¿Pretérita razón?
Los destellos lo encontraron en lo onírico, sus ojos sujetos
pestaña a pestaña, impidiéndole la visión de la realidad. Súbitamente se
despertó. Sobre las moléculas deslizo sus cabellos rígidos y lentamente abrió
sus pestañas, que se habían encontrado como si el núcleo de la tierra quisiera
salir al exterior. Los poros se abundaron en sales, barnizándole la piel de un
líquido diáfano. La sangre de sus venas se encontraba coagulada y un limón no
remediaría esa situación, debido a que la naturaleza había sido devorada por
los destellos del sol.
El oxigeno entraba en sus orificios nasales
parsimoniosamente y pequeñas venitas invadían sus ojos blancos. Adentro la
fatiga nerviosa le impedía ver atentamente.
Pájaros blancos invadieron el cielo bermejo. Sus entrañas
empezaban a embarrarse sobre los conceptos. Su tugurio donde había permanecido
era acogedor y su piel contenía un conjunto de órganos sin ecosistema para
habituarse. Cruzo sus piernas, miro el reloj detenido que le daba paso al tiempo
y lentamente se levanto. Sobre el extremo derecho del lugar había una enorme
puerta marrón, que habría hacia el mundo. Se asomo a ella, mientras el oxigeno
trataba de entrar sobre sus orificios nasales y la abrió. La humanidad había
desaparecido, todo era estéril a su
imaginación. Solo un individuo de la especie él se encontraba con vida. Miro
los pájaros que hacían ademanes enigmáticos y se dijo mientras sus pestañas se
humedecían: “Soy un ejemplo de cualidades, poseo todo lo que una humanidad
completa posee, pero no hay un escenario donde habitar, todo es inhóspito. Soy consecuencia
de una insensatez humana”
AUTOR: Bernabé De Vinsenci
5 comentarios:
No es apto para todos los públicos. PEro a mi me ha encantado. Un abrazo.
POR?
GRACIAS, LAS OPINIONES SON EL MOLDE
Muchos no lo entenderán. O igual yo saqué demasiado... un fuerte saludo.
Muchas, gracias...aveces siento lo mismo.
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