miércoles, 20 de junio de 2012


DOS HOMBRES QUE JUEGAN CON LA LIBERTAD


¿Casarse? Un sentido que se funda desde la prohibición  de la sumisión y hasta el emergerse en los silencios  para no matar al otro fiel, aún. ¿No es algo perverso, agresivo y una aventura que se arriesga a los principios de un convencionalismo poco creído por la misma libertad?  Casarse para envejecer y contar los antaño. Que repugnante somos con los anillos en los dedos y la casucha llena de crías. Pero al fin que se puede decir o podemos decir de este egoísmo que a veces subyace en él, el materialismo. ¿Es buena la imagen del ataúd con los cabellos desordenados y el cuerpo estupefacto con el dedo moribundo, pero un anillo firme descolorido como la misma piel del muerto?   A mi desde lo personal, sí, la primera persona me satisface o me parece sublime el ataúd con aroma a libertad y por supuesto, los cabellos largos. Pero por lo tanto, que la rueda siga girando con sus rayos de normas.

BERNABE DE VINSENCI

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