¿En el remate han olvidado comprar la muerte?
¿La moneda era estéril a su precio?
¿Acaso
estorbaba en el cielo a los hombres, a Dios y se estableció mundana?
Copas de vinos
rebosan
deshabitadas por demás,
viñedos hallados
en la supervivencia precoz,
ingenuos,
bípedos, a la subsistencia
y frágiles al poder de la voluntad.
Azorados, deja su alma,
interviene
en el caldo
haciendo de él un irracional licor.
El mundo total deambula
desamparado a las puertas que acobijan.
Bernabé
De Vinsenci
Esa tarde llovía
y nada se esclareció, al contrario.
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