martes, 3 de enero de 2012


«HASTA LOS ARTESANOS SE EQUIVOCAN»
Bernabé de vinsenci

Enormes nubes, lo habían destronado de los cielos sin ninguna razón, descendió al mundo tomado de los pelos de Jesús, fuera de la existencia su cuerpo sobre una cama de oro y sus manos sujetadas por los Ángeles desnudos, mientras, emitían melodías de desprecio con sus arpas. El muchacho caía de los cielos como una gota de lluvia oblicua.
En sus manos traía nuevas poesías de Cesar Vallejos. Pero nada era como la llegada a los cielos, pianos al compás de sus suspiros y grandes violines a pasión de su corazón.
Pasando por la capa de ozono empezó a  sentir el viento cerca de su cerebro con virus de ansia depredadores, se tomo de la cabeza cerrando sus ojos y trataba de recordar el concepto de lo que es la humildad.
Ya sobre la tierra, sus pies descalzos, entendió que se encontraba en desiertos, camino como una araña sobre su tela, se arrastro como una víbora agotado por la fatiga y tuvo que hidratase con su propio sudor, hasta encontrar mares, en donde beber agua.
Luego de tantas gotas de sudor, evaporándose sobre el suelo, había encontrado el mar necesario para hidratarse, al acercarse, su rostro se reflejaba sobre el agua cristalina y solo veía un vació con terapias de poesías en su bolsillo.
Al pestañar en el agua, una lágrima cayo en el mar formando sueños, entonces, de tanta demencia los rompía con sus manos. En ese momento había prendido un cigarrillo y cada tanto trataba de imitar a  Salvador Dalí sobre la arena, pero era  imposible, como querer cortarles las manos al diablo.
Desde lejos, pudo visualizar un  niño caminando cargado con una bolsa sobre su espalda, sus manos eran  pequeñas y resaltaban sus uñas, Él nutria en el esfuerzo para completar el trabajo a su explotador.
De repente, el niño cayó como un suicida después de pegarse un tiro y el reciente estallido contra el suelo hizo una pequeña tormenta de arena, esfumándose lentamente.
Entonces perplejo, corto su panza con pedazos de vidrios de sus lentes, así saco su vejiga, la lleno de agua del mar que se encontraba cerca, camino gracias a las fuerzas que resistían en su voluntad, al llegar tomo la boca del niño cuidadosamente, como si tuviera el corazón de dios en sus manos. Su cuerpo se encontraba bautizado en sangre.
El niño de grandes ojos blancos y piel morena, lo miro sonriendo y le dio, su bolso lentamente, cayendo Él lo tomo, lo abrió y escuchaba salir melodías de niños haciéndole recordar a la inocencia. Su vista parecía que estaba hundida en un vaso de alcohol o creía estar en un estado de jumera, todo se había  vuelto borroso y su alma fue invitada de nuevo a los cielos aludida por estrépitos de trompetas. Dos alas transportaban su alma y desde arriba pudo ver al niño secar una lágrima que caía de su mejilla del cuerpo carnal, que se encontraba en el desierto del planeta tierra, mientras otras se habían evaporado por el suelo caluroso.
El muchacho se encontraba en la tierra, otra vez desterrado de los cielos, su cuerpo sobre la cama, pudo percibir una lágrima cayendo y al enfrentarse a su alma se hizo sangre, ahora estaba en el planeta tierra y era como un individuo cualquiera, mientras pensaba que la poesía acabaría con un asteroide, sintió extrañas melodías desde el exterior de la habitación que aparecían sobre su ventana, llamándolo, a un gran atardecer y al acercarse pudo ver viejas cuerdas oxidadas de arpas, que reunían su identidad.
Trato de buscar un reflejo de cómo se encontraba su rostro, porque sabia que había pasado mucho tiempo de aquel hecho, busco algo pero no lo encontró, entonces alzo sus manos hacia su cara y noto que tenia una gran barba, además de su cabello.
Miro su biblioteca, tomo un libro y su textura le decía que aquellos libros era viejos de palabras sabias, en un costado noto uno de los mas gordo y lo tomo, era la Biblia cuando la abrió vio sus palabras modificadas y en el Apocalipsis leyó “los hombres serán enviados de nuevo a la tierra por falta de observación precisa para ser juzgados”, entonces, se preguntaba: ¿Cómo puede ser?  ¿No hay mas espacio en el cielo? ¿Dios se equivoco ante la creación?
Sus pensamientos eran bestias depredadoras, que buscaban momentos de una historia y una mujer con su utopía en la mano, aquella que había amado.
Al salir de la casa corrió la tela de araña que acariciaba su rostro y en un rincón pudo visualizar una botella de güisqui, que había ahogado sus penas, pensándolo como un gran remedio.
Mirando hacia fuera, pudo ver el atardecer devorando el día y los pájaros huyendo de la humanidad, mientras, pensaba ¿Será por eso que los pájaros huyen, porque no hay libertad aquí, y la buscan en otro lugar?
Pero esas melodías, seguían acariciando sus oídos y una voz ausente dejaba paso a la narración del mar. Caminando, distraído en la calle desierta, pudo percibir una nota que se alejaba al fondo de aquel atardecer, que parecía un cuadro del romanticismo donde el sol, las nubes, juegan acariciándose y la luz solar, es representada como energía de unificadora.
Entonces sabiendo que él, era el dios de su propia vida, había  decidido subirse a una de las nubes, para abandonar la existencia repleta de superficie mortal e historias de sangres con fines egoístas, pero eso era lo de menos, él sabia que su existencia era en el mundo de la metáfora, donde los animales son racionales y los seres humanos irracionales, no por su capacidad de pensar sino por su capacidad de amar.
Comenzó a subir a la cima de un molino, se sujeto de la nube y de repente pudo sentir esa textura esponjosa donde rayos sabios se esconden en defensa de la naturaleza.
Una voz se oyó en esos instantes de repente:
- No digas nada y acepta mi custodia -
Había empezado a sentirse parte de la naturaleza reciproca , cuando súbitamente, sus ojos ven una enorme piedra dirigiéndose a la paloma de la libertad, haciéndole caer una de sus plumas con sangre de paz y amor.
El muchacho, cayo de la nube como un rayo, tomo la pluma de la paloma y sangre que se encontraba derramada en el suelo, donde podía ver reflejado su rostro, como un charco después de la lluvia. Entonces, en una pared sucia toda escrita, que parecía un poema anónimo, trato de escribir:
“No pierdas el miedo, tampoco dejes de soñar, sin el miedo y el soñar la esperanza se pierde”. Después se dirigió a su casa se recostó sobre la cama y se durmió pensando que no entraría al cielo nunca, sabiendo que su intención era proteger la poesías de libertad en la eternidad.


Fin

                                                                                   

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