CARTA A UNA INCONCLUSIÓN
Creí ser uno mas de la especie flotando sobre la corteza viendo matar lo nocturno a lo diurno. Creí acariciar las moléculas del viento palpable egoísta en su visibilidad, agarrarlo marearlo para que siga su camino de obstáculos y atrocidades en las enredaderas de un crepúsculo. Los mas sensatos han utilizado al viento en su favor, como herramienta de esfumar pensamientos.
Ahora hay un mundo lanzado a la incomprensión y ahí estoy con cierto grado de inquietud, a veces sentado tomando mi mentón, a veces arruinandome en el pensar hosco. El sosiego es demasiado que gracias a él la soledad minuciosa vino a sentarse a mi lado ocupando tú lugar.
En el otro mundo estas tú con la cotidianidad autentica absorbiendo la dicha y dilatando la desdicha que, aún, sigue caminando en las calles polvorientas. La deidades afirmaron el mito impuro negando que no se trataba de una quimera: "La dicotomía de estos mundos dinámicos aspiro a la eternidad cuando él se convirtió en un monstruo y ella azorada ahogándose en sus lagrimas invento su propio espacio en pavimentos emocionales difusos de olvidos y de impotencia"
Los astros de tierra giran, nunca se encuentran, se pierden, se confunden y hablan de lo vano.
Ayer desde mi mundo vi el sol, era tanta la penumbra en el ambiente que casi mi piel se opaca y tuve la oportunidad de hablar con su hermana, la luna. Le agudice mi situación y acorde que desde tus cabellos te haga llegar ensueñadas y gozosas caricias hasta tal apogeo de embriagarte.
Hoy naufrago en el tiempo, una estrella me solicito la ida a otro universo, varias multitudes de ellas se dirigían hacia ahí, pero esta estrella era amiga del mar, del sueño fugitivo y de la metáfora.
Esta estrella eras tú, solamente viajaremos a lo etéreo, a la recreación de un mundo sobre una nueva especie a la voz silenciosa que habla.
Bernabe De vinsenci
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