En pequeños espacios de la gran urbe se manifiestan verdugos ciudadanos, otros se arrastran por la cima pavimentada nauseabundos de ver la marcha y además de ser su engranaje. La total ira se adereza en las pupilas y el filo de las entrañas confusas se agrandan en el lenguaje, apartando definitivamente al anónimo interlocutor con su ademan genuino: "Todo lenguaje se funda en el principio de otredad" Cada hombre lleva por debajo de su codo, en los indices, humo de malevolencia recóndita, algunos gatean indiferentes a cualquier tipo de contienda insinuada y obedecen la norma, aunque ésta no sea tangible: "El principio de toda norma yace en el comportamiento de sujeto".
Sin embargo, el vagabundo mal oliente puede notarlo todo, es la especie de omnipotencia abrumada por el despojo social que se sacrifica en las orillas del consumo. Él sabe lo que sucede, los otros son parte del suceso.
Bernabé De Vinsenci
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