sábado, 14 de enero de 2012

A DONDE IREMOS 

Todo disimula lejanía de tan cerca.
Todo aunque parezca ausente, aun,
los dedos se palpan, la epidemia
enceguece. 
Una ciudad enroscada, dilatada en 
penumbra a los ojos hoscos desatentos
huye su territorio.
Un individuo en disonancia emana
guía a los empobrecidos que sus
párpados descansan.
Costosa fatigas de los seguidores. 
El embustero a de ahogarlos
en moléculas que invadirán 
sus orificios nasales.
¡El monótono respirar acabara!
En la lógica errónea, 
el comandante se retuerce de gozo,
viendo los clamores.
De pronto, cómodamente se
entristece, mientras, su servidumbre 
se percata en el mar omnipotente
y todos se ungen de beatitud.
Ahora el pequeño y nimio morboso
se convierte en inculto. 

Bernabé De Vinsenci. 
 

No hay comentarios: