptual de existencia.

El cosmos es irreal, nuestra evidencia real tiene mérito en cuerpos enfrentados
en dialéctica 
y en la comunicación por malos entendidos.
Todo lo demás deviene en el querer saber sobre aquello que no nos pertenece.

La cordura crea, hace existir
los espacios mueren cuando ella se encarga de su oficio. 

Bernabé De Vinsenci

lunes, 29 de octubre de 2012


Hemos de nacer en un modo huérfano acechando con indiferencia las alcantarillas de la desazón y las rejas de hierros con verdor pacifistas que luego se delatan inocuas. El estado existencial es una demanda de persecutores históricos ofreciendo lepra de enajenación, esta situación es determinante para el sujeto- acosado-posicionándolo en quehaceres para luego ofrecérselos a una minoría, a los dueños del tiempo, la nación y el territorio prometido para todos. “El ventilador gira, al observarlo la consciencia se dilata llena de cianuro las entrañas. Los giros son extraños, el mecanismo de su potencialidad,  por lo tanto soy el refregado de la situación, me encuentro a la intemperie del fastidioso ruido, y sin embargo la sonoridad hosca no es el causante omnipotente sino son aquellos depósitos de la malicia encubierta encomendada gratuita y tiernamente. Produce nauseas escuchar y ver el aparato, pero él no tiene nada que decirnos, la podredumbre está adentro y se conserva, estar poseídos y no saberlo es la risa del diablo humano.”

Bernabé De Vinsenci

domingo, 28 de octubre de 2012

En el tiempo en que la luz me ahuyente 
el ingenio viento sacrificará el magma 
de las calles nostálgicas 
rociadas de muerte
sacrificadas por faroles
entretenidas en la ausencia.
No merezco la mesa de eruditos 
la baba del sabio
sólo me alcanza inclinarme 
y abatir el estado inconsciente y
secarme de las aguas alienadas.

Bernabé De Vinsenci

jueves, 25 de octubre de 2012

Son los pájaros que se inician en la jaula-
predecía el hombre amputado en las manos
y se arrastraba-Parezco un caracol-calmaba a los juicios.
En la vigilia de ayer 
la carne se hizo osamenta 
y los perros enfurecían de alegría
y los buitres morían a falta de presa.
Callejón el túnel con salida
has encontrado en todos la orfandad 
de ser tu el legajo paterno. 
En poco tiempo el mundo 
infierno de habladores débiles
estaba inhabitable.




Bernabé De Vinsenci
Al tiempo se le sale la suela 
en la tardecita picada de oxido.
El minuto reitera la tercera edad 
con un estirado mentón de arrepentimiento:
cuantas plegarias reprimida a la jovencita-se dice 
sin retroceso.
Y después de tanto años, y tantas salidas ebrios
no les queda más que el tributo de observación.
No sólo las películas pornográficas
deleitan el morbo de los jóvenes, una generación
del ochenta, actualmente observa muchachitas
fuma el tabaco del escuerzo y se enfría a la intemperie del sol.
La vida de los ancianos se vuelve un pensamiento prematuro
sin escobas de pajas ni brillos de zapatos.
Pasado los sesenta años uno se vuelve cómplice
de un golpe de estado de observación y un judío del pasado.

