LOS
UNICOS Y NADIE
El glorioso resplandor del cielo
curtió las carnes absurdas.
Las desérticas nubes repudiaron
protegernos tomando el sendero
de enigmas en cosmovisiones permanentes.
El lodo dejo de fecundarnos
y los hemisferios proclamaron
irse ante su peculiar extrañación.
La mistificación se desnudo
muriendo de frío, esa capa alentadora
se vio turbia y debió esfumarse.
¡Solos desnudos, frágiles y nostálgicos,
paseándose de un lado a otro!
-¿Qué harán?-Grito la existencia soberbia.
El mundo desmantelado no respondería.
-¿Qué harán?-Insistió nuevamente perturbando
con su eco.
Pero la superficie desnuda no exclamaría.
-¿Qué harán?-
-¡Esperar el frío nocturno, para morir,
para que tu mueras!- Respondieron los seres desnudos
algo alentados.
Bernabé De Vinsenci.
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