No es menesterabundar en el matorral
de plagas y cardos
con savia de cianuro
esconderse y no
distinguirse
en el momento
que el poniente
sentencia.
Después
de la enorme maleza
doscientos caminos
duermen en tierra
pozos
y desviaciones.
El que brinca sólo
con su melena
toca la faz del cielo
el que brinca al
igual que otros
desaparece
y el que no lo hace
jamás debería haber existido.
Los caminos llaman
invitan con su agua
de vino para embriagar
fugitivas ojeras.
Texto Foto
Bernabé De Vinsenci Agostina Quagliardi
en el momento
que el poniente
sentencia.
Después
de la enorme maleza
doscientos caminos
duermen en tierra
pozos
y desviaciones.
El que brinca sólo
con su melena
toca la faz del cielo
el que brinca al
igual que otros
desaparece
y el que no lo hace
jamás debería haber existido.
Los caminos llaman
invitan con su agua
de vino para embriagar
fugitivas ojeras.
Texto Foto
Bernabé De Vinsenci Agostina Quagliardi
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