-¡Razón! Hijo… ¿Qué es la razón? ¡Dime!
La facultad de hipotecar aquellas cosas
que el hombre desconoce..
Supongo, mi prócer que te agusanas por la incertidumbre- Respondió
el crío.
-Pon la razón en mis manos y
descríbela, hijo mío-
El joven se asomó al matadero
de hombres sin conciencias y mirando
un cuerpo estupefacto, dijo:
¡Mi querido Señor, la razón reinventa lo
extraño para volverlo familiar!
Bernabé De
Vinsenci
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