Bernabé De Vinsenci

miércoles, 24 de octubre de 2012



Anoche  Scabuzzo no soñó, dio dos volteretas en la cama y siguió roncando, insinuando que dormía. Se rasco el pene y olió su mano. Tomo el vaso que reposaba en la mesa de luz y puso la almohada en su cabeza pensando que era la panza de su ex-novia. Afuera un perrito ladraba, el travestí conversaba con la empleada del shopping  y la luz de las calles hablaban por el sol. En su cuerpo tenía ciertas sensaciones anormales, cuando venía del trabajo la otra tarde fumo un cigarro que había pedido, el único del día, y al oír un ruido justo en la primera pitada pensó que podría ser un conflicto de armas, una ocurrencia bastante torpe y vana, el ruido producido era a causa de una goma pinchada.
Lo cierto es que se levanto con el cuerpo desnudo y ornamentado de su delgadez, eran tan desequilibradas sus formas que no se veía en el espejo por más de dos segundos, y  ni mencionar cuando su abuela lo halagaba, sonrojaba hasta huir con cualquier excusa. No todos sufren insomnio, que nadie lo crea, el insomnio esta preestablecido, él tiene certeza de  quienes son lo que sufrirán. Uno no sabe qué hacer al desvelarse, si intentar dormir nuevamente, o tirarse de un precipicio, algunos toman  pastillas y obligan a la esencia del sueño dormir al sujeto. Sin embargo Scabuzzo no tomaba pastillas, las dos veces que tuvo relaciones sexuales se privo de usar preservativo y decía con su voz de tero desesperado: “Todo debe darse naturalmente”  refregándose  hasta darle erección a su pene, un incrédulo total, a quien le interesa eso, si todos lo somos, hasta Dios que nunca quiso mostrarse, el fundo la cobardía.
Lleno de incertidumbres trato de acomodarse un poco de la situación, no era demasiada drástica, si lo suficientemente incomoda para alguien que madruga. Camino sin rumbo por la habitación, la recorrió de pared a pared sin dejar nada por pisar. Quiso ir hacia la concina de pronto, tomo el picaporte frio y de inmediato y desprovistamente noto que no había otro lugar, que todo terminaba allí. Un plano blanco y mucho viento se le presento del otro lado del marco de la puerta, abajo un suelo rojizo con amarillo y negro en su contorno y el monótono silencio. Pensó en el apocalipsis de los evangelistas, por lo tanto rezo y rezo, y ninguna plegaria se acordó, ya se creía una víctima del infierno, un condenado eterno. Yo supuse eso también, y me creí uno más, no recé, todo lo contrario traté de conseguir agua para apagar el infierno. Después me di cuenta que  Scabuzzo no era más que un inerme de pensamientos, que sólo estaba soñando y lo más deplorable es que pensaba estar despierto.


Bernabé De Vinsenci 

martes, 23 de octubre de 2012


Fumo a deshora  haciéndolo todo el tiempo y lo más miserable  es que el cigarrillo se ha convertido en un órgano condicional para mi mano. Ayer Angelita me contaba de la tela que le está poniendo a su nueva bota parisina y yo fumaba y fumaba no dejaba de hacerlo, jugaba con las formas  sucesivamente hasta hostigarme la boca. Atrás en mis espaldas un pequeño demonio me mordía los pulmones al mínimo movimiento. -¡Deja de fumar!- se enfurecía Ángela y abría la ventana y tocia al sacar un nuevo cigarro de mi atado. La habitación vecina siempre  bochinchera, portazos y la luz prendida hasta las seis de la mañana, durante el día no se ven entrar ni salir. En algún cruce de domingo, tampoco han dado un saludo, ellos estaban antes que nosotros alquilando, y al parecer nuestra venida lo afecto.
El encargado de las rentas hasta ha  venido todos los meses, como lo afirmo antes del contrato,. Desde su entrada por la puerta principal ya se sabe que es él. Interroga a cada uno,, toma un café y se va cauteloso, y colérico. A mí no me ha hablado mucho, seco, soberbio y altivo me mantuve cada vez, que vino para no generar tantas idas y vueltas de palabras. No soy demasiado sociable, pese a mis fastidios e intolerancias. Más de una vez, me han confundido serio por renegado.
Paso media hora, Ángela se fue a dormir, mañana supongo que madruga y yo en el living fumando. Exactamente son las tres de la madrugada, todo el lugar y los demás departamentos en silencio, excepto el de al lado que aún siguen con la luz encendida y alguno gemidos del sexo. No hacen más que eso.
“Fumar causa cáncer” leo sobre uno de los costados del paquete de cigarrillos. ¿Acaso  la sociedad no es un cáncer? y  todavía tiene más lentitud que éste, lo hace terminalmente en décadas, a sangre fría. Luego de incansables formas, de estorbar a las moscas con el humo, se me vino el cansancio del día. Cuando el reloj de pared dio las cuatro y media, tome el último cigarro, lo enfrente a mis ojos y le dije: ¡Te comportas bien ¿Me entendiste? Él no hablo, pálido se mantuvo y arrugo la piel al verme mover las manos. Todos los tabacos son sinónimo de inexistencia, no lo saben, por supuesto que no, jamás han poseído la capacidad de razonar, pero sin embargo sienten la mortalidad ante el fuego como los espejos que hacen esconder la belleza, si no existirían todos seriamos bellos. Claro sin contar lo que pueden decir los otros al vernos. Agreguémosle que sin espejos y todos mudos seríamos lindos.
La desvirgada pitada del último cigarrillo fue normal, un poco de ardor en la garganta y la subida hasta la lengua de los componentes químicos. Las primeras formas realizadas con el humo se expandieron y desaparecieron, parecían nubes bajas y veloces. Un rato me mantuve c6n constancia  en querer formar una forma, y al cabo de intentos me desanime.
Prepare un café con leche, éste  hirvió   y el pocillo se lleno con su ruido universal. No había notado que el cigarro estaba en el cenicero de madera, un recuerdo de Tandil. Pensar en ello me produjo ansias de darle  unas pitadas más,, de consolarlo para que no muriera solo, unos mimos con mi boca, le darían una muerte sana. Deje el pocillo sobre la mesa de la cocina, tome rumbo al living y una sombra se deslizo debajo de mi cinto. El cenicero se encontraba vacío, sólo algunas cenizas frías lo cubrían y el objeto me llamaba, me llamaba. No tuve más opción que acercarme y decirle ¿Qué te pasa?  como si fuera un enfermo. Me miro  severo y enmudeció viendo la sombra pasar por mis espaldas. De inmediato lo arroje al retrato de papá situado en la pared, el vidrio se cayó, se rompió y la fotografía quedo desnuda.- ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? -Apareció atónita Angelita con su camisón floreado- Nada, nada anda a dormir. Solamente se rompió el cuadro de papá.

