DOS HOMBRES QUE
JUEGAN CON LA LIBERTAD
¿Casarse? Un sentido que se funda desde la
prohibición de la sumisión y hasta el emergerse
en los silencios para no matar al otro
fiel, aún. ¿No es algo perverso, agresivo y una aventura que se arriesga a los
principios de un convencionalismo poco creído por la misma libertad? Casarse para envejecer y contar los antaño. Que
repugnante somos con los anillos en los dedos y la casucha llena de crías. Pero
al fin que se puede decir o podemos decir de este egoísmo que a veces subyace
en él, el materialismo. ¿Es buena la imagen del ataúd con los cabellos
desordenados y el cuerpo estupefacto con el dedo moribundo, pero un anillo
firme descolorido como la misma piel del muerto? A mi
desde lo personal, sí, la primera persona me satisface o me parece sublime el ataúd
con aroma a libertad y por supuesto, los cabellos largos. Pero por lo tanto,
que la rueda siga girando con sus rayos de normas.
BERNABE DE
VINSENCI
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