miércoles, 6 de marzo de 2013


Microrelato: Ser y cautiverio. 
El hombre despierta cubierto por sábanas que tienen la esencia de sudores nocturnos, o en casos especiales, fermentaciones en la tela por una polución, es decir, la salida del semen de manera involuntaria. En su acto previo de someterse a los hechos intactos que permanecen aún en la realidad, el cerebro evoca millones de neuronas licenciadas, que pronto trabajan asiduamente.
Al fin y al cabo ellas saben de su inútil labor. El hombre queda atrapado por el discernimiento de la razón, debido a la escaza proporción en el cráneo.

Bernabé De Vinsenci

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