martes, 3 de enero de 2012

«SHAKESPEARE Y SU MITOLOGIA»
Bernabé De vinsenci

Los jinetes blancos salieron en la noche estrellada, en busca de William Shakespeare al final de su vida, para no ser llevado a los infiernos «donde el diablo ansioso esperaba». 
Dioses reunidos en el cielo sur, no encontraban la manera, de darle filo a la espada de la literatura, necesitaban a alguien espiritoso que volviera a ilustrar las letras y darle excelencia a la sintaxis. Todo seria como el nacimiento de Jesús, un ángel llamado Tadeo bajaría, silencioso en la noche, mientras, su madre Mary Arden se encontraría durmiendo. Quizás sea una mitología doctrinaria o semejante a la de Jesús simplemente, pero esto marcaría en la tierra, las raíces de la literatura generando un núcleo que perduraría en los siglos.
Cuando William  nació, aproximadamente, el 23 de abril de 1564, fecha que Zeus perdió, jugando con diluvios en la tierra, el cielo se tornaba en las nubes de poetas, dramaturgos y filósofos, a la espera del niño, quien tenia como primer valor ser el individuo mas deferente de la literatura. William seria el tercero de los hermanos, pero ese no seria el final, después haber tenido cinco más.
En el día del nacimiento, todos los dioses se congregaron en la sala principal,  festejando. En los países, excepto, el de Shakespeare, habían tornado los cielos de diluvios, causando catástrofes y decenas de muertes. En la sala, donde se concentran  los dioses, Shakespeare, tenia su gran silla con escrituras de oro, que decían: “El purificador” y algunos exclamaban “¡Oh es la silla del nuevo dios, de la literatura!”. Pero lo que ellos, no sabían, era que el artesano contratado para realizar la silla, pertenecía a  los infiernos y disfrazándose de mendigo se había ofrecido a realizarla.
 Mientras, el diablo y el mendigo se reían, de los dioses, veían pasar la vida de Shakespeare, en la tierra, esperando que se sentara en la silla, en el tiempo determinado y cadenas de demonios, lo envíen al infierno como habia pasado con  Dante Alighieri.
A medida que el tempo pasaba todos se encontraban a la expectativa de la venida de William. Su muerte estaba planeada para el año 1616, donde seria enterrado en la iglesia de Stratford, para luego su alma ascender a los cielos, siendo recibido por Zeus, Apolo, Poseidón, entre otros, con estrépitos de trompetas, mientras, las obras serian fundidas en sus cabezas para aumentarles un grado mas de la sabiduría.
El día antes de la muerte todos se habían, preparado para recibir su alma. Aquella que había descendido de ese mismo lugar, creada por ellos,  pero los que no sabían era que a través de la silla realizada por el mendigo, Shakespeare, seria enviado a los infiernos y los estrépitos, serian  alabanzas de demonios saturados de fuego, mientras que las puertas se cerrarían con el candado de la eternidad.
 Shakespeare antes de morir, dijo “Espero que mi mensaje haya sido claro, por no haber sido de esta tierra”, todos lo miraron con asombro y antes, las lágrimas de los que se encontraban en la sala, cerró sus ojos.
Nadie pudo ver ascender a los cielos su alma, dicen algunos vidente, que lo habían visto, pero nadie ha afirmado nada todavía.
Al llegar a los cielos  Shakespeare, se encontraba algo confuso y lo único que dijo “Necesito sentarme, por favor”, todos respondieron ofreciéndole la silla de oro:“¡Ho si, aquí tiene su silla preparada!”, cuando William, se sentó, increíblemente cadenas aparecieron sobre sus espaldas sujetándolo, mientras gritaba “¡Ayuda, malditos traidores!”, entonces, Zeus analizo que se trataba del diablo, quien habia enviado al mendigo, con una silla, de su discípulos cambiándole solamente el nombre. Según para  la teología católica dice que, el demonio, es ángel rebelde que adquirió una naturaleza malvada como consecuencia de su pecado de orgullo, siempre lo han considerado  como el supremo espíritu del mal.
Mientras, Shakespeare seguía siendo sujetado, por las cadenas demoníacas, su rostro transmutaba.
Los dioses siguieron a Shakespeare, sujetado por las cadenas mientras, era arrastrado por el mismo diablo, y al llegar a las puertas del infierno, dieron en vano su recorrido, esta estaban con el candado de la eternidad y solo pudieron tomar un pedazo de cadena, que la misma puerta habia roto, oyendo esfumarse los gritos de Shakespeare.

Fin

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