el fin y el ancho
la carne y el alma.
Embrión inquisidor
a plegarias te sirves
de la baba huérfana.
Tomas el instante preciso
para hundir los ferrocarriles sureños
en mortandad.
Embrión, desenfocas el suburbio,
al ilustrado zapato del viajero sobre la estación y
el adoctrinamiento
que en su suela vacía espera toscas lejanas
redimiéndose en las huellas.
Se han marcado los talones
en tu altar, embrión
se ha firmado el protocolo y
amanecido a deshora.
¿Qué esperas después de todo, adultero, si no hago más que amar tus pesadillas?
De viudos hay desgracias
al hacer en tu prosa el lenguaje.
Embrión cierra las tertulias
deja a los sedientos observando cada
osamenta que has proliferado
tejiendo en lo diurno y lo nocturno
mientras todos olvidaban éste mundo.
al ilustrado zapato del viajero sobre la estación y
el adoctrinamiento
que en su suela vacía espera toscas lejanas
redimiéndose en las huellas.
Se han marcado los talones
en tu altar, embrión
se ha firmado el protocolo y
amanecido a deshora.
¿Qué esperas después de todo, adultero, si no hago más que amar tus pesadillas?
De viudos hay desgracias
al hacer en tu prosa el lenguaje.
Embrión cierra las tertulias
deja a los sedientos observando cada
osamenta que has proliferado
tejiendo en lo diurno y lo nocturno
mientras todos olvidaban éste mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario