en el banco
de la ausencia
hay cadáveres
los veo
moverse
remitir
a una lejana impronta
detrás
de mí
se esconde
en la puerta
nuestro sigilo
de medianoche
tu padre
en el enojo
de subirnos
juntos a esta
escalinata
y la tenue
insinuación
de frotarnos
las palmas
sin remordimientos
de está ciudad
en su descuido
he de marcharme
con un trapo
que apenas
me cubre el genital
ese que tanto cuidas
de a poco
me entretengo
en el riel
sin horizonte
muerdo la moneda
y escupo nicotinas
que pronto me llamarán
y no las oiré
mientras todos
citaban
mi nombre
en treguas
otro ser creaba
Bernabé De Vinsenci
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