miércoles, 27 de marzo de 2013


Frag-fer-mentación


                                       Contra el seno se aplastó el esmalte de los dientes- las muelas quedaron excluidas: (y la papilas de la lengua, y la lingüística se atrajeron fenomenológicamente imantadas) El cuarto era una cubierta, no de goma. Allí resucitaban muertos cada diez segundos y el  acrílico automáticamente retrataba lo que sucedía afuera: en el mundo interdisciplinario.  
Admitamos la figuración de nuestra conciencia, es decir, “el pigmento de los movimientos” y “nuestros desplazamientos”: -Queríamos mantener intacta la virginidad de nuestros sexos-
Con el codo  apagábamos las colillas, asqueadas, inválidas en la superficie de mosaicos cremas,  y de vez en tanto incitábamos creaciones perversas al oír pasar el tren con su  aullido nostálgico.  Las paredes, en la subdesarrollada vivencia, fueron cuerpos, y el lenguaje la pieza principal de la fortaleza anónima. Basta tartamudear que fundamos el concepto ermitaño: la puerta flaca de algarrobo cerrada, la medía luz entrante por la ventana (con sus sombras embalsamadas), la  suciedad habitando en las articulaciones, innumerables escupitajos de saliva en el tarro de costuras y el cenicero lleno de moscas, aquellas que emboscábamos contra el vidrio para redimir los infames ratos de aburrimiento… Hay una prolongada razón de la errabunda manera de vivir y sin dictarlo en las planillas de protocolos, ambiguamente lo dejamos asentado con nuestros quehaceres: ” Bajo ningún pretexto deseábamos encontrarnos frente a la existencia. Nos parecía tan absurdo eso de salir afuera y convivir con el existir de otros”

Bernabé De Vinsenci 

No hay comentarios: