XX
Con la tinta
absurda retrato óptimamente
al pesimismo globalizado en mis venas y en
audacia me constituyo de criptógrafo, tanteado
exprimir el jugo hegemónico…
En los bulevares
no hay un pecho para amamantar calcio, faroles
para interpretar el hemisferio tenebroso de la razón,
en las vías los anónimos se dilatan a gran prisa
seduciendo miles de jergas
pisoteando
macabramente
a los parsimoniosos.
Un hombre en la callejón
marcha sin advertir
que detrás de los muros
algunos de su especie se suicidan,
que rompen pedazos
del cimiento de la idiosincrasia
para arrojarse allí
entre el polvo y las raspaduras de la soledad
quedando petrificados por el frío que los encuentra.
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