miércoles, 16 de enero de 2013


Se está comprometido por el fenómeno del olvido, se trata de tanta velocidad detrás del culo y sensaciones de hiperprolactinemia que ningún tosco mide sus consecuencias. A largo plazo la mayoría muere de un enfisema muscular y caen en serie, en serie no debido a la miles de similitudes de caídas, si no por la causa de esta inactividad  producida en el inacabado crecimiento de vellos y más aún de bellos.  Que sensación paradójica la nuestra,  cada vez que insinuamos hablar se desgasta el núcleo del lenguaje-el uso del lenguaje no es desgastador-  transponerlo en formas ordinarias induce a su magnética vitalidad situarlo en cierta vulnerabilidad pragmática. Nadie olvida por carecer de facultad memorial, sucede que la memoria es lenguaje de hechos. Sin embargo estos aparecen disociados cuando no debería ser así. El lenguaje se ha vuelto artificial, un mero producto institucional. Y sobreviene que en la sintaxis y los fonemas  se niegan a entrar en la jurisdicción de recuerdo.  
Y uno, el otro, y todos somos olvidos, sin necesidad de andar revolviendo las cosas que todavía no han pasado.

Bernabé De Vinsenci 

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