VERACIDAD
Temerario se decidió entrar a la
cueva
de burdos ápices.
Penetro con osadía.
Buscaba odisea.
Escéptico con su roble en la mano
encendió la luz
en la alta penumbra.
Una penuria de aire le era
nociva, los
insectos se situaban muertos en
los bellos de su piel.
Gran fuego en su interior era
abatido por el agua emocional,
taciturno transpiraban sus labios
nexos, enfermando su alma.
¡El sostén es mi piel, dentro de allí
se emerge la paradoja!-Añadió a sus remordimientos, decorado por un simple eco.
Lentamente cerro sus parpados
tratando de no quebrar el sosiego y apareció en las normas de una civilización arcaica
y oxidada.
La sustancia de oxido se
aproximaba a él,
deslizándose hacia un fin inmediato.
Buscaba su esencia, darle
fragilidad a lo fuerte.
Entonces, se vio atrapado por cadenas de sus
fantasías.
No había escapatoria.
El oxido lo había atrapado, eminentemente
a su naturaleza.
¡Inauténtico eres!-Grito, el espíritu
de su interior.
Sentado, equivocado sobre un
costado, estaba aplastando una roca que pedía su libertad, Se encontraba hecho
hierro, oxidado.
Siendo participe de una ilusión.
Bernabé De Vinsenci
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