Fragmento del prado
Irremediablemente el cielo plasmaba la imagen del
mundo, los individuos molestos se esparcían por la ciudad repudiándolo. Las
nubes formaban plantas carnívoras y se devoraban a las aves más representativas
de la libertad. Ellas caían desde la cima y llegando a la corteza terrestre se
convertían en buitres, comiéndose a los cuerpo suicidas, por el temor de lo que
comenzaba en el nuevo escenario. La era de las normas había acabado todo era
arbitrario. Los hombres con cuernos se paseaban tratando de matar sus propias
almas y la moral quien se había escondido en las montañas era paseada desnuda
en los continentes por los llamados bárbaros. La civilización fue enterrada en
el cementerio de sus creadores y la bóveda bañada en hierro para impedir su
escapatoria. Los papeles del Satanás y dios se habían cambiado. El bailes de
las mascaras hacia de los invitados descubrir sus caras y el sueño era insomnio
por lo que vario individuo murieron atormentados. Dante salía de su tumba a
escribir la divina comedia nuevamente y un fragmento de ella decía así:
“…Ahora
no hay sendero, no hay recinto el cual
explorar, el cielo, el infierno y el purgatorio es la tierra. Los poetas están
aquí yo solamente soy alma en pena que se encarna con la carne para un doble
sufriminto…”
De repente apareció Minos por detrás de Dante, lo tomo
de su cabeza y arrancándosela dijo.
…Si no
hay poeta, para que intentas escribir la divina comedia nuevamente. Las
palabras de los poetas traducen a lo real lo imaginario y podrías inventar
miles de monstruos…
Bernabé De Vinsenci
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