.SOMOS
MIRADA Y EL ESPEJO EL RESULTADO.
Ayer el paisaje estaba infatigable de oquedad, aun,
mariposas oscuras ornamentaban la facción del día. La faz del cielo repudiaba
al sol y las palomas olvidadas turbias se refugiaban en las grietas inhóspitas
saturadas de olvido, hambrientas de libertad. Algunos individuos se amenazaban
asimismo bebiendo agua impuras, mientras, las plantas echaban raíces y se aferraban a la agria tierra. Los oídos
gritaban y las voces callaban. Los pavimentos eran la incertidumbre, la
desesperanza el ensueño de la naturaleza. Una dimensión limitada. Las nubes
parecían hablar, emitir un mensaje, salvar a la especie del ensueño, que ella
misma había inventado y proliferaba cada
instante más. Las voces, el miedo, sucumbían en el fortalecimiento del alma de
este ensueño, generando la alabanza de un dios intangible de un vasto poder.
Este mismo se había hecho tan inmenso que dominaba a la humanidad, sin que ella
tuviera control alguno de su propia invención. ¿Qué es una consciencia esclarecida
negada al rejunte del poderío humano? Alguien que percibe las formas
distorsionadas, consumidas por un penetrante dolor, que busca emergerse en una
liberación utópica y encuentra a está en el suicidio.
Ese callejón se atribuía a las necesidades de él, el
silencio, la ya incomprensión de aquellas palabras desgastadas y caídas en
nadie, era un demente absorbido en su propio ser, atrapado en si mismo.
Esporádicamente rearmaba en su cabeza la beatitud de una imagen en campos de
ausencia, la analizaba y cuando el sufrimiento procesaba su presente la
esfumaba. Las paredes eran su área, el cemento su difusión pesimista encadenada
por la realidad. Se levantó, aturdido en
un éxtasis de disturbio.
-¿Hay alguien?-Preguntó, aferrándose a las rejas.
El eco se esparció estrepitoso sin llamar la atención
a nadie, incluso el mismo viento se había resignado, el aullido cayó quedando
contemplativo comprendiendo las acciones cíclicas de vaivenes en vanos. Vio
pasar sombras, anónimas con melodías de extremos agudos e instantes de extremos
graves sin comunicación, sin fines de interpretación. De pronto oyó una sombra
que lo nombraba.
-Soy tú…la metáfora ilusoria del espejismo-
Azorado retrocedió y cayó al suelo. De inmediato distinguió a quien tenía
enfrente, de una manera más lógica se distinguió asimismo. En su caída sufrió un
golpe amenazando su razonamiento. En una catarsis de negación grito, fatigando
su aparato fonador, por lo que había empezado a sentir ardor cada vez más
intenso. Los nervios cegaron su visión y todo se expandía sin definición de un
mismo matiz, solamente oscuro. Permaneció inmóvil sentado tomando su rostro
esperando la aurora. La consumición del ensueño eterno del cual él había
quedado atrapado.
El único
encierro es creado por quién se encierra…

BERNABE
DE VINSENCI
1 comentario:
Me gusta mucho lo que escribes.
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