Luego de abastecer y desdeñar el rito de mortandad, asumimos por nuestra parte la esencia de la naturaleza raciocina. Naturaleza: advierte el significado de variabilidad, un espacio de comportamiento determinado y supervivencia. Y es probable que aquí en el desamparo-como un "yo" individual- nos encontremos con otros inocuos, en comunión- conjunto de varios "yo", en permanente contienda- El hombre se vuelve perverso para afirmar que existe, y es menester un campo de relación para la manifestación de esta. Mi "yo" deja de ser, a partir de la falta de perversidad. Perversidad que transgrede y hace sufrible a la moral- conjuntos de normas restringida de un espacio socio-cultural-Cuando la maldad no se manifiesta, el sujeto se sitúa absurdamente alienado y se comporta dentro de ese engranaje . La "Nada" acrecienta uñas ante la misma desesperación. Sin más tardar, la ruptura con lo divino, acecha que hemos sentenciados la muerte como una legalización natural condicionada por la misma especie.
Parece perceptible la muerte del hombre, y no de su carne. Constatar la muerte del hombre puede ser incalumniable. Parto de que hemos muerto en el modo de que cada hombre ha sacado al exterior el "Paraíso de su yo" y por lo tanto lo ha invalidado.
Bernabé De Vinsenci
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