La cosmosvisón no
deja vivir
Eminente alfarero
en permanente tempestad, abatido
por la soledad.
Prisionero en el génesis
de pieles burdas y áridas.
Encadenado por el frío
ausente de la compañía y
melodías de olvidos que
el río aspira...
Maleza iracunda que muerde
sus manos.
Quiere hablar pero y súbito
silencio de sus labios se lo
impide.
Mira el caballo de color
lodo que apaga al otoño.
El alfarero entrega su hierro
y es desterrado al infierno.
Bernabé De
Vinsenci.
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