viernes, 29 de marzo de 2013


XX

Los medios de comunicación se han vuelto, luego de la “muerte de Dios”, proclamada por Nietzsche,  un nuevo omnipotente o divino, del siglo XX.  Veníamos siendo comprimidos históricamente por cierta tradición ortodoxa para volver a crear otra época dogmática con cambios respectivos. Unos de los rasgos más precisos de señalar en esta nueva era es el de la comunicación inmediata que se da a través de los medios de la comunicación. El interlocutor recibe un determinado código y no alcanza a procesarlo que ya tiene que estar descodificando otro. Los resultados de la velocidad se vislumbran en el momento de conferenciar su opinión pública  al ver que en su lengua no posee más que diversas agendas de informaciones sueltas. El divino  -o  medios de comunicación-   tiene configurados sus proverbios para que cada creyente asuma la opción de elegir con el que más se conciba confortado. Hay que dejar asentado y que no se nos escape, que cada medio constituye sus estratos de proverbios en los que intenta convertirse un monopolio, haciendo uso con cada uno de ellos: “La palabra más escuchada, aquel discurso que esté en los oídos, y enunciados de todos.”  Pierre Bourdieu lo definiría del siguiente modo: “Un campo de luchas en los que todos intentan ganar su prestigio”. Por último todo éste conjunto de particiones pueden traducirse a una sola metáfora: “La violencia”. Cada interlocutor tiene una información aproximada acerca de hechos o suceso, de informes históricos y políticos. En los cuales  busca arraigase fuertemente,  para a la hora de dar su acto comunicativo con otro interlocutor pueda intensificar una serie de datos que le permitan avasallar contra su rival, pisarle la cabeza ideológicamente. Por entonces tenemos varios interlocutores pertenecientes a diferentes medios de comunicación. ¿Qué hacen los medios cómo poder de innumerables discursos? Es sumamente posible descifrar esto. Los medios  tratan de usar a su interlocutor como una herramienta. Es decir una herramienta que peleé por el mismo medio, sin que él tenga que moverse en varias ocasiones. Al fin la violencia que ejercen implícitamente los medios se ve en las interrelaciones de los individuos en la sociedad.
Sin ocupar el lugar de sociólogo aquí se dejan inscritas algunas causas por las cuales la sociedad se está desarmonizando brutalmente.

Bernabé De Vinsenci
 

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