MÁS TORUTRA AL DAÑO
Todas las manos vendrán
con miradas
con lagrimas a punto de suicidarse.
Con los brazos y las manos hacia la cara
cansados de suicidar
a sus emociones.
Parados al descubierto (siempre han estado)
del alba
y sin embargo
el gusto extraño, moribundo.
Dueños del frio han sido
y del humo por la boca
del muro
y la sombra.
Del sueño desvanecido
y la boca seca
por sobretodo
del l silencio y la sangre; del desconsuelo.
Bernabé De Vinsenci
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