Me acosté cerca de las cinco y cuarto, no pude dormir. Quizás me quede dormido en el sillón y todo fue un sueño, lo cierto era que el pocillo estaba tibio en la mesa y en los sueños no hay elementos a los cuales se le pueda medir su temperatura.
A la mañana siguiente fui a comprar más cigarros, el vendedor se escondió, puso el cartel “Cerrado” y bajo las cortinas. Ángela en el almuerzo expreso que nunca se había sentido tan extraña como hoy. La calme diciéndole que pueden ser las desvaluaciones del clima. No tuve más remedio que ir por la tarde a la casa de un curandero, debía encontrar repuestas a lo acontecido en la madrugada
.-No, señor, usted no tiene ninguna hechicería-Pero... Señora ¿No estará usted equivocándose? Le dije-No, se lo puedo afirmar que usted no tiene nada de eso-Entre por la calle calmo, en una de las esquinas un fuerte dolor de espaldas me condujo  al hospital. ¡No aguanto más! ¡Es insoportable! Gritaba internado  mientras una de las enfermeras acudía a mis gritos y mi hermana entraba detrás de ella.
-Ángela ¿Por qué lloras?-La replique al verla entrar en la habitación

-No por nada Mateito-Y  acariciaba mi pierna
¿Pero decime? Me siento mucho mejor, mañana nos vamos ¿Qué tanta preocupación?-
Ángela seguía sollozando y secaba los mocos con un pañuelo cocido por ella.
Bueno, si no me decís por qué lloras, me saco todo esto y me voy a la mierda.
No hubo repuestas por parte de su hermana.
¿Qué pasa?- Insistí con bronca y tire un vaso
Está bien, está bien, creo que deberías saberlo-Dijo Ángela entre lagrimas- Mañana el que se va sos vos- Y los ruidos de su tristeza despertaron a los enfermos de las demás salas-
¿En serio me lo decís?-
Si-
Me muero, eso es. ¿Y cómo lo sabés?-
Hace un rato vino una mujer, no sé cómo me conoció, y sabía que yo exactamente era tu hermana. Dijo que fuiste a su casa, y que de tantos papeles que tenía se equivoco con lo que tenía que decirte....
¿Y?-
Nada, mi hermanito, mañana te vas a morir. La últimas palabras de la mujer fueron que evocaste  una forma de igual tamaño a la muerte, mientras fumabas y según ella, una vez que la evocaste te toma y no te suelta hasta llevarte con ella-
Me eche a reír tanto que debieron darme un calmante. 

Bernabé De Vinsenci

lunes, 22 de octubre de 2012


La noche
huele a vagina
menstruada por sábana de semen,
el genio del viento se precipita unísono
el seno se hace pequeño, y el pene
niega todo tipo de erección.
Un pelo entra en el diente
y la saliva lo ahoga, él crece, y ella
atrapa más al sudor,  cierra los ojos
y habla con gemidos y el astro de luna albina calla.
Dos bípedos, cuadrúpedos
un grave, y el agudo
un donador
y el auxilio, la hospitalidad.
¿y todo para qué? ¿y todo en un momento?
Para un nacimiento
que no deja y dejará de nacer.

