jueves, 15 de noviembre de 2012

Una puerta cerrada
poseída de marco a marco,
al abrirse la sombra forma el cadáver.
Todo individuo desampara una
en el sótano, éste sótano 
sin escaleras, de subsuelo 
en tope abismal. 
En dictamen atravesados
con anterioridad por el lenguaje
los codos revisten letra por letra 
un cadáver de calcio.
Y aún los propietarios no han bajado a recolectar cenizas.
Sin embargo, opinan, se atreven a hacerlo.

Calles en nostalgia
abundan para los ojos
y los cadáveres dilatan pupilas.

Las puertas se han abierto
los cadáveres salen.

Bernabé De Vinsenci

No hay comentarios: