lunes, 18 de febrero de 2013


Cuento: “El loco”

“La razón nunca existió. Puedo decirles que se transformó en un método que desemboca en la locura”

Los hombres pese a su noción cósmica, incluyendo los datos más triviales, que pertenecen al universo ocupando menor jerarquía, coexisten un mundo quimérico.  La memoria, como dijo Renoir, es una rememoración secuencial que la mente realiza mediante el esfuerzo. ¿Mediante qué? -Aulló la voz de su demencia - El esfuerzo- repitió Renoir con desgano. Cómo podría explicártelo. Mejor continuemos que el tiempo sigue igual, nada ha cambiado. Un hombre situado en el presente es imposibilidad de existencia, debido a que los objetos acabarían por absorberlo, en caso contrario, necesita del pasado y lo venidero. Es decir, una frecuencia dinámica que dé-forma.
Después de tantos intentos fallidos de suicido comprendí lo que realmente significa suicidarse. El suicidio es una intuición previa a lo que viene luego. Lo desagradable de este rito es la participación que tiene el cuerpo sacrificándose. Escúcha voz sin órganos, tú y yo compartimos jornadas enteras de encuentros, pero allá afuera miles de personas intentan suicidarnos con su mirada, son permanentes sus observaciones y torturadoras como si fuese un prisionero de la inquisición. Los iris cumplen sus guardias y yo aquí del otro lado sometido en carne, dopado con fármacos, a la espera de un epitafio metálico. La idea aislada de este cuarto es para que nuestras palabras no se masifiquen. A ellos les resulta más fácil matarnos con sus ojos porque de otro modo sería una acción ilegal. Entonces proceden de la siguiente forma, vaciándonos. O no has visto la cantidad de kilos que he perdido y cada vez más progresivo hasta constituir el cadáver que hay detrás de sus miradas.
Foto: Agostina Quagliardi
Toda causa nerviosa tiene el efecto de una demolición. A Renoir no le quedaba piel sobre el contorno de sus uñas, efectivamente, se acercaba a rosar los huesos con los dientes. La especie -había mencionado días atrás Renoir- puede producir que uno, o varios de la misma especie, se coman a sí mismos en carne viva. En primera instancia te aíslan para empezar con el proceso y así se llenan de júbilo con tu cráneo, cuando lo tienen en las palmas de sus manos. Mi querida voz ¿Te encuentras? –Sí, claro- Exclamó.
En estos momentos todo me concierne. Yo seré sacrificado por ti. Ellos no pueden oírte necesitan mi cuerpo para llegar a oír tu sonoridad ¿Comprendes?
Hubo un silencio prolongado hasta el amanecer. A la mañana siguiente la morgue ocupaba el cuerpo de Renoir. Nadie necesitó su cráneo. La voz aún seguía en el cuarto acolchonado prometiendo encuentros con otros pacientes.

Texto: Bernabé De Vinsenci



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