Ventanas que observan
Árboles,
siluetas confusas,
el
prado renaciente.
Las
pieles danzan pegándose a la carne,
la
osamenta disfruta resguardada, se enciende
y emana
su energía al exterior.
Eminente
es el calor de los cuerpos
y donde
se apoya, el suelo en vibración.
La
luces de la naturaleza han decidido
no
apagarse.
Brillante los ojos se mojan de alegría y el
bulevar
cuida la ciudad.
El
resplandor huye.
Los
suspiros contradicen el cansancio,
y
buscan su naufragio en el mar.
Los
pájaros pintados cobran vida.
El mar
forma compañía y las
nubes
toman su mano.
Es un
pleno estío, donde
no
existe escisión.
Las
plantas de pronto han dejado su festín,
unas a
las otras se observan.
Hay
intuición de un individuo escondido, la piel
se ha
convertido en color de refugio y sus
ojos se
han cerrado.
¡
Fotosíntesis de búsqueda!+
Se
enroscan y hacen unión.
Todo es
en vano.
¿Cuál
es la búsqueda, si todo es infinito?
El
recinto toma su feria de alegría y una grotesca
fantasía.
Los
caballos que reposaban en la malezas y
Ángeles,
se unen, el viento los ha guiado, ellos entraran
danzando.
Y las
grandes estrellas ansiosas sujetas al universo
miran
iluminando desde arriba.
Bernabé De Vinsenci
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