DEMASIADO
A veces la
piel autómata pulsaba a extenderse.
El extraño
huía de la extrañaza.
Era un
hombre imaginado que imaginaba.
Era su
propio aire respirado.
En un
espacio imaginado se extraño y respiro.
La imaginación
se extraño y huyó.
El imaginado
espacio respiraba,
efímeras
apariciones surgían de
inmediatas
desapariciones.
Desapariciones
inmediatas surgían
en la imaginación
del extraño respirando.
El mundo
extraño pasado,
su piel
extraña presente sucumbidas explosiones.
El mundo
extraño e irreal, profundo, represa de la imaginación.
Encuentro
imaginado, extraño espejismo
senderos,
recintos, sombrío y desnudo en su respirar.
¡ Imaginación
infinita en una racionalidad finita!
Peregrinos
extraños, mundos, irrealidades,
formadas
e interrumpidas en la seriedad.
Vaso imaginario
repleto de conocimientos,
la tierra
imaginada resguarda la verdad,
verdad de
tierra imaginadas.
¡Tierra
resguarda!
¿Como?
¡Resguarda!
Madre
idolatra,
reina de
la fecundación.
Apertura
imaginada de la realidad.
¡Danza razón,
danza!
En el
limbo de la vanidad, el escenario te espera.
El mundo
extraño e irreal, profundo, represa de la imaginación sin frutos.
¡Danza,
danza!
La causalidad
te espera firme, enigmática.
El extraño
camino en la razón y fecundo imaginación atemporal,
lleno de
irracionalidad.
De pronto
vio a un extraño e imagino un dios,
el
comienzo de un apertura.
Bernabé De vinsenci.
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