jueves, 29 de noviembre de 2012

es perverso 
transgredir
con el prejuicio
más sucio-
dijimos
y ensuciamos
la senda.
a la orbe
le faltaban 
abanicos 

y una cacerola
para meditar.

aún seguimos
entreviéndonos
en la sal
amarga
ella se expresaba
y yo la silenciaba
"y aclaro"
su pausa
debido a mis indiferencias
se producían por la
sórdida y tensa manía
de confundirme
en su pelvis
como almohada

otro tema resucitaba
para movilizar su boca
y ella enfurecía
y decía
¿y para que querés saber
en donde queda el centro
a está hora?-

la calle
gustaba a pimienta

ningún transeúnte pasó
obligadamente
caminamos
y
caminamos
hasta el hartazgo

cuando me desperté
amanecimos

yo durmiendo en su pelvis
y ella corriéndome.

Bernabé De Vinsenci

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