sábado, 24 de noviembre de 2012


Por cierto aceleradamente cayó el insecto del bajo precipicio, el piso lo dejaría inmóvil, extendido en la llanura sin auxilios para nuevamente renacer. Marta señaló que nunca antes había visto algo así con tantas descripciones en un segundo. -Quizás será que las damas tienen más afinamiento en ver un aleteó o escuchar la insospechada voz-Pensó su esposo detrás de ella apretando sus hombros. Una vez en el suelo la viscosidad se derramó, exaltando las expectativas de quienes observaban. 
El humo aterrizó, la puerta decayó y varias hormigas fueron aplastadas ."¡Mira mamá!" dijo el pequeño, y una avispa zumbaba cerca de sus oídos, en circunferencia inalineadas. Por un momento se detuvo, mientras todos sus parentescos lo miraban, sacó un moco y con su dedo lo deslizó en la pared. La madre, hija de Marta, corrió hacía él y sin remordimientos le dio dos bofetadas. Dalmiro, con cinco años comenzó a sollozar. Cuando todos se fueron, él quedó sólo, no 
tan sólo, la soledad es un modo de compañía, sin embargo. alguien más se encontraba allí. 
Dalmiro, ingenuamente subió a la mesa del comedor y tomó dos pastillas, las cuales su abuela debía ingerir, pese a su perdida de memoria frecuentemente.
¡Dalmiro! ¿Dónde estás? Llegamos -decía su madre cerca de las 20:50Hs. Nadie respondió, la avispa aún seguía molestando el silencio. Siendo las 21:05 Hs, Dalmiro fue encontrado muerto por intoxicación. Una mariposa lo rondaba, venía e iba proliferando vacíos en el aire. Esas alas tenían los mismos colores que el insecto y los ojos negruzcos. Mira, hija-dijo Marta- esa mariposa es el insecto ¿Te acordas? después de dos años lo puedo saber...Pensar que nosotros no morimos por ser débiles.

Bernabé De Vinsenci

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