«SHAKESPEARE Y SU MITOLOGIA»
Bernabé De vinsenci
Los jinetes blancos
salieron en la noche estrellada, en busca de William Shakespeare al final de su
vida, para no ser llevado a los infiernos «donde el diablo ansioso esperaba».
Dioses reunidos en el cielo
sur, no encontraban la manera, de darle filo a la espada de la literatura,
necesitaban a alguien espiritoso que volviera a ilustrar las letras y darle
excelencia a la sintaxis. Todo seria como el nacimiento de Jesús, un ángel
llamado Tadeo bajaría, silencioso en la noche, mientras, su madre Mary Arden se
encontraría durmiendo. Quizás sea una mitología doctrinaria o semejante a la de
Jesús simplemente, pero esto marcaría en la tierra, las raíces de la literatura
generando un núcleo que perduraría en los siglos.
Cuando William nació, aproximadamente, el 23 de abril de
1564, fecha que Zeus perdió, jugando con diluvios en la tierra, el cielo se
tornaba en las nubes de poetas, dramaturgos y filósofos, a la espera del niño,
quien tenia como primer valor ser el individuo mas deferente de la literatura. William
seria el tercero de los hermanos, pero ese no seria el final, después haber
tenido cinco más.
En el día del nacimiento,
todos los dioses se congregaron en la sala principal, festejando. En los países, excepto, el de
Shakespeare, habían tornado los cielos de diluvios, causando catástrofes y
decenas de muertes. En la sala, donde se concentran los dioses, Shakespeare, tenia su gran silla
con escrituras de oro, que decían: “El purificador” y algunos exclamaban “¡Oh
es la silla del nuevo dios, de la literatura!”. Pero lo que ellos, no sabían,
era que el artesano contratado para realizar la silla, pertenecía a los infiernos y disfrazándose de mendigo se
había ofrecido a realizarla.
Mientras, el diablo y el mendigo se reían, de
los dioses, veían pasar la vida de Shakespeare, en la tierra, esperando que se
sentara en la silla, en el tiempo determinado y cadenas de demonios, lo envíen
al infierno como habia pasado con Dante Alighieri.
A medida que el tempo pasaba todos se encontraban a la expectativa
de la venida de William. Su muerte
estaba planeada para el año 1616, donde seria enterrado en la iglesia de
Stratford, para luego su alma ascender a los cielos, siendo recibido por Zeus,
Apolo, Poseidón, entre otros, con estrépitos de trompetas, mientras, las obras
serian fundidas en sus cabezas para aumentarles un grado mas de la sabiduría.
El día antes de la muerte
todos se habían, preparado para recibir su alma. Aquella que había descendido
de ese mismo lugar, creada por ellos, pero los que no sabían era que a través de la
silla realizada por el mendigo, Shakespeare, seria enviado a los infiernos y
los estrépitos, serian alabanzas de
demonios saturados de fuego, mientras que las puertas se cerrarían con el
candado de la eternidad.
Shakespeare antes de morir, dijo “Espero que
mi mensaje haya sido claro, por no haber sido de esta tierra”, todos lo miraron
con asombro y antes, las lágrimas de los que se encontraban en la sala, cerró
sus ojos.
Nadie pudo ver ascender a
los cielos su alma, dicen algunos vidente, que lo habían visto, pero nadie ha
afirmado nada todavía.
Al llegar a los
cielos Shakespeare, se encontraba algo
confuso y lo único que dijo “Necesito sentarme, por favor”, todos respondieron
ofreciéndole la silla de oro:“¡Ho si, aquí tiene su silla preparada!”, cuando
William, se sentó, increíblemente cadenas aparecieron sobre sus espaldas
sujetándolo, mientras gritaba “¡Ayuda, malditos traidores!”, entonces, Zeus analizo
que se trataba del diablo, quien habia enviado al mendigo, con una silla, de su
discípulos cambiándole solamente el nombre. Según para la teología católica dice que, el demonio, es
ángel rebelde que adquirió una naturaleza malvada como consecuencia de su
pecado de orgullo, siempre lo han considerado
como el supremo espíritu del mal.
Mientras, Shakespeare
seguía siendo sujetado, por las cadenas demoníacas, su rostro transmutaba.
Los dioses siguieron a
Shakespeare, sujetado por las cadenas mientras, era arrastrado por el mismo
diablo, y al llegar a las puertas del infierno, dieron en vano su recorrido, esta
estaban con el candado de la eternidad y solo pudieron tomar un pedazo de
cadena, que la misma puerta habia roto, oyendo esfumarse los gritos de Shakespeare.
Fin
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