Bernabé De Vinsenci.

¿Qué les sucedió a los antiguos huérfanos y equivocados pedestres cotidiano de esta majestuosa esfera? ¿Por qué han embalsamado el mal olor destituyendo la esencia, para imponer un monótono acromático haciendo malnacidos y solitarios suicidas en dialéctica?

Bernabé De Vinsenci

domingo, 21 de octubre de 2012


Ya noche aparece amamantada en  la cruz
meditando en la siesta y el ventanal espía
y el pasillo duerme y las pálidas hemorragias
de una turbia vigilia se estremecen y callan, son obligadas a callar.
Pegados surgen y pegados  siguen  los parpados
del hombre, cadáver dormitado, y una viscosidad
polvorienta  entrecierra su jeta cada vez que la
cera ardiente le cubre el cuerpo bajo en temperatura normal.
El humo sale sabroso y su forma a muerte,
el hemisferio ha dejado de tildar y la pausa hunde
el espíritu al rojizo mar  con pigmentos amarillos que
delatan la omnipotencia de todo mal.  Se pregunta en sucesivas veces
al punto de estorbar : ¿Qué es más real el día o la noche?
Y lo cierto, es que más de uno desea ser el cabello de la sábana,
el conjugue de la cama y el violado del descanso. No vale nada de lo que debería
valer-Le dice una silueta de la onírica a otra- juegan con la impronta del revés-
Y pensar que mañana volveremos otra vez, y el cuerpo envejecerá
y el semen también, y la existencia y el deseo y yo, y tú, y todos.
Usados fuimos, seremos, y serán. La vestimenta del divino no fue vista ni
usual verla, unos lo dijeron, y otros se negaron, más que palabras no hubo
consuelo de absoluta fe-
Es terrible escuchar esto, hay una mano, un embriagado birlador, un propietario
que no ensueña en su sueño, que nos bendice con su maldición y ya aburrido nos hace
girar, marear en un cascote de lodo y agua, de vida y muerte. ¿Nadie ha notado la  perturbación?
Un secreto inevitable con un calambre de comprensión
el loco dibujaba en la pared un semen y decía: - Somos los
espermas, somos los que hemos llegado, él ríe y nos hace girar,
nos demanda huracanes y terremotos.
Que feo ser súbditos de un creador que nos engaña todo el tiempo
y nos ahoga con su pis, y nos entierra con su saliva-
A los dementes nadie los oye, sabemos que ellos tienen la amistad con el demonio, pero duele
escuchar las charlas que tienen con él, y a través de los chalecos buscan contarla,
a nosotros, los cuerdos del sufrimiento.

Bernabé De Vinsenci

sábado, 20 de octubre de 2012

De a poco los días desaparecen: Todos dicen: Los días se pasan rápidos. El mundo pierde su esencia, no quiere más humanos, la existencia se equivoco al darle espacio a un conjunto de gusanos llamados: Humanidad.


Bernabé De Vinsenci
El sistema nos hace decir: Feliz día. Esta es la instancia de veracidad más hipócrita del hombre.

