Un estómago de cadáveres
con el "tejido de calcio"
y la sed de un "vino pasado"
como el hombre que come bifes congelados,
sin sabor y de un lunes primero.
¡Usted!- vociferó, la esposa, inquieta
hirviendo de cólera-¡Salga de ese catre!
Hace días que se encuentra ahí, haciendo no se qué.
"es tan fácil decirlo"-pensó el mori-bundo
del mundo, que dio media vuelta y se durmió
nueva-mente:
"Soñaba estar en otro mundo: descalzo y con senos
de leche en sus oídos".
cuando despertó de la hibernación se lo contó a ella,
no supo decirle de qué "mundo" se trataba.
-¡éste no giraba! nadie estaba tan demente
del mareo terrenal, tal como sucede acá-
No estado más de diez minutos despierto
dijo descomponiéndose:
-Creo que tengo náuseas...voy a vomitar-
y vomitó el mundo soñado.
Bernabé De Vinsenci
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