LEYES DE
RESPETO
El esqueleto reposaba sobre la cama
atrapado por la piel, al igual que los órganos.
Era un individuo, un ser desnudo
a causa de las sabanas extendida en el suelo.
Aire frío entraba por la ventana y lo estremecía.
El cielo de todos los días estaba gris,
sobre el había decoraciones de rayos y enojos.
Los vientos habían formado un individuo en la habitación,
un individuo transparente.
Algunas nubes parecían coléricas y las plantas festejaban el oxigeno.
Silbidos en el sur del cielo formaban melodías espontáneas.
Pequeñas hojas flotaban, chocaban y luego morían.
En la calle los faroles se habían apagado y la lluvia entraba por su
ventana.
El ser estaba extendido respirando hondo, temiendo en su propia
habitación.
Su puerta jugaba a golpearse cada tanto.
¡Hay alguien debajo de mi cama! − Pensó, con exaltación.
Pero no, nadie respondió.
A la mañana siguiente entendió que
era la naturaleza quien trataba de explicarle,
que somos nimios ante ella, con un simple acto.
Bernabé
De Vinsenci
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