Bernabé De Vinsenci

-Sobre nuestro, gran.-

En estos tiempos y en los anteriores la dignidad humana hacia su labor de engrosar la precariedad. Utilizaba cabelleras cosificadas y plegarias a Moloch convirtiéndolo en un grano que ensanchaba su raíz en consciencias débiles. A fines de todas las concepciones universales un Dios hoy reivindica-emanación multitudinaria a ciertas creencias acopladas a leyes, en cierto grado moralistas-que guían fines y tradiciones en cada recoveco del mundo. Entonces la idea de Dios y nuestra semejanza con él hunden una acuñación a las entrañas poco común y vanidosa. De los pensamientos  opacos han de venir nuestros cabellos y de su lenguaje, el nuestro sólo por querer ocupar el suyo en constante ausencia. Una fuerza superior no es más que el componente creado a partir de una cosa más pequeña o de menor importancia.
Para producir su fuerza éste demonio, no hizo peor condicionamiento que el semen. De algún lado su poder debería proliferarse para no decaer frente a las preguntas y el Bardo: la muerte. El semen puede ser una sustancia inservible u  asquerosa. Su poder se encuentra en el deseo, particularidad del hombre  innata, en donde lo imaginario, irreal, no palpable, puede revertirse a un aquí y ahora. Dejare el periodo anterior, lo recientemente mencionado a disposición del mismo entendimiento de cada uno.
El cargamento de los sucesos, tanto culturales de años pasados como los que se frecuentan por haber transcurrido hace poco tiempo, no quedan más que netamente impregnados en la malhechora memoria. Malhechora por el mal y torcido uso que realizan los mismos individuos. La memoria es la prima embustera, el fenómeno de persuadir la sensibilidad que se encuentra en el sótano para así defraudar  al ojo y la prisa risueña.
¡De ella hay que emanciparse, aprender a olvidarla en momentos y horas de dicha! ¿Hubo acaso un culpable de toda esta deformidad? 
Podría afirmar que sí, y sin embargo me niego a hacerlo. En estos tiempos si no confiamos unos de los otros ¿Por qué hacerlo en el viejo testamento? ¿En los proverbios de los cuales ya se debería descreer?
Resulta que las ciencias tienen la gran virtud de argumentar, fundamentar, y ser empíricas ¿Y qué sucede en donde no se encuentra nada de esto? ¿En lo que vendrá después de ser desdichados en carnes vivas?
Todo lo contrario del uso y manejo de las ciencias. Si no tenemos aparo ¿Cómo podríamos habitar un mundo en el que se nace, reproduce y muere?
Es aquí la necesidad de ser eternos, egoístas. El simple hecho de nacer coloca al hombre en un recinto por el cual se niega a morir. De tal grado es su negación que aparece un supremo, unas manos acogedoras para no enfriarnos de la consciencia, quien sabe que va a morir en algún tiempo determinado por los años.
Si todas las sensaciones,  los sufrimientos, los quehaceres y lugares fueran uno sólo, por lo tanto nuestro “Señor” sería el mismo. No tiene validez lo anterior, todos somos diferentes compartiendo el uso de la razón, ciertas cualidades y características, unas más similares que las otras. A veces podemos tener en común el tamaño del sexo, las palabras vanas o el color de ojos. ¡O es mismo creador!

Bernabé De Vinsenci   
El gusto, no es más que una elección colectiva. De esa forma perduran los grandes mediocres. No por su obra o su quehacer, todo, se lo debe gracias a las consciencias en serie que vanamente optan a través de la inercia.

Bernabé De Vinsenci









Título: No es preferible un título.

El hombre se desiguala de los demás animales por ser dañino, hostil cuando puede, y supersticioso para desechar la ingrata consecuencia.   Son estériles los pequeños gran pre-conceptos que ha añadido a las cosas, tan puras hasta ser afectadas por sus traicioneras visiones. Al hablar de dignidad, el individuo,  no hace más que dar alusión erróneamente a: “el hombre como hombre, y no utilizado como objeto” extrayendo de lo que se dice en estos tiempos.
La palabra “Dignidad” en su modo de origen proviene del latín dignĭtas. El falaz adjetivo refiere a lo correspondiente al mérito de alguien o algo. ¿Y el mérito de actual de nosotros, los (en risas) genios hombres, donde termina? No hay que callar y falsificarse, correr rumbos y agrandar destinos que no son, pero es demasiada la insignificancia del animal razonador quien hizo de su espacio, una bola caótica. Esta circunferencia arde tanto que ilumina a los demás planetas, y mirarla sobre la perspectiva de uno de ellos, parecería otro sol.
Es un poco cansador que haya sucedido y suceda el mandato de unos pocos y grandes súbditos a estos.  Los destructores intereses se generalizan y cosifican a la gran masa, porque están creados para ella, hasta el punto de perturbarla y enviarla a destinos abstractos sin salidas, a caídas que tardarían más años de los que viven para levantarse. Es pura la naturaleza de hoy  “gana el talón más grande” la mejor aplastada a cualquier cabeza. Lo peor, y desesperanzador es que los fetos ya tienen su lugar reservado, aquí, al igual que los cadáveres. Linda existencia nos ha de tocar.  Una grotesca y repugnante exclusión se ve, detalla, y vomita en las relaciones que hacen los penes y las vaginas (nuestra psiquis se funda de la sexualidad) Es decir, si una consciencia proclamada en poder ver todo lo qué pasa y por qué, en la serie, es negada por el conjunto, que en realidad no es él, agredida de tales formas y en consecuencia el agredido tiene apariciones  alteradas en su sistema  nervioso. Las agresiones no tienen que ver netamente con una palabra, todo lo contrario, gestos, movidas de ojos, indiferencias son balas que van en contra de la “comunión” y ésta palabra no es más que signo de liberación.
Los quehaceres diarios, y  el gran conjunto de valores demandado por  las instituciones, la misma cultura (burguesa) los dispositivos de manipulación, no hacen más que descontruir la montaña de equidad idealizada en nuestras cabezas. Y he aquí la aparición de la inestabilidad, la disonancia de todos los sentidos frente a la realidad. Y no caben dudas de que esto siga progresando a  medida de que los pequeños tengan más adquisición de englobar y procrear creencias al gran grupo.
Alienación son los tiempos vinientes y más suicidios las esperanzas guardadas.

