lunes, 2 de enero de 2012




VERACIDAD


Temerario se decidió entrar a la cueva
de burdos ápices.
Penetro con osadía.
Buscaba odisea.
Escéptico con su roble en la mano encendió la luz
en la alta penumbra.   
Una penuria de aire le era nociva, los
insectos se situaban muertos en los bellos de su piel.
Gran fuego en su interior era abatido por el agua emocional,
taciturno transpiraban sus labios nexos, enfermando su alma.
¡El sostén es mi piel, dentro de allí se emerge la paradoja!-Añadió a sus remordimientos, decorado por un simple eco.
Lentamente cerro sus parpados tratando de no quebrar el sosiego y apareció en las normas de una civilización arcaica y oxidada.
La sustancia de oxido se aproximaba a él,
 deslizándose hacia un fin inmediato.
Buscaba su esencia, darle fragilidad a lo fuerte.
 Entonces, se vio atrapado por cadenas de sus fantasías.
No había escapatoria.
El oxido lo había atrapado, eminentemente a su naturaleza.
¡Inauténtico eres!-Grito, el espíritu de su interior.
Sentado, equivocado sobre un costado, estaba aplastando una roca que pedía su libertad, Se encontraba hecho hierro, oxidado.
Siendo participe de una ilusión.

Bernabé De Vinsenci

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