Después de tenderse
el verdugo, drástico, caníbal
en la tortura rica y sana, una porción de carne del
preso, en la celda de cenizas
se arropa, fracción por fracción, en la frazada leprosa
que se le predispone imperativamente.
La única que abriga
a miles y miles de cadáveres desproporcionados
y voluminosos … trozos, fosas, vacíos del eterno
remordimiento …
Cada flaqueza de calcio-un feto en progreso-no es más
que una resignación…manifestación a la incógnita que tiene-o se constituye- todo
mal.
Bernabé De Vinsenci
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