Bernabé De Vinsenci 

Un síntoma de la libertad puede ser un abrazo.

Bernabé De Vinsenci

IDEA Y SU ORIGEN

Cuando se piensa mucho
Duelen las entrañas
Es lo más próximo
El suspenso
De que la idea buena está por llegar.


Bernabé De Vinsenci

Sombras mundanas se visten de nobleza.
enjuagan su semen duro recorriendo la  avenida y frente a centenares de fetos débiles sucumben tajados, arruinados, anémicos
sienten que han abolido su virginidad
se  alzan penetrados y gozan de la erección.


El ciego reside
en el brote de la sombra
y en cada eructo llenaa nuestros orificios
de astillas secas.

Bernabé De Vinsenci

No soy más, lo qué hago, amo lo qué elijo y vivo por lo qué seré”







Bernabé De Vinsenci

-EBRIEDAD-

   La ebriedad no es
Irracionalidad en sí,
ella para el poeta puede ser la búsqueda diferente,
para el hombre, triviales ademanes
y para la mujer la soltura más estúpida, jamás vista.

Para mí es el delator más alto,
la razón menos equivocada.

Bernabé De Vinsenci

Parodia a Descartes 

Pienso y antes de hacerlo 
ya existo.
¿Si no como pensaría?

Bernabé De Vinsenci

-Yo-

El “yo” no es propio
éste es la mirada del otro que pone en mí
¿Existe acaso el itinerario exacto del “yo”? No.
Un otro,  nada más que uno, es la destrucción
y la perdición casta del “yo”, es lo precario de mí.
Si quisiera un “yo”, posibilidad innecesaria, sería menester un mundo,
un espacio y lugar donde él habitara,
el sitio en donde quepa  solamente él  y nadie lo desmaterialice.
¡Si, señores…el “yo” no vive pese a que somos relación,
una comunión obligatoria!

Bernabé De Vinsenci

En la butaca solitaria
espero que te sientes
para no imaginar
tu vagina
tus pechos
mi semen derramado sobre tus piernas
y el furor de penetrarte.

                Bernabé De Vinsenci



¿Qué es el amor?
Romper con los convencionalismos
del amor, unirse sin espanto
y desnudarse fuera del pudor
penetrarse heroico al semen
y fundirse al ingrato olor.
¿Qué es el amor?
Simplemente romper con lo que se entiende por amor.

Bernabé De Vinsenci

martes, 16 de octubre de 2012


¿En el remate han olvidado comprar la muerte? 
¿La moneda era estéril a su precio?
 ¿Acaso estorbaba en el cielo a los hombres, a Dios y se estableció mundana?

  Copas de vinos
 rebosan deshabitadas por demás,
viñedos hallados
en la supervivencia precoz,
 ingenuos, bípedos, a la subsistencia
y frágiles al poder de la voluntad.
Azorados,  deja su alma,
 interviene en el caldo
haciendo de él un irracional licor.
El mundo total deambula
desamparado a las puertas que acobijan.

Bernabé De Vinsenci

Esa tarde llovía
          y nada se esclareció, al contrario.  

lunes, 15 de octubre de 2012



adoquineS

cadenas de los presos
pisadas
en delitos.
Cruces
en
diagonales
y paradas en los vientos genios.
Todos
estorban
los senderos
construidos 
y los presos
censurados
sólo  habían dado
su voluntad,
para que peatones
y conductores se olvidaran de ellos.

