martes, 20 de agosto de 2013


1.
El arte de los nombres
es el arte demoníaco.
Un primer nombre
para la obediencia,
un segundo nombre
para la subversión.
Qué paradoja los nombres,
con los vocablos disimulan
un extraño caso
como el del doctor
Jekyll y Mister Hyde. 

2.
El tiempo del té pequeño burgués
a la mitad del tiempo que yace en la tarde
sobre el regreso del hornero como un detective.
Hablemos -dice uno-matemos las cosas
con los proverbios del té.

3.


La escritura es el ocio más íntimo,
una forma de reliquia en los huesos
que permite a dos manos hipócritas,
la euforia huracanada en un pasillo
y una autenticidad atormentada.
Puede verse que la estrofa reunida
en la palabra común
no es más que un jeroglífico tedioso.

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