«HASTA LOS ARTESANOS SE EQUIVOCAN»
Bernabé de vinsenci
Enormes nubes, lo habían destronado de los cielos sin
ninguna razón, descendió al mundo tomado de los pelos de Jesús, fuera de la
existencia su cuerpo sobre una cama de oro y sus manos sujetadas por los
Ángeles desnudos, mientras, emitían melodías de desprecio con sus arpas. El
muchacho caía de los cielos como una gota de lluvia oblicua.
En sus manos traía nuevas poesías de Cesar Vallejos.
Pero nada era como la llegada a los cielos, pianos al compás de sus suspiros y
grandes violines a pasión de su corazón.
Pasando por la capa de ozono empezó a sentir el viento cerca de su cerebro con
virus de ansia depredadores, se tomo de la cabeza cerrando sus ojos y trataba
de recordar el concepto de lo que es la humildad.
Ya sobre la tierra, sus pies descalzos, entendió que se
encontraba en desiertos, camino como una araña sobre su tela, se arrastro como
una víbora agotado por la fatiga y tuvo que hidratase con su propio sudor,
hasta encontrar mares, en donde beber agua.
Luego de tantas gotas de sudor, evaporándose sobre el
suelo, había encontrado el mar necesario para hidratarse, al acercarse, su
rostro se reflejaba sobre el agua cristalina y solo veía un vació con terapias
de poesías en su bolsillo.
Al pestañar en el agua, una lágrima cayo en el mar
formando sueños, entonces, de tanta demencia los rompía con sus manos. En ese
momento había prendido un cigarrillo y cada tanto trataba de imitar a Salvador Dalí sobre la arena, pero era imposible, como querer cortarles las manos al
diablo.
Desde lejos, pudo visualizar un niño caminando cargado con una bolsa sobre su
espalda, sus manos eran pequeñas y
resaltaban sus uñas, Él nutria en el esfuerzo para completar el trabajo a su
explotador.
De repente, el niño cayó como un suicida después de
pegarse un tiro y el reciente estallido contra el suelo hizo una pequeña
tormenta de arena, esfumándose lentamente.
Entonces perplejo, corto su panza con pedazos de
vidrios de sus lentes, así saco su vejiga, la lleno de agua del mar que se
encontraba cerca, camino gracias a las fuerzas que resistían en su voluntad, al
llegar tomo la boca del niño cuidadosamente, como si tuviera el corazón de dios
en sus manos. Su cuerpo se encontraba bautizado en sangre.
El niño de grandes ojos blancos y piel morena, lo miro
sonriendo y le dio, su bolso lentamente, cayendo Él lo tomo, lo abrió y
escuchaba salir melodías de niños haciéndole recordar a la inocencia. Su vista
parecía que estaba hundida en un vaso de alcohol o creía estar en un estado de jumera,
todo se había vuelto borroso y su alma
fue invitada de nuevo a los cielos aludida por estrépitos de trompetas. Dos alas
transportaban su alma y desde arriba pudo ver al niño secar una lágrima que
caía de su mejilla del cuerpo carnal, que se encontraba en el desierto del
planeta tierra, mientras otras se habían evaporado por el suelo caluroso.
El muchacho se encontraba en la tierra, otra vez
desterrado de los cielos, su cuerpo sobre la cama, pudo percibir una lágrima
cayendo y al enfrentarse a su alma se hizo sangre, ahora estaba en el planeta
tierra y era como un individuo cualquiera, mientras pensaba que la poesía
acabaría con un asteroide, sintió extrañas melodías desde el exterior de la
habitación que aparecían sobre su ventana, llamándolo, a un gran atardecer y al
acercarse pudo ver viejas cuerdas oxidadas de arpas, que reunían su identidad.
Trato de buscar un reflejo de cómo se encontraba su
rostro, porque sabia que había pasado mucho tiempo de aquel hecho, busco algo pero
no lo encontró, entonces alzo sus manos hacia su cara y noto que tenia una gran
barba, además de su cabello.
Miro su biblioteca, tomo un libro y su textura le
decía que aquellos libros era viejos de palabras sabias, en un costado noto uno
de los mas gordo y lo tomo, era la
Biblia cuando la abrió vio sus palabras modificadas y en el
Apocalipsis leyó “los hombres serán enviados de nuevo a la tierra por falta de
observación precisa para ser juzgados”, entonces, se preguntaba: ¿Cómo puede
ser? ¿No hay mas espacio en el cielo? ¿Dios
se equivoco ante la creación?
Sus pensamientos eran bestias depredadoras, que
buscaban momentos de una historia y una mujer con su utopía en la mano, aquella
que había amado.
Al salir de la casa corrió la tela de araña que
acariciaba su rostro y en un rincón pudo visualizar una botella de güisqui, que
había ahogado sus penas, pensándolo como un gran remedio.
Mirando hacia fuera, pudo ver el atardecer devorando
el día y los pájaros huyendo de la humanidad, mientras, pensaba ¿Será por eso
que los pájaros huyen, porque no hay libertad aquí, y la buscan en otro lugar?
Pero esas melodías, seguían acariciando sus oídos y
una voz ausente dejaba paso a la narración del mar. Caminando, distraído en la
calle desierta, pudo percibir una nota que se alejaba al fondo de aquel
atardecer, que parecía un cuadro del romanticismo donde el sol, las nubes,
juegan acariciándose y la luz solar, es representada como energía de unificadora.
Entonces sabiendo que él, era el dios de su propia
vida, había decidido subirse a una de las
nubes, para abandonar la existencia repleta de superficie mortal e historias de
sangres con fines egoístas, pero eso era lo de menos, él sabia que su
existencia era en el mundo de la metáfora, donde los animales son racionales y
los seres humanos irracionales, no por su capacidad de pensar sino por su
capacidad de amar.
Comenzó a subir a la cima de un molino, se sujeto de
la nube y de repente pudo sentir esa textura esponjosa donde rayos sabios se
esconden en defensa de la naturaleza.
Una voz se oyó en esos instantes de repente:
- No digas nada y acepta mi custodia -
Había empezado a sentirse parte de la naturaleza reciproca
, cuando súbitamente, sus ojos ven una enorme piedra dirigiéndose a la paloma
de la libertad, haciéndole caer una de sus plumas con sangre de paz y amor.
El muchacho, cayo de la nube como un rayo, tomo la pluma
de la paloma y sangre que se encontraba derramada en el suelo, donde podía ver
reflejado su rostro, como un charco después de la lluvia. Entonces, en una
pared sucia toda escrita, que parecía un poema anónimo, trato de escribir:
“No pierdas el miedo, tampoco dejes de soñar, sin el
miedo y el soñar la esperanza se pierde”. Después se dirigió a su casa se
recostó sobre la cama y se durmió pensando que no entraría al cielo nunca, sabiendo
que su intención era proteger la poesías de libertad en la eternidad.
Fin
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