SI FUERA UNA METAFORA REALIZABLE
Comunidad sin osadía, la
frente enceguecida por el miedo camina. Cerebros en series, otra vez. Las
calles contaminadas por destellos de rutinas. Todos es tan tétrico, para las
consciencias opositoras que algunas de ellas se suicidan, negándose a ser subalternos
de la rutina. Existió un individuo que murió antes de nacer, su madre opositora
había decidido abortarlo. Pero después de la intolerable situación decidió
suicidarse en la plaza del conventillo.
Los donceles
desde pequeños adaptaban esta rutina.
Hasta que
llegaría el líder. Una noche mientras los caras de miedo dormían, es
descendió en la faz de la tierra. Esa noche decidió quedarse a reposar las
fatigas en una montaña. A la mañana siguiente, el sol daba sus estrépitos de
rayos. Camino, por supuesto a el, nadie lo vio y lo veía, mientras se deslizaba
en las calles.
El sabia que
toda la ciudad, esperaba un discurso en el atardecer, donde asistirían la
mayorías.
Entonces,
durante la tarde camino en las calles, donde lentamente los individuos se
desplazaban realizando su vida, sus consciencias eran inertes, como querer
mover a Jesús de su cruz. Sentía que se contaminaba al relacionarse con la
población, barnizada con caras de miedo.
Al llegar la
noche, los preparativos estaban en marcha desde temprano, solo faltaba la voz y
la asistencia de los individuos. Pero el, permanecía con plena seguridad de que
todo saldría bien, anticipándose sobre su intuición.
La noche llego
finalmente y los individuos asistían, las ancianas llevaban a sus nietos
obligados y ubicaban en la primera filas, con intención de dar sus primeros
aplausos al hombre que oprimía sus libertades inconscientemente.
La hora había
llegado y todos estaban reunidos esperando la voz. El estaba sobre un costado
de la multitud, esperando con ansia el momento.
Cuando el
opresor salio la voz resonó sobre los oídos.
-¡buenas
noche!-
Y los aplausos
comenzaron a expandiese desaforadamente.
El se
encontraba todavía en la pose inicial esperando salir. Luego de varios minutos
salio. Su luz encandilaba las caras de aquellos oprimidos. Y al término de su
pasada la población reunida recuperaba la consciencia. Todos decían
señalándolo..
-¡es la consciencia!
¡Somos libres!-mientras, el dictador de discurso, caía de rodillas, diciendo.
-¡sabia que la
consciencia llegaría a ellos!-
Bernabe De Vinsenci
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