Los cadáveres sucios brincan
a un metro de salto sobre la tela carnívora
y entre tanto se detienen a medir los litros de calcio caídos que sus mendigos
beben
creyendo en el cianuro, pigmento de la demolición.
El calcio, a estos críos, le fortifica existencia y una encomienda
social, el olvido.
Bernabé De Vinsenci
No hay comentarios:
Publicar un comentario