No pienses que
pensamos.
(Arrancamos en la
inocencia- infancia- y morimos de la misma manera-ancianos-. Somos el mañero,
con brazos y piernas sin movilidad, que no sirve para hacer sus quehaceres, en
los últimos años decidimos regresar a esa ingrata viveza, no es que queramos.
Es el tiempo que nos obliga, como lo hace con el potencial de la visión.
Encubriendo siempre la muerte y la tolerancia de estar vivo.)
Queda erguida la razón
ante la nobleza de las injurias
humanas.
El hueco disparado en un aire
sin presumo futuro y un deshilachado
pasado.
Queda el sujeto arrinconado en su mesa
apoyado por un 23 de septiembre.
Queda agonizante el recuerdo de las
relaciones
en un tiempo que suele llamarse
"Cuando los lobos
Queda el saco negro
el anteojo de malevolencia
el bordillo sobresalido
los vidrios
la mano con duras venas.
Queda postrado el anciano
en un siglo de olvidos y
aceleramientos que les son
pesados.
Queda, simplemente, queda
una cabeza, unos canosos pelos.
Queda..
Resentimiento
lagrimas hacía adentro
una boca torcida que no habla.
Pero siempre de queda habrá un quedo.
El cuerpo rígido como soñoliento
como en descanso
como en siesta quedo y su despierto
fuer la: Muerte.
AUTOR: Bernabé De Vinsenci.

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