Libertad
La presencia ilustre de
imagen erudita se implemento en él, mientras, contemplaba los vastos
intangibles pensamientos que se proliferaban, para luego marcharse en el
intervalo de su respiración. La ceniza acromática del cigarrillo se consumía
como el tiempo de su vida reposado en la existencia. Refregó su mentón
exhaustivo y los poros de su piel derramaban exiguas sales que el cuerpo
detestaba. En la catarsis de los huracanes de poderío y la sumisión, saco su
alama blanca de su anatomía doncel. El peso, las fatigas ya no reposaban el,
ese condicionamiento que lo sometía en la perturbación estaba desechado en el
mundo, por supuesto, a su lugar de
origen donde la subjetividad es el punto de partida.
Su alma era invisible al
igual que su acción para liberarse de ella. Mientras llevaba el cigarrillo,
otra vez a su boca, ahora con predominancia de color de la aurora. Su boca
barnizada de dientes amarillos, donde seria juzgado por un receptor siempre
juez. Entonces se pregunto ¿Y si lo sucio seria lo limpio? Cuando de repente en
la vereda de enfrente vio pasar a un general. El espacio por donde transitaba
estaba en orden, aunque, también había presencia de lo vulnerable, otra vez el
filosofar se le imponía a que pensara ¿Mi alama esta desechada, el orden de las cosas en el mundo es totalmente
arbitrario? Esa pregunta lo había exaltado en un escalofrío súbito, que hacia
de su piel una metamorfosis extraña. Refregó
su pelo y tomo el pensamiento “El alma
nace a partir de la pregunta y la molestia de hacerlo es el miedo en el hombre
ante el mundo”
Después de permanecer
varios minutos en neutralidad, se levanto parsimoniosamente. Se saco por
completo la vestimenta que tenia puesta, que transmitía su pensar a lo exterior
y camino por el sendero de la luz, por el sendero de lo arbitrario, por el
sendero de la libertad desnudo. Mientras la sociedad quedaba en la ciudad atada
por sus autocondicionamientos.
Bernabé De Vinsenci
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