El
mundo cede paso
Las emanaciones de los
cuerpos extraños se divertían sobre el muro de papel arcaico…
La consciencia de uno de
ellos había chocado frente al espejismo,
desenfrenadamente su epitelio
que contenía la sangre se evaporo y su anatomía se transformo en un perímetro
de glóbulos, derramándose en la superficie…
Las frecuencias de sonidos
quedaban taciturnas y el zumbido invada el mundo, los tímpanos se secaban…
Los nimios senderos de las
comunidades eran inhóspitos, los subalternos desobedecían…
Las normas se retorcían,
mientras las entrañas del
creador se desvanecían…
Nardos intentaban decorar
risueñamente el paisaje que era invadido por el acromatismo, generado por la
oquedad de las consciencias…
Excelsas nubes se convertían
en Ángeles auxiliadores para birlar el pesimismo onírico…
Los individuos que siempre
buscaban una replica era participes de la metamorfosis hacía una neurosis
infinita…
Ojos en masas buscaban
viabilidad y el bosque se los impedía…
Energías dilatadas creaban
un dios, el dios de la penumbra…
Los cuerpos envasados se
chocaban en el laberinto, algunos se abrían ante el impacto
y derramaban los organismos
disentidos ante el creador…
Insectos perplejos hacían
orgía en las esquinas
y creaban su nuevo estado…
La naturaleza derramaba
alegría pero la existencia la condeno por haberle
dado racionalidad a la
humanidad…
la humanidad que olvido su
alma,
el alma de reciprocidad…
Bernabé
De Vinsenci
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