Título: No es preferible un título.
El hombre se desiguala de los demás animales por
ser dañino, hostil cuando puede, y supersticioso para desechar la ingrata
consecuencia. Son estériles los pequeños gran pre-conceptos que ha
añadido a las cosas, tan puras hasta ser afectadas por sus traicioneras
visiones. Al hablar de dignidad, el individuo, no hace más que dar
alusión erróneamente a: “el hombre como hombre, y no utilizado como objeto”
extrayendo de lo que se dice en estos tiempos.
La palabra “Dignidad” en su modo de origen proviene del
latín dignĭtas. El falaz
adjetivo refiere a lo correspondiente al mérito de alguien o algo. ¿Y el mérito
de actual de nosotros, los (en risas) genios hombres, donde termina? No hay que
callar y falsificarse, correr rumbos y agrandar destinos que no son, pero es
demasiada la insignificancia del animal razonador quien hizo de su espacio, una
bola caótica. Esta circunferencia arde tanto que ilumina a los demás planetas,
y mirarla sobre la perspectiva de uno de ellos, parecería otro sol.
Es un poco cansador que haya
sucedido y suceda el mandato de unos pocos y grandes súbditos a estos.
Los destructores intereses se generalizan y cosifican a la gran masa,
porque están creados para ella, hasta el punto de perturbarla y enviarla a
destinos abstractos sin salidas, a caídas que tardarían más años de los que
viven para levantarse. Es pura la naturaleza de hoy “gana el talón más
grande” la mejor aplastada a cualquier cabeza. Lo peor, y desesperanzador es
que los fetos ya tienen su lugar reservado, aquí, al igual que los cadáveres.
Linda existencia nos ha de tocar. Una grotesca y repugnante exclusión
se ve, detalla, y vomita en las relaciones que hacen los penes y las vaginas
(nuestra psiquis se funda de la sexualidad) Es decir, si una consciencia
proclamada en poder ver todo lo qué pasa y por qué, en la serie, es negada por
el conjunto, que en realidad no es él, agredida de tales formas y en
consecuencia el agredido tiene apariciones alteradas en su sistema
nervioso. Las agresiones no tienen que ver netamente con una palabra,
todo lo contrario, gestos, movidas de ojos, indiferencias son balas que van en
contra de la “comunión” y ésta palabra no es más que signo de liberación.
Los
quehaceres diarios, y el gran conjunto de valores demandado por las
instituciones, la misma cultura (burguesa) los dispositivos de manipulación, no
hacen más que descontruir la montaña de equidad idealizada en nuestras cabezas.
Y he aquí la aparición de la inestabilidad, la disonancia de todos los sentidos
frente a la realidad. Y no caben dudas de que esto siga progresando a
medida de que los pequeños tengan más adquisición de englobar y procrear
creencias al gran grupo.
Alienación
son los tiempos vinientes y más suicidios las esperanzas guardadas.
Bernabé De
Vinsenci
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