domingo, 14 de abril de 2013



Rebelión del Sujeto histórico: “una visión posible hacía la sociedad”



¿Qué conflictividades le sucedieron a la intersubjetividad social que corrompió sus bases, si es que las ha tenido?
Entre los contornos de una identidad que se ve amenazada constantemente y en la coacción de socializarse, nos constituimos los individuos. La identidad se ve amenazada por las existencias de otras paralelas, debido a la gran diversificación. Cada una de ellos, los contornos de identificación, buscan persistir y no ser contrastados por otros.
Los seres nos concebimos en cuanto a las posibilidades que ofrece nuestra sociedad, según en la cual hayamos germinados de manera impuesta. El hecho de vivir nos exige a –ser- o-estar siendo-de lo contrario preexistiríamos como una nada.  ¿Los acontecimientos de los suicidios tienen que ver con sensaciones en que los  hombres se han sentido o los han hecho sentir una –nada-? “Nada” puede significar, a un individuo que se desconoce dentro del montón.  En un suicidio, me animaría a decir, hay más de complicidad social que de cobardía.
Las generaciones veteranas guardan para las venideras un puesto de significaciones establecidas. Desde allí el brote de la subjetividad, entre tantos símbolos al alcance y sus movimientos que no dejan de ser continuos. A pesar de lo recientemente mencionado con ciertas líneas de pesimismo, no renunciaremos de abrirnos a la propuesta de que el hombre  -es-o-está siendo-  por la participación social, la relación con los otros y  la incesante constitución con su entorno. Quizás correspondería que nos cuestionemos, nosotros, súbditos y fundadores del concepto  sociedad, lo que realmente tiene la sociedad de social. Haciendo una redefinición pareciera que se designa  sociedad a un conjunto de individuos que conviven forzadamente y se piensan de manera singular ¿Cómo puede haber afectividad hacia los otros sin solidaridad y compromiso? A pesar de esto, los hombres comparten un número de normas y significaciones que los obliga a estar en contacto permanente. Más allá de los elementos de unificación existentes, no deja de prevalecer la dicotomía, que hace surgir  sectores sociales sufridos y frecuentes luchas.
 Para rearmarnos en la “Rebelión del Sujeto histórico” habremos de solidificar repuestas a enumeradas necesidades, y darles a cada unas de ellas, sus propias resoluciones a partir de una etapa que requiere “autoreflexión y rompimiento de consideraciones establecidas”.
Antes que nada conviene señalar lo que puede figurar autoreflexión.  En cuanto a su sentido estricto tiene más de rupturas que de reflexión. La instancia de liberación interrumpe con valores dados, para dar vida a otros, de esto trata la autoreflexión. Puede ser inconcebible intentar repensar en un siglo donde vive el imperio de subjetividades concedidas, de comportamientos operados que forman rasgos concretos, como por ejemplo: la angustia, sin necesidad de que la haya.
Empero, la autoreflexión puede ser un espacio oportuno en el cual las significaciones instituidas desaparezcan, para dar así propuestas nuevas de significaciones,  siempre y cuando tengan el propósito de romper con aquellas que desocializan a nuestra comunidad.
Las significaciones y representaciones conforman a la subjetividad. Y por medio de la subjetividad los hombres constituyen sus vidas, sobre todo si la subjetividad puede ser un medio vitalicio para la realización. Cuando las subjetivaciones son creadas, en este caso lo llamaremos,  el Poder Arcaico: reglamentos sociales en desuso con igual función forzosa.  Los espacios intersubjetivos actuales, venideros, tienden a deshacerse, y por ende, a eliminarse unos a los otros. Todo esto ocurre en un mismo grupo social.
Es necesario tener una imagen de lo que es el Poder, o por lo menos como sujetos, habríamos de reamarnos una.  En tal caso diría que el Poder es: magnitud de funcionamiento sobre una región determinada con un conjunto de normas, acompañado por  instituciones tangibles que transforman y además, ofrecen valores al resto de la comunidad. El Poder no es de nadie, se encuentra en todos lados, es un funcionamiento colectivo con  límites y devastaciones.
 Él nos brinda modos de ver, interpretar e interactuar.  
La “Rebelión del Sujeto histórico” propuesta aquí, pretende remodelar los signos fundados para asignar un mundo nuevo de representaciones con un único sentido, el de autonomía.  

Bernabé De Vinsenci



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