Bernabé De Vinsenci

Fumo en serie
no puedo dejar de hacerlo
la muerte me obliga

Bernabé De Vinsenci

Muchacho rebelde
Hoy soñé que  despertaba súbitamente de un sueño.
                                                     




                                                                                 a Antoine Albalat
Porque siempre querés contienda, y lo que conservo de mi orgullo me basta para dártela. Gritó “Moloch”, acuñado paternalmente a causa de sus primeras precoces quejas llegadas al hogar. De indefinibles apariencia mutaba el joven en situaciones de cólera y una voz chillona se propagaba por todo el vecindario.
-¡Basta Moloch, basta!- Levantó el tono su padre, hombre moderado y de grandes bigotes que usaba desde los veinte años -No podés seguir con estos caprichos ¿Crees que vas a llegar a algo?
Bartolomé Arriola siempre aborreció a todos, a los colegas de su colegio los tarascó al ver que estos invadían su territorio y manoseaba a las niñas con sólo decirles: “Estamos jugando”. Una jornada hubo en que llegó a quitarle por repleto el dedo a su mejor amigo. La madre del muchachito apareció desconsolada insultando a Orest, padre del pequeño pérfido y carnívoro.
-¡Mire lo que le hizo su hijo a mi nene!- Y el pequeño gimoteaba, entretanto, exiguas gotas de sangre estallaban en el piso.
El rostro de Orest se comparaba al lúcido semen precoz de la pubertad.
-¿Eso ha hecho mi hijo? No puede ser- Tomándose la cabeza calva.
Moloch, abanderado por su malevolencia es nombrado en las salas y los pasillos, todos se le distancian con exactitud y no lo miran al verlo pasar. Fuma desde una temprana edad, y unos años más tarde decidió probar la marihuana con quien sustentaría diariamente sus ánimos y falta de inserción.
-Bartolomé ¿Vas a ir al psicólogo?- Lo contempló la madre acariciándole su espalda.
Moloch se levantó y respondió, con los cabellos ocultándole los ojos.
-¿Por qué no vas vos a ver esa vieja? Yo no estoy loco- Y de un portazo salió al patio, comprobó si le quedaba algo de hierba. Apoyado en un tronco fumó con cierta parsimonia y placer-“Yo no quiero comprender a nadie y que nadie me comprenda” se decía así mimo. Muy perspicaz fue a la hora de no dejar indicio, veracidad de que fumaba, prendió fuego con unas hojas secas y se quedó ahí hasta que los padres apagaran la luz naranja que sobresalía de la ventana izquierda que daba justo al patio. No lo llamarían, hacerlo implicaba una discusión o una escapada de Moloch para no volver durante dos días.
Llego un día, la salida del sol y su entrada para cederle la vigencia nocturna a la luna. Íntegramente los hechos pueden convertir los cimientos de un día en algo siniestro. Bartolomé entró a su cuarto, se desvistió y frente al espejo miró su pene cercado de bellos, con un dedo lo tocó y olfateó para ver el aroma ignoto que emanaba. La puerta estaba intacta, entreabierta, mantenía la esencia de cómo el joven la había dejado. Prendió la ducha y se relajó con la lluvia que caía y golpeaba en la bañadera. De pronto murmullos y seguidamente llantos del otro lado ¿Qué paso? Exclamó Moloch enjuagándose los pezones.
Su madre había fallecido. El cáncer, reproducción de la misma muerte silenciosa, se le apoderó de la sangre y aquellos tiempos de tratamientos se oxidaban junto a los dos aros que tenía cuando Orest la encontró rígida en su cama. La ida y la ausencia no fueron tan significativas para Bartolomé en un principio, aún, siguió siendo el mismo bandido de siempre, y consumía otros tipos de drogas, según él, para experimentar y abordar la realidad en otros estados, siempre tratando de invocar lo infinito. No hubo velorio, la sepultaron a las nueve menos cuarto de la mañana. Orest fue internado ese mismo día a causa de un pálpito.
Por la noche Moloch lloró a escondidas, fue al baño una y otra vez viéndose tan ridículo al distinguir los ojos fruncidos y algunas gotas atravesaban por sus mejillas. La casa estaba solitaria, el gato maullaba y la televisión apagada, el padre no estaba sobre sillón cruzado de piernas viendo el noticiero de las ocho esperando la comida de su esposa. “Este fue mi padre, culpa de él ella murió” Meditaba el joven mirando el suelo mientras movía los dedos con nerviosismo. Cerró los ojos para acordar momentos con su fallecida y se quedo dormido.
Al entrar su padre, más flaco que los días anteriores, vio a Moloch y dijo:
-Hola hijo ¿Cómo estás?
Él lo miro, tomó una campera sucia y huyó. Orest quedó perplejo, corrió con su mirada a Bartolomé hasta perderse y luego se posó en el sillón pensativo sufriendo escalofríos de no oír “Amor, es un niño ya se le va a pasar”.
Esa noche no cenaron. Un propenso silencio y los ruidos de los automóviles yendo y viniendo hablaban por la familia constituida de miembros ausentes. Pertenecer a la clase alta era un prestigio en la ciudad, pero Orest empezaba a descreer, varios sucesos debieron pasar para discernir lo que realmente se denomina prestigio. El ruido eléctrico de la heladera marcaba cierta compañía ficticia, sin alma y sin el poder llenar la realidad hueca y terca, más que a la imaginación de creer que ella llegaría.
Un portazo aturdió la casa cerca de las once. Orest se despertó, dentro de la cama se movilizó y comprendió que era su hijo. Al saber esto, llevó su mano a la cara para seguir rindiendo culto al dolor, los símbolos de él eran lagrimas y arquitecturas emocionales dentro de un cuerpo desconocido.
Las horas pasaron en silencio, tic tac era el monótono ruido fantasmal que aturdía en la demencia a Moloch. Sentía ganas de largarse a llorar, y sin embargo reprimía las emociones por pensamientos oscuros. En ellos se escondían asesinos, violadores, suicidas y el mismo Dios. Era demasiado extenso para el joven de apenas quince años desarrollarse en esos tugurios.
Un ronquido infernal provino de la habitación paterna, del actor que aportó su espermatozoide y estaba en dolencia con su conjugue. Moloch suspiro repentinas veces, entrechocó los dientes y rompió el primer elemento al paso. Aún los ronquidos seguían, y cada vez más profundos, parecían una máquina o un trueno alarmando su alma. Marchó con sigilo a la habitación del ruido hosco, cauteloso, todavía indeciso en su quehacer y consecuencias, de estas no sabía nada, desconocía la palabra c-o-n-s-e-c-u-e-n-c-i-a. Abrió la puerta y la luz del comedor entró de lleno al cuerpo de su padre. Orest, tenía una manta y no era verdadera y real, la maga lámpara de neón lo iluminaba con su blanco. El joven prosiguió, ingenuamente se acercó a la cama de su padre, lo observó entre lágrimas y antes de culparlo por la fallecida de su madre lo asfixió con una bolsa. Tres ademanes y pataleos fueron suficientes para acabar con el último miembro de la familia. El cuerpo quedo extendido y los ronquidos no se escucharon más. Unísono se hizo el arrepentimiento de Bartolomé, no pudo resistirse más y al cabo de tres horas se entregó.
Moloch, este 23 de septiembre cumplirá cuarenta y tres años, hace diez que se encuentra internado en uno de los manicomios más importantes de su país. En la planilla los médicos pudieron ver que nunca fue rebelde como Orest se lo decía a su esposa. Los padres nunca supieron ni se enteraron de su diagnostico: Esquizofrénico.
                                       
