sábado, 14 de enero de 2012


LOS UNICOS Y NADIE


El glorioso resplandor del cielo
curtió las carnes absurdas.
Las desérticas nubes repudiaron
protegernos tomando el sendero
de enigmas en cosmovisiones permanentes.
El lodo dejo de fecundarnos
y los hemisferios proclamaron
irse ante su peculiar extrañación.
La mistificación se desnudo
muriendo de frío, esa capa alentadora
se vio turbia y debió esfumarse.

¡Solos desnudos, frágiles y nostálgicos,
paseándose de un lado a otro!

-¿Qué harán?-Grito la existencia soberbia.
El mundo desmantelado no respondería.

-¿Qué harán?-Insistió nuevamente perturbando
con su eco.
Pero la superficie desnuda no exclamaría.

-¿Qué harán?-

-¡Esperar el frío nocturno, para morir,
para que tu mueras!- Respondieron los seres desnudos
algo alentados.


Bernabé De Vinsenci.





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