Autor:Bernabé De Vinsenci
Correción: Agostina Quagliardi

IMBÉCILES.

¿Cuándo te diste cuenta que existen los imbéciles?-Me interrogó Mark.
Fue en un día, momentos y  charlas  que conocí
ingenuamente a una muchacha, al principio no sabía nada
de los imbéciles. Todo vino después-

Mark enmudeció.

Bernabé De Vinsenci

Las
coléricas
brutas y escasas
gotas de vino
derramadas en pavimentos
depositadas en  los sótanos
hostigada en el muslo blanco
y frío de las inacabadas faltas de caricias
han marcado al divino ser
que medita a oscuras.
¿De quien son todos estos elementos manchados
de dolor?
No es que quiera ver yo su demonio,
pero diga:
¿Son de usted?
¿Me lo esta afirmando con su cabeza?
¿Sí?
Sólo quiero beber
un poco
ser cómplice.


Bernabé De Vinsenci

Si un hombre o de lo contrario una mujer que se encuentra en una relación de pareja tuviera la destreza de digerir el demonio de su conjugue, las sociedades serían libres. El problema es cuando los dos están endemoniados.

domingo, 14 de octubre de 2012

Hay un bicho 
en mí faringe,
exhalo y logro 
-no largar la 
rata que me anuda 
mí garganta-
es un humo 
incoloro que
amenaza de muerte
y se va...

Son las tres
menos cuarto de la
mañana. Han tomado
los medios,
la radio toma
otra sinfonía
y una voz anuncia:
nuevo golpe de Estado

afuera
en las calles
todos festejan.

Bernabé De Vinsenci